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No se raje al momento de la autoevaluación | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-05-04 05:00:00

No se raje al momento de la autoevaluación

Si en este momento a usted le piden que destaque los aspectos positivos y por mejorar de uno de sus compañeros, con seguridad terminaría siendo el autor de una gran lista detallada con la que, ni más ni menos, terminó ‘descuerando’ al personaje elegido.
No se raje al momento de la autoevaluación

Pero si después de terminar este ejercicio le piden que usted mismo haga su propia lista de debilidades y fortalezas, con seguridad pasará mucho tiempo para que por fin logre que la hoja deje de estar en blanco y, así, comenzar con la tarea encomendada.

¿Por qué es tan difícil autoevaluarse y reconocerse a sí mismo?

De acuerdo con profesionales y expertos en el tema, es importante que desde los primeros años de vida de la persona, en el colegio y en el hogar, padres y maestros ayuden al menor  a que se reconozca como es, sus cualidades y defectos, aciertos y desaciertos. Los que no reciben este estímulo, crecen sin ese primer mensaje que les destaca lo que tienen y lo que son. Por eso les cuesta trabajo y les resulta más fácil evaluar a otros.

¿Por qué es importante que los niños y jóvenes se autoevalúen? ¿Cuáles son buenas alternativas para hacerlo?
A éstas y más preguntas respondieron profesionales y expertos en el tema.

La importancia de hacerlo

De acuerdo con la facilitadora de desarrollo personal, Dora Herrera Anaya, autoevaluarse es la capacidad que cada persona debe desarrollar para mirarse a sí mismo y darse cuenta de si eso que decidió para su vida lo está haciendo bien o no. En otras palabras, es hacer un alto en el camino.

Igual piensa la psicóloga experta en psicología evolutiva, Manuela Bohórquez, quien señala que la autoevaluación es la oportunidad que tienen las personas para conocerse y reconocerse como autores de sus propios actos, sentimientos y pensamientos.

“Me parece muy importante el tema de la autoevaluación y, aún más, la capacidad de autoevaluarse como condición del comportamiento ético en las relaciones humanas”, comenta la especialista en psicología evolutiva, al tiempo que agrega que la capacidad de autoevaluación se inicia en la familia, continúa en el grupo escolar y más adelante en todas las actividades que se requieren de la
persona como sujeto perteneciente a un grupo. Sin embargo, esa capacidad de reconocimiento, en la que lo emocional es fundamental, no la desarrolla el ser humano por sí solo, sino que requiere de la presencia de ‘otro ser humano’.

¿Cómo hacerlo desde las aulas?
Dora Herrera considera que el primer paso es retomar el modelo de proyecto de vida e invitar al estudiante a responder ciertos interrogantes: ¿Qué he hecho?
¿Cómo lo he hecho? ¿Cuándo? Así, cada uno sabrá qué tan cerca estuvo de conseguir su propósito y, a partir de esto emprender acciones.
“Lo ideal es que cada quien adquiera la disciplina de autoevaluarse por sí mismo y no siempre porque otros lo invitan a hacerlo”, después de esto, dice la facilitadora de desarrollo personal, el individuo necesitará dar el siguiente paso que es unirse a sus pares, con el fin de que ellos lo evalúen. Esto es lo que se conoce como coevaluación.

Manuela Bohórquez afirma que la capacidad de autoevaluarse aparece entre los siete y ocho años. Antes, el pensamiento del pequeño no le permite diferenciar lo que le sucede o proviene del exterior y lo que es producto de su imaginación.
“El niño poco a poco irá comprendiendo su modo de actuar, sus deberes y responsabilidades en el marco de un progresivo auto-conocimiento y auto-evaluación. Pedirle más allá de su capacidad de respuesta genera rechazo y agresión. Cada etapa exige respetar los límites de la persona”, dice.

Si los padres y maestros no culpabilizan, no castigan severamente, pero tampoco minimizan las acciones inadecuadas de los niños, pero a cambio muestran la falta o error y la manera como ésta se pueda reparar, los niños aprenderán a reconocer la responsabilidad de sus actos y a mirarse a sí mismos con el ánimo positivo de mejorar. No tendrán que mentir o esconderse por temor ni desarrollar conductas antisociales, señala Manuela.
“El mejor ejemplo es la conducta consecuente de  los padres y adultos educadores. Pero cuando se amparan en su poder y autoridad, niegan u ocultan sus errores, desmienten con los actos lo que enseñan verbalmente y generan desilusión y desconfianza en seres que todavía creen en la construcción de mejores valores para el mundo”, puntualiza la psicóloga evolutiva Manuela Bohórquez.

preguntas y respuestas
Responde el psiquiatra infantil y de adolescentes, Mauricio Escobar Sánchez

¿A partir de qué edad se le debe enseñar al niño a autoevaluarse?
“Entre los tres y cinco años para que estén listos para asistir al colegio, es decir, desde la preescolaridad. Esta es una tarea que deben asumir padres responsables que desean lo mejor para sus hijos”.

¿Por qué es importante que aprenda a hacerlo?
“Por acción preventiva. Se basa en la idea de que los niños tendrán éxito en la escuela y desarrollarán hábitos de aprendizaje para toda la vida si se les enseñan las destrezas que necesitan antes de empezar la escolaridad y si sus padres participan en su educación desde el principio.
La autoevaluación promueve el desarrollo de toda una comunidad, pues la idea es involucrar a todas las familias para trasladar las bases del aprendizaje a los hogares con el objeto de que ningún niño se quede atrás con respecto a su desarrollo neurológico y madurez psicológica.

La autoevaluación genera población conciente y adherida a su realidad individual y colectiva. Da tranquilidad a los padres a corto y largo plazo, además de mejorar la calidad de vida de los jóvenes desde temprana edad”.

¿Cuáles son las estrategias que deben implementarse para esa autoevaluación? “Querer trabajar en conjunto desde los hogares por los hijos, con la idea de que el aprendizaje comienza en el hogar y no en el colegio”.
¿Qué sigue después de esa autoevaluación? “Seguir luchando y ver resultados positivos en nuestra nación”.

LISTA
Algunas opciones

1 Propicie juegos de trabajo en equipo en los que cada uno tenga una función específica. Al terminar, hacer una socialización en la que cada quien evalúe cómo fue su desempeño. Reconozcan sus aciertos y desaciertos.

2 Organizar una evaluación o ejercicio calificable. Después de que todos terminen, el maestro en el tablero presentar cuáles eran las respuestas correctas.

3 Cuando un estudiante no cumpla con la tarea, presente un mal comportamiento o una conducta que debe mejorar, llamarlo en privado y explicarle la percepción que le generó su comportamiento y, a partir de esto invitarlo a que explique porqué lo hizo y a que analice si considera que estuvo bien o no.

4 Prometer un premio al estudiante que mejor realice una actividad. Al final, pedirle a cada uno que explique porqué considera que merece o no el premio. Destacar la importancia de ser consecuente entre lo que es, lo que dice y lo que piensa.

5 Invitarlo a elaborar una lista con los aspectos que más le agradan y desagradan de una persona. Después, invitarlo a que él mismo analice qué de eso que escribió lo tiene él mismo.

Con responsabilidad

La facilitadora de desarrollo personal, Dora Herrera Anaya, sugiere:

1. Crear estrategias pedagógicas que permitan la didáctica para que el estudiante se motive.

2. Es muy importante la discrecionalidad porque con estos ejercicios se toca lo humano. Por lo tanto, no señalar, no categorizar. En el momento que el estudiante socializa sus resultados, no permitir la burla porque de esta manera más que favorecer hará que el estudiante no avance.

3. Dejar a un lado las autoevaluaciones en formato impreso, pues da la sensación de que es una evaluación, lo que de por sí genera rechazo. Lo mejor es generar un ambiente de confianza en el que haya empatía. Mejor, propiciar talleres que generen confianza, percepción y darse cuenta de lo que ven y lo que escuchan. Estimular los sentidos para que el estudiante tome conciencia de si se siente bien o no. Más que maestro ser un facilitador. Videos u otros recursos que dejen la pregunta ¿Eres feliz?

 

 

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