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Martes 13 de Marzo de 2012 - 12:01 AM

Halitosis: su boca esconde una enfermedad

El mal aliento puede convertirse en un gran problema social debido a las implicaciones que tiene en la interacción con otros en el trabajo, en la escuela e incluso en el hogar. Pero este, aunque es serio, no es el problema más grave detrás de la halitosis.
Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL
Las repercusiones de la halitosis se sienten a nivel social –aislamiento-, económicas -por el gran consumo de productos de higiene dental que realizan estos pacientes- y sanitarias –ya que pueden esconder una enfermedad grave.
(Foto: Tomada de Internet / VANGUARDIA LIBERAL)

El mal olor en la boca podría estar escondiendo no sólo bacterias que afectan las encías y la garganta, también enfermedades que se manifiestan con estos síntomas para alertar al paciente, como es el caso de la diabetes mellitus o la sinusitis.
Lamentablemente hay personas que no tienen mal aliento pero están convencidas de tener mal olor bucal, que en este caso pasarían a ser ‘halitofóbicas’.
Según un estudio realizado por las venezolanas María Eugenia Velásquez Gimón y Olga González Blanco, de la facultad de odontología de la Universidad Central de Venezuela, el tratamiento de la halitosis de origen bucal debe estar dirigido a eliminar los daños causados por las bacterias. “Para ello el odontólogo puede implementar medidas como la educación del paciente, el perfeccionamiento de las técnicas de higiene bucal, la realización del tratamiento odontológico pertinente”, así como la prescripción de productos que no hagan daño al organismo, pero resulten eficaces para tratar la halitosis.

Voz de experto
Germán Pablo Sandoval
Otorrinolaringólogo
Se habla de halitosis cuando el paciente manifiesta de forma objetiva la presencia del  mal olor ya sea por auto percepción o beneficio de terceros, del mal olor a través de su boca. Existen muchas causas asociadas a la presencia de halitosis; desde hábitos nutricionales como el consumo de alimentos con partículas odorantes volátiles como el ajo o dietas ricas en grasa, malos hábitos de higiene oral con presencia de patología periodontal, o enfermedades del tracto aerodigestivo por su relación con la cavidad oral dentro de la cual destacamos la rinosinusitis crónica con escurrimiento posterior purulento.
Lo primero que se debe hacer es establecer la causa de la misma, revi-sar sus hábitos nutricionales, así como de manera periódica consultar con su odontólogo con el fin de descartar patología dental o de cavidad oral. En ausencia de las anteriores, consultar con su médico de cabecera para poder establecer otras posibles causas como la enfermedad de reflujo gastroesofágico.
Buscar siempre asesoría de expertos en el tema, recordar que la mayoría de los casos se deben a patologías frecuentes y abordables, pero se hace necesario, en ausencia de las anteriores, descartar otras patologías más infrecuentes como las tumorales.

¿Tengo mal aliento?
Existen técnicas sencillas que le permitirán saber si tiene o no mal aliento. Recuerde que una vez comprobado, la recomendación es visitar al especialista.
Poner un pañuelo sobre la boca, soplar y luego oler el pañuelo. Si se percibe algún olor desagradable, se tiene mal aliento
Ahuecar sus manos y luego exhalar largamente en el hueco de las manos.  Si se percibe un olor fétido es porque existe mal aliento.
Usar hilo dental el cual debe pasar suavemente entre los dientes. Después se debe oler el hilo dental.

Tipos de mal aliento
El mal olor de la boca puede estar ocultando una enfermedad de las encías o incluso del estómago. Los tipos de mal aliento, descubiertos por un especialista, le pueden dar algún indicio de la enfermedad que está padeciendo:
Olor a “podrido”: puede indicar un deterioro dental, enfermedad de las encías o sinusitis.
Un olor “afrutado”: podría ser síntoma de diabetes mellitus.
Olor a “queso”: en un niño suele avisar de la presencia de un cuerpo extraño en su nariz.
Olor a “orina”: puede ser síntoma de fallo renal.

Cómo diagnosticar
Historia del consumo de comida, bebidas (alcohol), fármacos, tabaco, etc.
Centrándose en el propio síntoma de la halitosis: es importante recoger el tiempo de evolución, cómo afecta a su vida diaria y cómo ha sido detectado (por él mismo o su cónyuge, amigos,...). Un olor constante sugiere una enfermedad sistémica o de la cavidad oral. Si es intermitente, es más propio de enfermedades digestivas como el reflujo gastroesofágico.
Historia médica: descartar las etiologías previamente mencionadas. Si se presentan síntomas generales no diagnosticados (pérdida de peso, astenia, anorexia, etc.) debemos descartar enfermedades sistémicas, indagar clínica digestiva o respiratoria. Preguntar los antecedentes familiares (diabetes, enfermedades autoinmunes,...).
Historia dental: evaluar el grado de higiene dental y los tratamientos previos realizados para reducir la halitosis es básico para asegurar la buena educación y el mantenimiento de la higiene.
Historia psicológica: para descartar la existencia de halitosis de origen psicógeno, que incluyen preguntas psicosomáticas entre otras de índole médico. 

Recomendaciones
Si tiene mal aliento, además del tratamiento que debe seguir para combatirlo, existen algunas recomendaciones que le pueden ayudar a reducir el mal olor de la boca:
Al cepillar sus dientes no descuide su lengua, ésta se encuentra cubierta por proyecciones parecidas a pequeños cabellos, que bajo el microscopio parecen un bosque de hongos. Bajo esa capa hay espacio para alojar placa y restos de alimento que pueden ocasionar mal aliento, de allí la importancia de cepillar también la lengua.
Reemplazar el cepillo cada mes y utilizar hilo dental después del cepillado.
Evitar alimentos como, cebolla, ajos, pastrami, peperoni, salami, quesos y tunas.
Evitar bebidas como cerveza, café, whisky y vino, ya que éstos dejan residuos y se pegan a la placa dental.
Evitar alimentos que se quedan entre los dientes fácilmente como dulces, especialmente los pegajosos.
Visitar regularmente al dentista y practicar una buena higiene oral.
Llevar un cepillo dental, ya que si se cepilla inmediatamente después de los alimentos, pueden eliminarse algunos malos olores.  Si se le olvidó el cepillo, puede ir al baño y haga un buche de agua removiéndola bien dentro de su boca, de esa forma puede quitar el olor a la comida.

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