La mayor inversión que requiere el país, dice Asobancaria, debe estar sustentada en un mayor ahorro doméstico.

Publicado por: REDACCIÓN ECONOMÍA
De acuerdo con Asobancaria, el 63% de las personas ahorra en efectivo, un medio que impide la canalización de los recursos del ahorro hacia la inversión y aumenta el riesgo de hurto o pérdida para los ahorradores.
Es por ello que formalizar el ahorro en Colombia es parte de las tareas pendientes de la banca.
También cabe resaltar que pese a la regulación y al alto riesgo que suponen estos mecanismos, el 4,9% recurre a las conocidas cadenas de ahorro.
Mejora la inversión
Según la entidad, es necesario fortalecer los mecanismos de ahorro formal, focalizando los esfuerzos en educación financiera, pues los beneficios en materia de reducción de la informalidad son importantes en la dinámica de la inversión.
Así mismo, asegura Asobancaria, el ahorro formal se convierte en una fuente de información financiera y genera efectos virtuosos en materia de crédito. En efecto, la mayor información asociada a la formalidad les permite a las entidades bancarias incrementar el crédito en sectores poco visibles, profundiza el mercado de crédito y contribuye al crecimiento y al desarrollo económicos.
En el largo plazo, el objetivo es lograr que tanto los hogares como las empresas y el propio Gobierno aumenten sus tasas de ahorro, lo que permitirá incrementar la tasa de autofinanciamiento de la inversión nacional y reducir la dependencia del crédito externo.
Debe existir calidad de ahorro
Estudios recientes señalan la necesidad de que Colombia incremente la cantidad y la calidad de su ahorro.
El BID indicó que la tasa de ahorro debería ubicarse en niveles cercanos al 30% del PIB, el nivel actual de la tasa de inversión en Colombia, y el que mantuvieron muchos de los países asiáticos en los años de crecimiento alto y sostenido.
Reducir la brecha entre ahorro e inversión permitirá tener una economía sólida y menos vulnerable a choques internacionales inesperados.














