Es cierto que el tiempo pasa y la memoria se convierte en su primera víctima. Con el correr de los años, los hechos suelen olvidarse y los recuerdos se diluyen. Y tal parece que el “patriarca liberal” santandereano Horacio Serpa está viviendo uno de estos episodios. Casi que podría decirse que está sufriendo de amnesia.Cuando en el 2007 Horacio Serpa y Didier Tavera se enfrentaron por la Gobernación de Santander, la contienda electoral estuvo plagada de acusaciones y señalamientos mutuos. En el debate de entonces, a Tavera se le increpó por el pasado de su padre, Ernesto Tavera, condenado a cinco años de prisión por narcotráfico. Así mismo, Serpa criticó el apoyo que Didier recibió de Luis Alberto Gil como candidato del entonces partido Convergencia Ciudadana, quien para la fecha estaba siendo investigado por vínculos con paramilitares. Tavera también recibió el apoyo de Hugo Aguilar, de quien fue su secretario de Desarrollo y luego de Gobierno. Tanto Gil como Aguilar fueron condenados años después por ‘parapolítica’. No fueron nada suaves los calificativos que entonces dio Serpa a su contendor.Pero las acusaciones no pararon allí. El nombre de Tavera salió a relucir cuando un miembro de la “banda de Aldemar”, un grupo de sicarios, afirmó que se reunían en una finca de su propiedad, aunque se aclara que por estos hechos no hay ninguna condena.A su vez, Serpa tuvo que recibir las acusaciones derivadas del Proceso 8.000, cuando se señaló que la campaña presidencial de Ernesto Samper fue permeada por dineros del Cartel de Cali. Serpa, su ministro, fue su más feroz defensor.Pero ahora, con miras a las elecciones regionales de octubre próximo, resulta que a Horacio Serpa le está sonando un nombre como candidato para representar a su Partido Liberal: Nada más y nada menos que ¡Didier Tavera! “Didier es un joven político liberal que podría hacer un gran papel en favor de nuestro departamento”, ha dicho Serpa. ¡Es un buen muchacho!No hay duda, algo muy grave está pasando con la memoria de Serpa. Porque es cierto que “la política es dinámica”, pero esto ya no es dinamismo. ¡Es descaro!