Miércoles 14 de Febrero de 2018 - 08:33 AM

"Dándonos piedra no vamos a construir la nueva Colombia": 'Timochenko'

Rodrigo Londoño, candidato presidencial de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Farc, no oculta su sorpresa sobre lo que ocurrió durante la primera y única semana que hizo campaña en la plaza pública.
Archivo / VANGUARDIA LIBERAL
Rodrigo Londoño, candidato presidencial de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Farc, no oculta su sorpresa sobre lo que ocurrió durante la primera y única semana que hizo campaña en la plaza pública.
(Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)

El ex jefe guerrillero sostiene que si hubiera sido "su gente" la que hubiera lanzado piedras, ya estarían demandados ante la Corte Penal Internacional, por eso asegura que "insultándonos y dándonos piedra no vamos a construir la nueva Colombia".

Insiste en que su organización está enfocada en promover la reconciliación y que solo regresarán a la campaña cuando haya garantías totales para ellos y para las personas que quieran estar en las manifestaciones políticas.

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Dice que tiene un plan de Gobierno conformado por diez puntos basados en el humanismo y que en los primeros cien días implementará un plan de choque social para atacar los problemas fundamentales de Colombia.

¿Qué tiene que pasar para que las Farc vuelvan a la gira de campaña política?

"La suspensión de la campaña obedece a la necesidad de revaluar la situación. Hace poco en el Valle del Cauca me reuní con altos mandos de la Policía Nacional, hicimos una evaluación y se vio la necesidad de corregir algunas cosas, de coordinar mucho más porque yo si digo, sinceramente nos sorprendió lo que está sucediendo. Nunca lo creímos. Perfecto que haya insultos, rechazo, eso es democracia. Pero cuando se cogen piedras, palos para agredir gente, además de manera indiscriminada, mire, en uno de esos actos fue herida una niña de doce años... Óigame, si eso hubiera sucedido con gente nuestra seguramente estaríamos demandados ante la Corte Penal Internacional. Y no veo que la sociedad colombiana se indigne por eso que sucedió".

El miércoles pasado usted estuvo en el barrio Marroquín. Ahí dijo que si no lo asustaron las bombas durante la guerra, no lo iban a asustar los huevos que le lanzaron. ¿Qué pasó?

"Realmente vimos que no podemos someter - y en eso coincidimos con las autoridades- a la población, a la gente imparcial que está siendo afectada con esos actos de vandalismo. No podíamos darle el gusto a ellos y una preocupación que intercambiamos con las autoridades es que nuestra militancia también está conformada por seres humanos sensibles y que se estaban indignando demasiado. Por eso les dije: paremos, vamos a hablar con la gente. El compromiso nuestro ahora es la palabra y lo vamos a cumplir. No vamos a agredir a ningún contradictor por encima de los insultos, de lo que suceda, pero necesitamos coordinar mejor con la Fuerza Pública, exigimos al Gobierno garantías. Estamos trabajando, doy fe de la voluntad que tiene el gobierno de trabajar, necesitamos hacerlo de manera más coordinada para impedir que esta gente se salga con la suya".

Durante la guerra usted estuvo al borde de la muerte, pero son distintos los ataques físicos a que le vivan recordando su pasado. ¿Qué tan dura tiene la piel Rodrigo Londoño para evitar que esos insultos lo afecten?

"Eso no es de tener la piel dura, sino la conciencia. Yo de la guerra no quisiera hablar, es una página que ya pasé. José Martí decía que los hombres se dividen entre los que aman y los que fundan y los que odian y destruyen. Yo estoy en la idea de que nos juntemos los más que se puedan en la hilera de los que aman y fundan y neutralicemos a los que odian y destruyen".

Cuando recién empezó la campaña dijo que no quería ser candidato presidencial. ¿Se arrepiente de haberse metido en todo ese rollo?

"Yo creo que fue un acierto. Yo estaba convencido de que no convenía, no quería polarizar la campaña política. Hice una propuesta, que no fue recogida por nadie, de un gobierno de transición para garantizar el cumplimiento de los acuerdos; y para construir los pilares de la justicia social necesitamos un gobierno de transición. La idea inicial era que no generara resistencia ni de uno ni de otro lado, pero nadie quiso recogerla: la estigmatizaron, la ridicularizaron. Y pues como yo fui el que planteé la idea, pues entonces dije: ahora la recojo y voy a levantar esa bandera y vamos a trasegar con ella. Y estoy seguro de que llegaremos a la convergencia que necesita un nuevo gobierno de transición para la reconciliación y el cambio".

¿Qué le responde a quienes dicen que el verdadero candidato de las Farc es Gustavo Petro?

"A mí me da risa, pero es triste que todavía se siga usando el lenguaje y las matrices mediáticas de la guerra, de la estigmatización de las personas. Con Gustavo Petro hemos conversado una vez en La Habana, y sé de su voluntad y compromiso de paz. Desafortunadamente, está en una situación muy complicada y cree que desmarcándose de nosotros va a tener más aceptación. Yo no le estoy pidiendo que se acerque a nosotros, sino que trabajemos en conjunto y en el camino iremos a confluir".

Muchos analistas aseguran que la estrategia de campaña de las FARC consiste en victimizarse...

"Yo creo que los hechos dicen todo. La gente ha visto, ha escuchado. Están los heridos, los autos destruidos, las casas averiadas, los periodistas que fueron ofendidos, amenazados y atemorizados. Eso no es un invento nuestro y además el asesinato de líderes, que están a la orden del día. Es un derecho nuestro exigir el cumplimiento de la ley, simplemente eso".

Precisamente, han matado hasta ahora 50 excombatientes que en su época de guerra fueron bajos y mandos medios. ¿Si llegan a atacar a Pablo Catatumbo o Iván Márquez, por poner un ejemplo, ustedes van a seguir profesando ese mismo espíritu de reconciliación?

"Creo que vale lo mismo un guerrillero raso que un mando. Representa lo mismo y nos duele lo mismo. Y seguiremos adelante —por encima de cualquier circunstancia— lo hemos dicho siempre. En el proceso de paz se dieron muchas cosas y muchos eran de la opinión que debíamos retirarnos y nunca lo hicimos. Incluso pese al asesinato de Alfonso Cano, que fue el arquitecto de este proceso, seguimos adelante. Nosotros no somos una muchedumbre, somos un partido organizado, con ideales muy claros, con una estructura firme y con valores. Aquí nada nos irá a amedrentar, pero sí vamos a trabajar para que eso no suceda, ni con ningún mando ni con ningún guerrillero raso".

¿Cuáles son los principales pilares de su plataforma de Gobierno?

"Son diez puntos que recogen las necesidades fundamentales de Colombia, pero lo de destacar es que todos esos puntos están transversalizados por principios como la equidad: Colombia ocupa el deshonroso segundo lugar del país más desigual de América Latina y el octavo en el mundo. Todo lo que hagamos debe ir encaminado a mermar esa desigualdad.

Un gran fenómeno que abunda, y todo mundo lo dice, es la corrupción; necesitamos la transparencia en el manejo de los recursos; implementar la democracia participativa, donde la gente se sienta incluida en las decisiones que se tomen y que los afecten a ellos. También que se consolide la paz, porque sin ella no va a haber progreso. La reconciliación: insultándonos y dándonos piedra no vamos a construir la nueva Colombia.

Y la reparación, nosotros sí seguimos manteniendo la definición de que el centro de los acuerdos son las víctimas. En un gobierno de transición van a ser ellas el centro de ese gobierno. Todo está transversalizado por un comportamiento amable con la naturaleza y el desarrollo de la implementación de la tecnología y la ciencia aplicada para acabar con la desigualdad, controlar la corrupción, la salud, la educación".

Pero eso suena muy gaseoso. ¿Cómo se materializa la propuesta en el tema de equidad, por ejemplo?

"Si el ruido nos deja, vamos a presentarle al país nuestro plan de choque social para implementar los primeros cien días, para entregarle a la población el Sistema de Ingreso Vital, que es una tesis de humanistas desde 1492. Hay unas experiencias muy interesantes en países de la Eudec, los países ricos donde nuestra clase dirigente quiere ingresar, que las estamos estudiando para sustentarlas.

Yo sé que lo primero que van a decir es que eso es populismo y no se puede aplicar, pero vamos a demostrar con cifras y basados en la Constitución, que sí se puede. Entonces eso va a tener tres pilares: El ingreso vital garantizado para los discapacitados, que va a ser gradual. Se van a cobijar doce millones de personas, pero claro, dando prioridad a los más necesitados. También incluye la gente que está en edad de pensión y no está pensionada, y las madres cabeza de familia que están desempleadas"

¿Cómo va a ser para que todo eso se vuelva una realidad si como están las cosas, lo más probable es que el Congreso sea de oposición?

"Creo que vamos a tener una bancada muy importante que va a apoyar esto y, fundamentalmente, las masas: el pueblo va a ser determinante para lograr implementar estas políticas".

Ustedes llevan más de un año trabajando de la mano del gobierno para implementar el acuerdo de paz y han vivido la lentitud de la burocracia estatal. ¿Cómo van a implementar en cien días su plan?

"Estamos en un Estado construido de tal manera para que no funcione. Eso lo hemos vivido y sentido. Nuestra propuesta es construir un estado moderno, un estado del Siglo XXI, que en Colombia garantice unas leyes electorales claras para todo el mundo, un catastro de toda la propiedad de la tierra, que busque una repartición lo más equitativa posible y que tenga políticas sociales claras y que sea amable con la naturaleza. Vamos a buscar a toda la gente en Colombia que está capacitada y que quiere trabajar desinteresadamente, que no llegan a los puestos con intereses electorales, ni con intereses económicos".

¿Puede garantizarle a los empresarios que no se va a expropiar la propiedad privada?

"La garantía para sacar adelante el plan de gobierno que estamos planteando es la vinculación de la empresa y la propiedad privada. Vamos a garantizar lo que la Constitución dice: propiedad privada con responsabilidad social, que apoye las políticas públicas, que haga planes de carácter social a largo aliento, una clase empresarial que remunere bien a los trabajadores, que los trate bien, que no los discrimine y que sea amable con la naturaleza".

¿Qué va a hacer con las bandas criminales, los paramilitares, el Eln?

"Nosotros conocemos muy bien el narcotráfico, la problemática rural y sabemos cómo hay que atacar: Darle tierra al campesino, asistencia técnica, garantías de que sus productos se compren a buen precio, darles posibilidad de que le puedan dar mayor valor agregado a lo que producen, que tengan carreteras, centros de recreación. Todo esto irá atacando el fondo del problema".

Pero en el tema de las disidencias, ustedes los conocen, saben cómo actúan, dónde están. ¿Se compromete a atacarlos o cuál será el plan con ellos?

"Ellos no son disidencias. Disidente es aquel que llega a un proyecto político, se abre de esa organización con una bandera política. Desafortunadamente, estos muchachos se han abierto con otra idea. Yo sé que nosotros tenemos responsabilidad porque fue la gente que en el desarrollo de la confrontación no pudimos formar dentro de nuestros valores en los que nos formamos todos en las FARC y que desafortunadamente fueron asimilados por aquella concepción de la vida fácil. El narcotráfico lleva a pensar así a la gente. Yo siempre digo que el narcotráfico es la expresión máxima del ser capitalista, donde creen que todo se resuelve con plata y nosotros como los conocemos, sabemos cómo podemos tratarlos".

Y usted, ¿se dejó permear por el espíritu capitalista producto del narcotráfico?

"En absoluto, aquí estamos".

Es innegable que las Farc ya están en política y usted va a participar en debates. Cuando se encuentre cara a cara con el expresidente Álvaro Uribe, ¿qué le va a decir?

"En el desarrollo del proceso le hice una invitación pública y también privada para que nos reuniéramos. Aceptó una, pero puso unas condiciones que consideramos que no eran dignas ni para él ni para nosotros. Lo que quería expresarle, así aparezca contradictorio, es mi admiración por su tenacidad, por su constancia frente a un objetivo que se ha propuesto: Él dijo que iba a acabar con nosotros los primeros dos años de su gobierno, tuvo cuatro y no pudo; maniobró para gobernar otros cuatro años y tampoco nos pudo derrotar. Pidió otros cuatro, pero no se los dieron. Y sí le quería decir: mire lo admiro a usted en eso y quisiera que toda esa capacidad suya la pusiera en función de la reconciliación, de construir la nueva Colombia. Estoy seguro que si lo hace, las nuevas generaciones lo van a recordar mucho más por eso, que por su pasado".

¿Pero los uribistas aseguran que lo que harían ustedes en el poder es perseguirlo a él y a sus seguidores?

"Si usted estudia con detalle lo acordado en La Habana se dará cuenta que la esencia del planteamiento que está en la JEP no es la justicia punitiva sino la restaurativa para todo aquel que asuma verdad y responsabilidades. No es el ánimo revanchista el que nos une a nosotros".

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