Los pasos no están escritos sobre piedra, cada proceso depende de los objetivos de las compañías. Pero eso sí, es fundamentar la asesoría y el acompañamiento.

Publicado por: Lorena Muñoz
El mercado hoy es diferente al de hace una década; actualmente la tecnología permite, desde diferentes plataformas, acceder a mercados y productos.
Pero para que ello se lleve a cabo de manera exitosa, es fundamental la transformación digital, un proceso que va mucho más allá de la digitalización de la información.
“La tecnología llegó para quedarse y está cambiando la manera de cómo nos relacionamos con el mundo y con otros; antes, por ejemplo, una familia iba a la agencia de viajes y cotizaba unas vacaciones, lo hacía en máximo tres empresas porque no alcanzaba el tiempo y con esa información elegía la mejor. Hoy, hay un amplio acceso al mercado gracias a la tecnología, lo que permite a los viajeros conocer desde su celular o computador las diferentes opciones, comparar, indagar prestigio y elegir. La tecnología está cambiando la manera de comportarnos y relacionarnos”, puntualiza María Carolina Hoyos Turbay, asesora en temas de tecnología.
En su concepto, que una empresa entre a la era digital no significa tener una página web o un software, sino tomar consciencia sobre el cambio, teniendo claro que la transformación digital no es “cuestión de enchufe”.
“La digitalización es producto de la armonización de los procesos de las empresas, transformar. Para iniciar el proceso lo primero que hay que hacer es entender que es necesario, pues el mercado mismo va cambiando y exige que su compañía lo haga”, precisa la ex Viceministra de TIC.
Lo segundo es tener claro que hay que lograr fórmulas para un mayor rendimiento y eficiencia en la operación y que en la medida que tenemos la capacidad de generar información tenemos más conocimientos del cliente, de los competidores, lo que nos pone en ventaja en el sector.
“El nuevo petróleo son los datos, pues a través de ellos puedes conocer comportamientos del cliente, hay más rentabilidad, pues puede predecir lo que quiere y espera el cliente y tener más control de gastos y stock”, anota esta experta.
De acuerdo con Inboundcycle.com, para transformar digitalmente una organización, primero se debe hacer un análisis muy profundo del estado actual de la organización. “En la mejor situación, este estudio deberá ser llevado a cabo por un equipo transversal de la compañía que pueda tener acceso a la información al completo, una capacidad de entendimiento y análisis privilegiada y, además, una autoridad para poder proponer los cambios necesarios”, explican.
Para María Carolina Hoyos, cada empresa debe montar su propia estrategia enfocada en sus realidades, pero es importante acompañarse de personas que conozcan del tema de forma que al interior de la organización no se generen frustraciones ni roces, “debe buscarse la armonía”, enfatiza.
Nuevos retos
Para la Consultora Forrester, a la hora de abordar un proyecto de transformación digital hay que ser exigente. Lo que diferencia a un buen proyecto es la capacidad de unir este proceso no solo a la tecnología, sino también al negocio y con una estrategia clara.
Una de las principales dificultades es que la mayoría de estas iniciativas siguen centrándose más en la tecnología que en las necesidades del negocio y en los objetivos estratégicos que apoyan esos procesos de negocio, razón por la cual las compañías no logran ver resultados tangibles.
Para la firma, especialista en acciones de transformación, uno de los objetivos estratégicos de las empresas es entender a fondo las necesidades del mercado y poder proveer cualquier tendencia o nueva necesidad que surja en ellos. “La base está en hacer un análisis de la gestión de la información y los respectivos procesos asociados a la captura de la información que lleva a cabo la empresa, desde la gestión, el gobierno de esa data, el procesamiento y el análisis de esa información, para conocer en detalle cómo llega a la empresa, cómo se manipula y cómo puede agregarle valor en la propia empresa y a sus clientes”.
De acuerdo con los expertos en un proyecto realizado con éxito, los beneficios de la transformación digital son claros: mejora de ingresos, del margen, de la valoración de mercados, así como de la experiencia del cliente. Factores, todos ellos, relacionados con el negocio.
¿Qué no es la transformación digital?
- No es adquirir un CRM para ventas.
- No es abrir cuentas corporativas en todas las redes sociales que existen.
- No es obligar a los empleados a estar más presentes en las redes.
- No es montar un ecommerce.
- No es comenzar a digitalizar todos los documentos que tenemos en papel.
- No es comenzar a hacer SEM y campañas de pago online.




