Publicado por: Ernesto Rueda Suarez
En algún lugar de la espléndida novela de Umberto Eco, El cementerio de Praga, un personaje dice que tanto ha tenido que trasegar por las cloacas de París, que al fin el mal olor se le ha impregnado en la piel. Tal vez será lo que le ha ocurrido al excomisionado Restrepo: tanto anduvo con paracos, que terminó asumiendo sus principios y valores. Otros lo llaman con elegancia, síndrome de Estocolmo.
En un insólito decálogo nos propone refundar la patria, el proyecto exacto de Santa Fe de Ralito. Parece que delira, al igual que su íntimo compañero de armas, José Obdulio. El exmesías, como de costumbre, continúa con sus flatos por Tweeter, como en el caso del "buen muchacho" Noguera, exdirector del DAS. Pero cuidado ha de tener este país con esas viejas tretas fascistoides, porque del delirio a la realidad no hay más que órdenes; y por lo que se puede ver, ya las están cumpliendo. ¿También esta vez se saldrán con la suya? El presidente Santos dice que pasará tranquilo a la historia, si puede restituir los millones de hectáreas arrebatadas por la violencia. Le tocará esforzarse, pues el desafió lo tiene enfrente, vivo y coleando.
El quimérico desafío de Restrepo, su ridículo martirologio, para crearse un disfraz de perseguido político, no se lo pueden creer ni en el gobierno de Panamá, o por lo menos, no creo que el Istmo esté dispuesto a seguir con la mascarada, que ya suficiente desprestigio internacional le ha causado con el caso de la señora Hurtado.
Post sctriptum . El señor exgobernador y exrector de la UIS, Álvaro Beltrán Pinzón, propone populismo académico para hacer subir en el escalafón mundial a la UIS. El gobernador Aguilar manda razoncitas, puesto que no asiste al Consejo Superior –como lo exige la ley-, de que le parece magnífica la decisión del gobernador Fajardo –la formula populista de preguntar al «pueblo» cómo hay que gobernar una Universidad Pública-. Fajardo es el gran Fajardo y Aguilar es Aguilar; pero en mi criterio, Fajardo está equivocado. Las universidades públicas no son vulgares botines burocráticos para repartir así como así, como en los tiempos bárbaros de los consejos comunales, que intentaron desintitucionalizar al país. ¿Ramplona estrategia para capturar la rectoría de la UIS? Que me lo expliquen con detalle, porque no lo entiendo.










