No podemos ser indiferentes ante este fenómeno digital y seguir creyendo que estos desarrollos solo existen en la ciencia ficción. Los cambios tecnológicos avanzan como las manecillas del reloj.

Diversos aparatos que hoy por hoy existen en el mundo ni siquiera pasaban por la mente de la sociedad. Solo algunos intrépidos los imaginaron años atrás, pero para argumentar películas de ciencia ficción.
Es el caso de la Tablet, que comenzó a circular masivamente a comienzos de este milenio, y que se popularizó en 2010 con el éxito del iPad de Apple. Estos dispositivos habían sido pensados y mostrados en 1968 en la película “2001, Odisea del Espacio”, pero para ese tiempo era algo inviable que la sociedad los pudiera tener en sus manos.
Otra de las películas que intentó mostrarnos cómo sería el avance de la tecnología en el mundo fue “Volver al Futuro II” en donde los protagonistas viajaron de 1985 hasta el 2015 y vieron un sinfín de inventos de los cuales en la actualidad existen: el cine en 3D, las zapatillas que se ajustan por sí solas, las videollamadas, los sistemas de seguridad biométricos, la interacción con los videojuegos sin mandos, las gafas inteligentes y los drones, que en el filme se llamaban máquinas voladoras.
Luis David Maya, ingeniero de sistemas de Google, se refirió a estas ayudas en el foro ‘La Cuarta Revolución’, y añadió que este fenómeno es “muy prometedor” y “que se pueden hacer cambios en la sociedad muy importantes y de manera muy positiva”.
“Los sistemas, en este momento, son suficientemente baratos y el sistema de computación suficientemente accesible que podemos hacer cambios grandísimos (...) Nosotros, finalmente, tenemos en las manos herramientas de trabajo; herramientas con las que podemos cambiar nuestra sociedad”, señala el experto.
Luis David Maya explicó otros grandes inventos como la nube de almacenamiento de información y la robótica, que han sido tecnologías muy avanzadas y que facilitan grandes labores como el almacenamiento de datos o la realización de actividades que humanamente son más complejas. Además, hizo hincapié en el tema de la medicina y cómo esta ciencia se ha visto gratamente beneficiada por este fenómeno.
Mucho por hacer
De estos avances tecnológicos, los colombianos nos hemos visto beneficiados, sin embargo, el país, en este momento, solo es un consumidor. Colombia no le ha puesto mucha atención a esta nueva revolución, y la inversión, por parte de las grandes empresas y del gobierno para las capacitaciones e investigaciones necesarias para pasar a ser productores en este campo, ha sido poca.
El investigador y codirector del Grupo de Investigación InTIColombia de la Universidad Nacional, Mauricio Tovar, asevera que, si entramos en esa dinámica de adoptar y aplicar estas nuevas tecnologías, “vamos a tener una gran oportunidad”, pero si no, “nos pasará lo mismo que con la llegada del internet: que llegan los servicios del exterior, reemplacen algunos modelos de la economía y generen crisis”.
“La invitación en general para todos es que entremos en esta revolución, que la aprovechemos, porque si no lo hacemos sí se nos podría volver una amenaza”, puntualiza Tovar.
Por su parte, el vicerrector de la Universidad Nacional, Jaime Franky Rodríguez, dice que el problema de Colombia es que estamos acostumbrados a entender que estos cambios solo aparecen en las producciones cinematográficas.
“El mensaje es más para que nos separemos de que esto es ciencia ficción, de que esto está pasando en otra parte del mundo o de que va a pasar en un futuro, no sabemos cuándo, para presentar que realmente esto ya está sucediendo; que es una realidad”, expresa.
Son varios los puntos a favor que tienen estos avances tecnológicos. Sin embargo, hay que tener conocimiento en el tema para que su aplicación no nos afecte como sociedad, es decir, que podamos seguir teniendo el control sobre estos desarrollos y no al revés.
Un estudio realizado por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de la Universidad Politécnica de Madrid y la facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo concluyó que la adición por los smartphones produce estrés y puede conducir al aislamiento social. Esta situación también debe ser tenida en cuenta para que los avances tecnológicos no se vuelvan en contra nuestra, sino que sigan su curso original; el de facilitarle la vida a la raza humana.





