La hidroeléctrica por la que tanto luchó el recordado colega Eduardo Remolina nos va a generar importantes beneficios, siendo los desarrollos turísticos los más destacables, por contar con el inmenso perímetro de la represa. Coloco en segundo lugar la creación de puestos de trabajo y en tercero la generación de electricidad. El empleo, tan significativo durante la construcción de las obras, no será así durante la operación del proyecto. La generación eléctrica, como beneficio para Santander, no se relaciona con la ubicación de la planta, dada la existencia de la interconexión. Sería bueno conocer hasta dónde se han interesado en las inversiones turísticas, los empresarios santandereanos; y cabe preguntarse si Isagén, al menos en principio, ha estudiado el uso de los suelos que cobija el área de influencia del proyecto. Perjuicios también hay. Como los atinentes a fauna y flora. Como los que causará al sector agropecuario el anegamiento de grandes áreas de tierras productivas. Y lo más cuestionado: la traumática interrupción de varias vías de comunicación, que no son solo las que requieren quienes habitan las zonas cercanas sino, además, las que utiliza el millón y medio de habitantes del valle medio del Magdalena y del área metropolitana de Bucaramanga, cifra que equivale al 75% de la población de Santander.Isagén, contra todas las advertencias, insistió en una vía sustitutiva por el sector más inestable de la cuenca, la cual se “autodestruye” en un momento, como ha sucedido repetidamente, y deja a Bucaramanga desconectada de Antioquia, Barrancabermeja y la Ruta del Sol. Para empeorar, el improvidente gobierno nacional aceptó, en 2010, que Isagén atienda su conservación tan solo durante 5 años. En ese 2010 Invías ha debido programar todo lo necesario para construir en doble calzada una nueva vía, siguiendo un corredor que garantizara plena estabilidad. No lo hizo y ahora el gobierno (léase Agencia Nal. de Infraestructura), ante tal omisión, ha iniciado un largo proceso de licitaciones que quizá, algún día, nos permita contar con una vía decente entre las dos principales ciudades de Santander. Mientras tanto serán incalculables los perjuicios, y las indemnizaciones a cargo del gobierno.