Salud, bienestar, ingenio y creación son algunos de los complementos de los empresarios de Santander. ‘Nuestro talento’ sigue atrayendo el mercado local.

Publicado por: Luisa Fernanda Ruiz Villamizar
Gustavo Pino se define como un amante del yoga por eso siempre se ha interesado en practicar y formarse en esta técnica.
Su aprendizaje en Hata Yoga, sanación pránica, radiestesia, sanación reiki y angeología lo motivaron a abrir un espacio dedicado a la búsqueda de la salud y el equilibrio integral del ser, asegura Gustavo.
Cuando Gustavo y Miriam Pino abrieron la escuela de Yoga en Cabecera descubrieron que las personas realizaban estos ejercicios en centros estéticos y parques al aire libre, fue en ese momento que decidieron desarrollar un proyecto que estuviera acondicionado, que reuniera grupos reducidos con los que se trabajara el cuerpo, la mente y la energía.
El centro Yoga en Cabecera cuenta con la colaboración de tres instructores, quienes se encuentran capacitados para realizar ejercicios de meditación, yoga para embarazadas y sesiones de masajes para liberar la tensión del cuerpo.
Para este Administrador de Empresas su mayor reto ha sido enseñarle y mostrarle a la comunidad la importancia de practicar este ejercicio, “las personas hoy en día no tienen tiempo y viven muy ocupados, esto les genera altos niveles de estrés y poca vitalidad”.
Gustavo y Miriam esperan consolidar el centro de práctica de yoga para que los santandereanos tengan un espacio para ejercitarse y aprender esta técnica.














