En distintos medios de comunicación he encontrado la noticia de la multinacional surcoreana LG promocionando uno de sus últimos logros tecnológicos, que es una máquina que permite elaborar cerveza de distintas variedades en casa, mediante el uso de cápsulas como si se tratara de una cafetera, de las que tanto se han popularizado en la última década. Esta bebida tan popular en el mundo y en todas las culturas, no deja de interesar a las mentes inquietas, pensando siempre en llevarle hasta la mesa del consumidor un producto exquisito y variado que colme los paladares más exigentes. Esta misma preocupación debió tener en su momento el ciudadano danés don Christian Peter Clausen, cuando llego a nuestras tierras santandereanas en 1882 y se propuso fundar una cervecería. Las crónicas de la región nos cuentan que don Christian recorrió varios municipios de la provincia en búsqueda del mejor clima y las mejores aguas para su ambicioso proyecto, resultando favorecido el municipio de Floridablanca, lugar donde finalmente fundo su famosa cervecería Clausen en 1887. Lo que al comienzo debió ser una pequeña industria casera, que competía casi que en inferioridad de condiciones con la producción masificada de la chicha y el aguadulce que se producían en todos los hogares, con el correr de los años y por virtud de la visión empresarial de su fundador, se convirtió en una de las principales industrias de nuestra región. La calidad de las cervezas, Pilsen y Chivo Clausen que se producían en la finca La Esperanza, surtieron el consumo nacional casi durante 70 años, dejándonos a los santandereanos no solo un hermoso recuerdo sino un valioso legado, de lo mucho que se puede hacer cuando las cosas se hacen bien y lo mejor del cuento, cuando se aprovechan al máximo los recursos que nos ha dado la naturaleza. En la actualidad parece que existen varias fábricas de cerveza casera en algunos municipios de nuestro departamento, pero ninguna tiene el renombre nacional, como para competir con éxito con las grandes cervecerías tradicionales de Colombia, como si lo fue en su momento la cervecería Clausen por su calidad y sabor. La finca la Esperanza sede de la cervecería Clausen sigue siendo un referente importante cuando se habla de la tradición empresarial santandereana.