La Supersociedades ha multado y llamado la atención recientemente a algunos de los operadores de telefonía móvil en Colombia, por publicidad engañosa y por no cumplir con lo que ofrecen a sus clientes. Yo esperaré que con igual celeridad el gobierno decida desmontar o depurar cientos de programas gubernamentales y elecciones basadas en datos falsos.Me explico. Colombia no ha podido determinar cuántos habitantes tiene desde 1985, porque el Congreso no ha aprobado los resultados del censo de 2005, de manera que todas las políticas públicas y la destinación de recursos están basados en proyecciones. Pero las proyecciones resultaron falsas. En el 2005 se dijo que Colombia tenía 41 millones 200 mil habitantes y para el que está terminando, la proyección hablaba de que ya podríamos haber sobrepasado los 50 millones de habitantes. Y el mismo director del Dane, Juan Daniel Oviedo, dijo recientemente que la población colombiana no llegará a esa cifra y se infiere de sus declaraciones que a lo sumo seremos 46 millones.Pero como los medios están más interesados en el acento “gomelo” del funcionario, que, en los resultados de la medición, están pasando inadvertidas varias cosas. Primero, que los recursos que se van para el Sisbén, se pueden estar quedando en el lugar equivocado, porque los cheques salen para 36 millones de sisbenizados y parece que las cifras están infladas.De igual manera, habría que forzar la realización de nuevas elecciones de Congreso, porque el número de representantes a la Cámara de cada departamento, está ligado a la población.Si tenemos en cuenta que de Colombia han migrado más de tres millones de nacionales desde finales de los años 90, también las cuentas alegres de los presupuestos son evidentes. Todos los programas de los ministerios que requieren envío de recursos a las regiones tendrían que ser revisados.¿Ustedes de verdad creen que el Congreso va a preferir la depuración de la información, a continuar viviendo en esta mentirilla? Yo no. Por eso ya están haciendo bulla con la teoría de que el censo (este y todos los que vendrán) está mal hecho.