A enfermos los transportan en camillas rústicas. Agricultores están volviendo a sembrar coca porque no pueden vender sus productos. La escuela permanece cerrada desde hace tres años.

Publicado por: JOHN FREDY ARIAS GONZÁLEZ
Denuncian completo abandono del Estado en la zona rural de Cimitarra, Santander. Trochas intransitables y escuelas cerradas hacen parte del panorama. "Se nos viola el derecho al trabajo digno, la vida y la educación", se lamentan los pobladores.
Elibardo Ríos, habitante de la vereda La Chisposa de Cimitarra, Santander, narró a Vanguardia.com el drama que viven los campesinos de al menos 10 veredas de este municipio ubicado a 310 kilómetros de Bucaramanga, donde residen cerca de dos mil personas.
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El ciudadano recordó que aunque esta región sufrió las atrocidades de la guerra, luego de los procesos de paz el conflicto armado ha disminuido. Sin embargo, la ausencia del Estado se percibe en su cotidianidad y genera un ambiente de decepción entre los lugareños. "Las comunidades se encuentran en total abandono".
Carreteras
Una de las principales necesidades que tiene la zona es el mantenimiento de las vías terciarias, que según el denunciante, se convirtieron en caminos de herraduras. "En los inviernos no hay paso ni para las bestias".
Igualmente, Ríos advirtió que los precarios puentes pueden convertirse en trampas mortales para quienes transitan por las veredas.
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Ante tal panorama, la comunidad pide al Gobierno Nacional, la Gobernación de Santander y la Alcaldía de Cimitarra que se construyan puentes, placa-huellas y alcantarillado. "Que de los $1,3 billones anunciados por el Gobierno para el mantenimiento de vías terciarias se asigne un presupuesto suficiente para el mantenimiento y rehabilitación de las vías de Cimitarra".
Esta situación generó que a los agricultores les sea complicado comercializar sus mercancías como cacao, maíz y yuca, puesto que carecen de vías adecuadas para transportar el fruto de su trabajo. "Cualquier producto que se cultive en esta zona resulta inviable. No hay forma para sacarlos".
A raíz del inconveniente, algunos lugareños habrían optado por volver a sembrar hoja de coca porque les resulta más rentable. “La gente está volviendo a establecer estos cultivos. Es lo único que deja por lo menos alguna ganancia. Es triste…”.
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Oídos sordos
En varias ocasiones la comunidad ha expuesto sus necesidades ante las administraciones municipales y departamentales, pero nunca les han propuesto una solución definitiva. "Nadie nos ha escuchado. Ni el Alcalde de Cimitarra ni la Gobernación de Santander. Siempre dicen que van a arreglar, pero no vemos resultados".
En diciembre pasado, los pobladores reunieron recursos para intentar arreglar algunos tramos por iniciativa propia. Con el dinero alcanzaron a alquilar una retroescavadora y pretendían arreglar una vía de 10 kilómetros, pero solo les alcanzó para mejorar 1,5 kilómetros. "Lo que se hizo fue nivelar. No hay alcantarillas. Se necesitan placahuellas. Hasta a pie es difícil transitar por el barro pegajoso. Para arreglarla realmente se necesita una buena inversión y planeación".
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Pese al esfuerzo de los campesinos, el trayecto que se logró nivelar, tres meses depués ya se deterioró. "Llegaron las lluvias. Como no hay afirmado, placahuellas ni alcantarillas, el agua mueve la tierra y se forman los sumideros".
Son tres vías que se desprenden del centro urbano San Fernando las que necesitan una intervención urgente, pues comunica a veredas como La Chisposa, San tropel y Puerto Pinzón. "Entrar o salir de estas zonas es todo un problema"
Al respecto, el alcalde de Cimitarra, Mario Fernando Pinzón Sierra, aseguró que este municipio tiene más de mil 300 kilómetros de vías terciarias y es complicado atenderlas todas al mismo tiempo. "Por la ola invernal es difícil entrar a todos los rincones de una vez".
Vanguardia.com intentó comunicarse con el secretario de Infraestructura de Santander, Mauricio Mejía, pero no respondió las llamadas.

Difícil acceso a la educación
Además, Elibardo Ríos expone que varias escuelas rurales de Cimitirra se encuentran cerradas ante la falta de maestros, como el caso de la escuela de La Chisposa que está sin docente desde 2015. "Los nombran y no vienen. Si vienen y renuncian por las malas condiciones de acceso para llegar".
Por este razón, las opciones que tienen los padres de familia es trasladarse hacia los centros poblados o "dejar los niños sin estudio", indicó Ríos.
Por ejemplo, el hombre aseguró que este año una de sus vecinas dejó el campo para brindarle educación a sus hijos, al igual que uno de los trabajadores de su finca. "La gente está abandonando las veredas. Si la escuela funcionara al menos 15 niños de La Chisposa estudiarían allí. El camino al centro urbano es muy lejos y peligroso".
Al ser consultada por Vanguardia.com, la secretaria de Educación de Santander, Ana de Dios Tarazona afirmó que desconocía el caso puntual de la escuela La Chisposa y solicitó que se exponga la situación en su despacho para agilizar la reapertura del centro educativo. "Cuando nos informan de estas situaciones enviamos una comisión de inspección para verificar si hay niños que requieren la escuela y adelantar el proceso".
Según explicó la funcionaria, hay varias zonas donde es difícil asignar un docente permanente, pues no se adaptan a las condiciones del lugar. Por esta razón, se empezará a implementar un nuevo método para ubicar los docentes en 19 localidades de Santander. "El concurso en esos municipios solo aplicará para docentes que residan allí. Solo se podrán inscribir los que conocen la región y estén dispuestos a quedarse allá para evitar que se vayan. Si nadie se postula, se mira que docente de la zona está sin trabajo y se le ofrece la plaza".
El Calvario para los enfermos
Asimismo, Elibardo Ríos se quejó porque los campesinos tardan entre cinco y seis horas para acceder al servicio de salud. "La gente no tiene derecho a enfermarse o tener un accidente grave en estas veredas".
El hombre advirtió que al igual que los demás, los pobladores del área rural de Cimitarra no están exentos de enfermarse y cuando suceden casos graves la atención es muy precaria. "Algunas veces amarramos una sábana a dos palos para armar una camilla y cargar el enfermo entre los pantanales durante tres horas hasta San Fernando".
Sin embargo, en al llegar a ese centro urbano solo hay personal capacitado para atender primeros auxilios, por lo que cuando se requieren servicios de mayor nivel el paciente debe esperar que alguna chiva salga hacia al casco urbano de Cimitarra.



Imagen tomada de Google Maps.















