Publicado por: Roberto Serpa Florez
Nació en Sogamoso el 8 de febrero de 1899 y murió en Bogotá el 2 de marzo de 1966. Formó una generación de discípulos en la tradición clásica de la medicina clínica francesa y de la psiquiatría constitucional del siglo XIX. Fue una personalidad avasallante, un hombre pasional. Sedujo al público con sus escritos en debates periodísticos contra el movimiento psicoanalista local (J. F. Socarrás y A. Lizarazo) y con otros temas culturales y humanísticos desde su columna en El Tiempo, (La balanza del Caduceo, 145 artículos publicados entre 1937 y 1966) que tuvo mucha popularidad y originó muchas polémicas entre sus lectores. Su vida estuvo siempre “Bajo el signo trágico de Baco”. Buen bebedor, se embriagaba con frecuencia y disfrutaba del whisky. Su matrimonio y su vida familiar estuvieron marcados por otro signo trágico. Se separó de su esposa, Isabel Camacho Montoya y sostuvo con su ella una larga disputa jurídica por la custodia su hija Amparo, a quien mucho amaba su padre.
Amparo se suicidó, en México, víctima de la esquizofrenia. Otto, su sobrino predilecto, le causó penas y sinsabores. Edmundo Rico en sus hábitos era un sibarita. Lector voraz y apasionado y amante de la música de Beethoven. En 1934 se presentó a concurso para Profesor Agregado de Clínica Neurológica y Psiquiátrica y entró en servicio activo. En 1938 su título de Profesor Agregado fue reconocido y elevado a categoría de Profesor Titular de Clínica Médica. En 1950 se presentó a concurso para Profesor Titular de Clínica Neurológica y Psiquiátrica. Durante varios años fue simultáneamente Profesor Titular de Medicina Interna y de Psiquiatría. Profesor Titular de Clínica Médica hasta 1953. Director del Hospital Psiquiátrico de Mujeres y del Hospital Psiquiátrico de Varones de la Beneficencia de Cundinamarca y Director de La Clínica de la Paz. Hoy su cadáver yace bajo un gran árbol en su finca de su terruño natal.









