Jueves 28 de Marzo de 2013 - 09:02 AM

¿Desindustrialización o sólo un mal momento productivo?

El debate al rededor de si en Colombia se está o no atravesando por un proceso de desindustrialización y si es lógico hablar de la 'enfermedad holandesa' en nuestra economía, podría ser de no acabar.
Archivo/VANGUARDIA LIBERAL
¿Desindustrialización o sólo un mal momento productivo?
(Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

Sin embargo, estudios recientes advierten sobre la pérdida de competitividad de la industria nacional.

Para el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), Luis Carlos Villegas, la desindustrialización se ha convertido en “un tema de moda que realmente está desviando la atención de lo que consideramos que debe ser la prioridad hoy en día: la difícil situación que está atravesando la industria Colombia”.

Es por eso que la organización ha rechazado en varias ocasiones hacer parte del debate y ha dejado claro que prefiere concentrarse en medidas y soluciones puntuales, tales como la reducción de costos de energía, gas y logística, así como la eliminación de la póliza de chatarrización, la reglamentación de la reforma tributaria y el fortalecimiento de las aduanas.

Sin embargo, la Coalición para la Promoción de la Industria Colombiana, asociación de industriales que estudia las necesidades del sector y promueve la conformación de una nueva política, se ha enfocado en demostrar que la industria ha perdido una participación significativa dentro del Producto Interno Bruto (PIB).

Marta Lucía Ramírez, directora saliente de la entidad, dijo que “hoy por hoy, más del 50% de las ramas industriales llevan dos o tres trimestres de caída en la producción, en las ventas, en las exportaciones y en los empleos industriales”.

El último informe del Dane revela que el PIB, es decir el comportamiento de la economía, durante el 2012 fue de 4%. Los sectores que mayor participación tuvieron en ese porcentaje fueron el de explotación de minas y canteras (5.9%) y el de establecimientos financieros, seguros, inmuebles y servicios a las empresas (5.5%).

Asimismo, los peores resultados fueron para la Industria manufacturera (-0,7%) y el sector agropecuario, silvicultura, caza y pesca (2,6%). De hecho, la industria manufacturera fue la única que cerró 2012 con un crecimiento negativo y es la tercera con mayor variación con respecto a 2011, cuando tuvo una participación en el PIB del 5%.

Basada en esos resultados y en los de la Coalición, que revelan que de los 48 sectores industriales el 65% lleva cayendo su producción 2 trimestres, el 33% lleva 3 trimestres de caída consecutiva y el 23% lleva 4 trimestres continuos, Ramírez pretende demostrar que la caída del sector industrial es una tendencia que viene desde hace varios años y se ha agudizado.

Según datos del Banco de la República el valor agregado de la industria al PIB en 1980 era del 23%. Si por un lado aclara que las cifras de ese entonces no son comparables con las de hoy, debido a que la elaboración del cálculo a atravesado por tres metodologías diferentes, por otro reconoce que se observa una caída neta de un poco más de cuatro puntos de participación en lo corrido de los últimos veinte años, principalmente en la década de los 90.

Sin embargo, la publicación del Centro de Estudios sobre Economía Industrial e Internacional del Banco de la República es clara en decir que “esta pérdida de importancia del valor agregado industrial es común en economías similares a la colombiana, se han prendido las alarmas sobre una posible desindustrialización de la economía”.

Los más recientes informes del Dane, del comportamiento de la industria para enero de este año, también dan cuenta de esa pérdida: la producción real del sector manufacturero, sin incluir trilla de café, disminuyó 0,3% con relación al mismo mes de 2012. En este período, 28 de los 48 subsectores industriales registraron disminución en su producción, mientras que los 20 restantes tuvieron variaciones positivas.

LA INDUSTRIA SE DESACELERA

Haya o no una amenaza de desindustrialización todos los sectores de la economía reconocen que las empresas enfrentan hoy una demanda deprimida de sus productos, acompañada de una competencia más agresiva en los mercados mundiales.

No obstante, el director de la Andi aclara que si bien esa situación explica la pérdida de algunos puntos de la participación de la industria en la economía, no es la única razón: “en el mundo moderno los servicios vienen ganando participación, muchos de ellos fruto de las necesidades mismas del sector industrial, además, a medida que las empresas se modernizan y se especializan, han optado por subcontratar parte de su proceso productivo, lo que necesariamente se traduciría en un menor peso de la industria”, dijo.

En ese sentido, Villegas es firme en decir que las empresas industriales de hoy son “más fuertes, más competitivas, más orientadas hacia el exterior, buscan nuevos mercados, desarrollan nuevos productos y tienen una clara agenda de productividad”.

En ese sentido, el peligro sería perder los esfuerzos que han posicionado al sector industrial y han sacado varias empresas adelante. “Me preocupa el deterioro en el clima de los negocios, la desaceleración industrial y el aumento en la comercialización directa de productos importados que ya algunas empresas ven como una salida microeconómica a sus problemas”, manifestó el funcionario.

También se mostró preocupado por la “crítica situación de algunos sectores” como textil-confecciones, cuero y calzado, imprentas, agroquímicos y plaguicidas, metalmecánico, automotriz, entre otros, “que viven situaciones particularmente complejas y que demandan acciones decididas, eficaces y urgentes”.

LOS RETOS PARA EL FUTURO

Según Luis Carlos Villegas el reto fundamental en actualidad es buscar la manera de que “las empresas, las cadenas y los sectores logren superar las dificultades que están enfrentando”. En ese sentido, pide al Gobierno dar el paso hacia una verdadera concepción de la cadena productiva a través de una Agenda de Competitividad que ya “no da espera”.

Esta agenda incluiría como medidas: menores costos de energía y gas, menores costos logísticos, eliminación de la póliza de chatarrización y la reglamentación de la reforma tributaria, particularmente en los temas de IVA de bienes de capital y de devoluciones por altas tasas de retención. “También es prioritario fortalecer las aduanas, no podemos seguir con unas instituciones que en lugar de agilizar el comercio exterior lo entorpecen y no son capaces de perseguir eficazmente el contrabando”, puntualizó el presidente de la Andi.

Del mismo modo, la Coalición insiste en la necesidad de que haya una política de reindustrialización que permita el fortalecimiento de cadenas productivas “para que Colombia aproveche las oportunidades de los distintos TLC que se han firmado”.

Finalmente, la funcionaria aconseja continuar con una política de producción diversificada. “Es necesario aprovechar todo el potencial que tenemos por ejemplo en el sector agrícola o mineroenergético y generar un encadenamiento para procesar esa producción; por último sí desarrollar el sector de los servicios”

“Colombia tiene como pocos países ese potencial, si los países de primer mundo según los indicadores tienen una producción industrial importante acá no podemos desestimar un sector tan fundamental”, concluyó Ramírez.

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