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Miércoles 12 de septiembre de 2012 - 12:00 AM

Desapegos sin anestesia

Muy bien dicen por ahí: “No te acostumbres a nada, para que nada te haga falta”, pero a la hora de llevar esa corta pero contundente frase a la práctica, más de uno pierde el año. Sobre todo en cuestión de parejas, hijos y hasta lujos.

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Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

Quizá usted se lo pregunte: ¿Pero cómo no apegarse? ¿Acaso se trata de decir simplemente “no me apegaré” y ya?
Por supuesto no es nada fácil, tampoco sencillo, pero no por eso imposible. Cuando usted hace un proceso más consciente y se da cuenta de que las personas no son propiedades y que no pueden ir etiquetándose con frases como “ella es mía” o “yo soy su dueño”, usted empieza a resignificar la palabra “libre” y “autónomo”.
Y es que todo sufrimiento es el resultado del apego. Por eso es que le cuesta tanto trabajo salir de un rompimiento de pareja, por eso es que le cuesta aceptar la muerte de alguien como un estado natural e innato a la vida, por eso es que un fracaso y por ende, una pérdida material, le resulta tan frustrante.
Cuando las personas se aferran a otros y se vuelven dependientes, hasta el punto de anularse por sí mismos y creer que si no cuentan con ese alguien o ese algo no son los mismos, aparece el dolor. Pero cuando usted tiene claro que debe vivir el presente con lo que tiene, cuando usted disfruta a esa persona en el preciso instante y se entrega con sinceridad, cuando usted tiene claro que su último día puede ser hoy, no genera apegos.
Sin embargo, si ya tiene más de un apego y esto le está generando sufrimiento o le está robando la tranquilidad, sepa que no todo está perdido. Es solo tomar la decisión, soltar eso que lo ata y puede hacerlo sin anestesia.

Es bueno saberlo…
Estas son algunas reflexiones dadas por el autor del libro ‘Desapegarse sin anestesia’, Walter Riso, para que aplique a cada instante y se libre de apegos:
1Descubra qué es lo que no necesita y sacúdase de ello. Necesita sabiduría para saber lo que no le conviene y decirle adiós.
2El desapego genera paz y ayuda a desatar los nudos emocionales que impiden pensar libremente.
3El sufrimiento aparece cuando usted no es realista y se niega a aceptar las cosas como son.
4Los maestros espirituales afirman que “el apego corrompe” nos lleva a actuar en contra de los códigos más entrañables, con tal de no perder la fuente de dependencia.
5Ser psicológicamente independiente es saber que si logra lo que desea, lo disfrutará mientras lo tenga, pero si lo pierde o no lo puede conseguir, no será el fin del mundo ni se acabará la vida, así le duela. Seguirá adelante, no se deprimirá ni se dejará abatir por la pérdida.
6Desapego no es falta de compromiso con lo que hace o dice. No es lavarse las manos. Se es responsable sin tener angustia anticipada.

¿Qué no es apego?
Walter Riso aclara que no es lo mismo desear a apegarse. “Sin deseo perderíamos nuestra esencia, decía Spinoza, y seríamos unos fríos seres pensantes”, aclara el experto.
La recomendación es no caer en la obsesión y estar listo para la pérdida. El apego es una adicción.
Y el desapego, según el autor, no es precisamente anular metas personales, no tener aficiones, no desear nada, no necesitar nada.
“Como dice el budista Ricard Matthieu, refiriéndose a la dependencia afectiva, no estar apegado no significa que queramos menos a una persona, sino que no estemos preocupados por la relación”, agrega Riso.
Por eso la clave es despreocupación y ausencia de ansiedad, no importa con qué o con quién sea el vínculo. Es el desprendimiento, que no es otra cosa que el intento por ser psicológicamente más libres.

Preguntas y respuestas

Walter Riso
Autor del libro ‘Desapegarse sin anestesia’
¿Qué es el apego?
Es una vinculación mental y emocional (generalmente obsesiva) a objetos, personas, actividades, ideas o sentimientos, originada en la creencia irracional de que ese vínculo proveerá, de manera única y permanente, placer, seguridad o autorrealización.
¿Qué pasa con la persona que siente ese apego?
Se convencen que sin esa relación estrecha (adherente y dependiente) le será imposible ser feliz, alcanzar sus metas vitales o tener una vida normal y satisfactoria.
¿A qué se puede apegar el ser humano?  
Prácticamente a cualquier hecho o evento en la vida. Solo para citar algunas posibilidades podría apegarse al juego, a las personas (padres, hijos pareja, amigos), al sexo, a la reputación, a la fama, a la aprobación, a las compras y a la moda, a las posesiones materiales, a la comida, a las ideas y los pensamientos, al trabajo, a la riqueza, al poder, al control, a la virtud, a la espiritualidad, al teléfono móvil, a internet, al sufrimiento, a la comodidad, a la felicidad, al ejercicio físico, a la belleza, al amor, al éxito, a no “perder el tiempo”, al pasado, a la tradición, a la pareja, a la autoridad, y a infinidad de otras cosas y situaciones.

Quizá usted haya sentido miedo de dejar a alguien que le hace daño por simple apego, porque no sabe qué pasaría con usted si esa persona no está. Quizá se anuló hace tiempo y ya no sabe quién es. Por lo general esa clase de apegos a las parejas suelen darse de manera constante y sonante. Pero puede que su caso sea el apego a una empresa, a un estatus.
Para vencer todo tipo de apego, Walter Riso recomienda:
1. Identificar qué le impide el desapego. Pregúntese: ¿qué le ofrece ese apego, compensa alguna de sus limitaciones, aporta a su realización, suple una necesidad impostergable o le brinda placer adictivo? No se disculpe con usted, mire hacia adentro.
2. Acepte lo peor que pueda ocurrir. Imagínese lo que teme, fantasee con ello, manténgalo en su mente. No lo evite. Al pensar en la catástrofe que sería perder ese algo o ese alguien, juegue a que no le importa en lo absoluto. Cuando alguien dice: me da lo mismo, ya no teme, es libre.
3. Asuste al miedo: Rete los temores para que vengan a su encuentro y hágales frente. Por ejemplo, si siente miedo escénico, hable cuantas veces pueda en público, así sea incómodo y hasta doloroso. Con el tiempo irá mejorando. De cuanto en cuanto, llame al miedo, a ver si es capaz de regresar.
4. Tenga confianza en sí mismo: Somos lo que nos decimos. Aleje los pensamientos derrotistas y fatalistas que caracterizan a la gente miedosa. Debe ser un realismo convincente.

¿Cómo saber si tiene algún apego?
1¿Está al mando de alguien o algo que lo hace sentir esclavo, no siente libertad interior ni capacidad de decisión?
2¿Nunca está satisfecho, siente que necesita llenar un vacío, siempre quiere más de ese algo o ese alguien y siente dolor?
3¿Piensa que ese algo o ese alguien lo es todo y le da miedo perderlo? ¿El solo hecho de pensarlo le roba la paz?
4¿Siente que no sabe quién es usted, no se siente auténtico, se olvidó de lo que era antes de tener ese apego?
5¿Siente una necesidad de adueñarse de ese alguien o ese algo, reduciendo incluso la tolerancia a la frustración?
6¿Ese alguien o ese algo absorbe toda su energía y capacidad de disfrute, tanto así que olvidó que hay un mundo afuera que increíblemente dejó de percibir?

Es bueno preguntarse
1. ¿Eso que no es capaz de soltar le está quitando energía?
2. ¿Cree que algo o alguien es indispensable para su felicidad?
3. ¿Si esa persona o ese objeto no está, lo más probable es que se afecte incluso psicológicamente?
4. ¿Le cuesta comprender que nada es para siempre?
5. ¿Ha querido retener o mantener vigente algo que ya no existe, que se ha ido o que no quiere estar con usted?
Cuidado. Eso es apego.

Desapegos sin anestesia
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Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN

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