Publicidad

Carlos Chaverra
Viernes 20 de enero de 2012 - 09:00 PM

Tomarnos la sopa

Publicado por: Carlos Chaverra

Compartir

Una de las fobias más grandes del célebre personaje del caricaturista Quino, Mafalda, era una absoluta animadversión a la sopa. La pobre mamá se veía en calzas prietas para que aceptara la sopita mientras Mafalda alegaba toda clase de justificaciones para no ingerir el odiado líquido. La verdad es que de jóvenes teníamos algo de “sopafobia” y no sé muy bien de donde podía provenir este comportamiento. ¿Sería el hecho de que la sopa era siempre de  verduras, que ocupaba por lo general uno de los últimos renglones en nuestros afectos gastronómicos? ¿O era una forma embrionaria de rebeldía que luego aparecería en todo su fulgor en la adolescencia? Lo cierto es que ya en edad madura apreciamos la sopita y entendemos las razones por las cuales nuestros padres nos insistieron tanto en sus bondades.

Por estos días apareció  la sopa de nuevo, pero virtual, en forma de una ley tramitada en el congreso americano que afectará a todos los internautas.: “SOPA (Stop Piracy Act): Proyecto de  ley que busca “promover la prosperidad, la creatividad, el emprendimiento y la innovación, combatiendo el robo de propiedad de Estados Unidos y otros propósitos”. Traduce “Acta para detener la piratería.” Según el congreso americano, la medida busca proteger los derechos de autor e impedir que material original sobre el cual se deben pagar unos derechos,  sea utilizado sin reconocimiento por los portales de Internet.  

Wikipedia decidió  protestar cerrando su portal en Norteamérica por un día, ya que considera  la SOPA una forma de censura a la libre información. Otros gigantes como Google, Facebook y Twitter se han manifestado en contra de esta  ley anti-piratería mientras que  las redes sociales consideran que se vulnera la privacidad de los usuarios.

Desarrollos tecnológicos como Internet traen un gran beneficio en distintas esferas de nuestra vida pero así mismo  abren una compuerta al abuso. Reclamamos siempre los beneficios de libertad pero nos olvidamos que ella conlleva también responsabilidades frente a la comunidad.

Ante esto actuamos como Mafalda, creyendo que cualquier control que se establece es como la sopa de nuestra infancia. Quizás entendiendo que el bien común debería prevalecer  y que se necesitan reglas de juego que potencien los beneficios y restrinjan los abusos, encontraremos que si combinamos bien los ingredientes de regulación y libertad podremos tomarnos una sopita que nos nutra a todos.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día