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Miércoles 19 de Abril de 2017 - 11:17 AM

“Perdí un ojo, el oído y ahora puedo perder la vida”, paciente con cáncer en Bucaramanga

José Nelson Lozano Ríos sufre de cáncer, necesita un trasplante de médula ósea y Asmet Salud EPS solo le autoriza el procedimiento en Bogotá. Sin embargo, el hombre no está en condiciones físicas óptimas para viajar y tampoco cuenta con familiares o amigos que acompañen en el proceso.
Elver Javier Rodríguez/ VANGUARDIA LIBERAL
“Perdí un ojo, el oído y ahora puedo perder la vida”, paciente con cáncer en Bucaramanga
(Foto: Elver Javier Rodríguez/ VANGUARDIA LIBERAL )

En una pequeña casa de paredes de cemento, amenazada por la posible caída de un alud de tierra en temporada de lluvias, ubicada en una de las lomas del barrio El Pantano II de Bucaramanga, vive José Nelson Lozano Ríos. Un humilde hombre cuyo aspecto físico refleja las secuelas de una vida asediada por el cáncer y la deshumanización del sistema de salud colombiano.

Con su camisa celeste, de la cual solo abrochó uno de sus seis botones, un pantalón negro y chancletas de plástico color café, empolvadas por la tierra de la cancha que queda en la esquina de su casa, José Nelson prepara su maleta. En ella empaca dos rollos de papel higiénico, cepillo de dientes, crema dental, un par de mudas de ropa limpias y la caja de sus audífonos. Los mismos que usa para escuchar, ya que perdió el sentido auditivo de su conducto derecho en 2014, producto de una presunta negligencia administrativa de su EPS, Asmet Salud, que tardó en la autorización de un cirugía de remoción de un tumor.

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José Nelson, quien se gana la vida vendiendo fruta en el Centro de Bucaramanga, fue diagnosticado en 2004, hace 13 años, con Linfoma de No Hodgkin difuso de células B grandes. Un padecimiento hematológico que afecta a 3 mil 600 pacientes cada año, según cifras registradas por la Organización Mundial de la Salud. El tumor se ubica en su rostro y según indicó, “por engaños y falta de atención integral de la EPS, perdí mi ojo izquierdo y el oído derecho. No tengo movilidad en la mitad de mi cara. Ahora, puedo perder la vida”.

Por ello, durante los próximos siete días, a partir del pasado martes en la tarde, recibirá su cuarto y último ciclo de quimioterapia en el Hospital Universitario de Santander. Es la segunda vez en su vida que se somete a un tratamiento químico. La primera fue en 2010; la segunda, desde enero de 2017. El tipo de cáncer que tiene consiste en la producción de células malignas que atacan su sistema linfático.

Para contrarrestar la enfermedad, el hombre debe recibir un trasplante de médula ósea catalogado como autólogo. Es decir, que se estimula la producción de glóbulos sanos mediante la extracción de células de su propia médula. Luego, dichas células de devuelven al sistema después de que el médico hematólogo las tenga almacenadas por determinado tiempo.

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Sin embargo, Asmet Salud EPS solo cubre dicho procedimiento en Bogotá. Si bien José Nelson reconoce que la EPS no le está negando el tratamiento, pide que dicha intervención se le realice en Bucaramanga. Pues vive aquí solo y no tiene familiares que lo puedan acompañar hasta la capital del país, requisito que pide la entidad prestadora del servicio.

“Vivo solo. Tengo un hermano, pero él trabaja y no me puede acompañar a Bogotá. No tengo a nadie allá quien me cuide y tampoco conozco la ciudad. Aquí, por lo menos los vecinos me ayudan cada vez que necesito algo o tengo una emergencia”, relató Lozano Ríos.

Además de la petición que le hace a la EPS, el hombre de 58 años denunció que funcionarios de Asmet Salud “me querían obligar a firmar un documento en el que yo renunciaba al trasplante. Se aprovechan de que estoy enfermo. Se quieren desentender de mí, pero no ven que estoy a punto de morir por mi enfermedad. Vivir 13 años con cáncer es una situación muy difícil”, explicó José Nelson, mientras empacaba los últimos utensilios de aseo en su maleta.

Problemas con Asmet Salud EPS

Desde su diagnóstico, en 2004, José Nelson Lozano Ríos ha sido víctima de una serie de presuntas negligencias administrativas por parte de Asmet Salud EPS. Según el comerciante, los síntomas de la enfermedad empezaron en 2003, pero fue un año después que la entidad le autorizó los exámenes.

“A mí me gustaba mucho la lectura. Pero un día empecé a perder la vista. Veía borroso, me aparecían puntos rojos y solo alcanzaba a ver por los lados. Los médicos me decían que era una neuralgia. Entonces, me creció una masa en la cara, así que me hicieron una biopsia. Ahí fue que me diagnosticaron el Linfoma de No Hodgkin”, aseguró el hombre.

Luego del dictamen médico, el paciente estuvo en controles con los médicos del Hospital Universitario de Santander. Lugar en el cual, desde 2010, le hacen sus ciclos de quimioterapia. Para ese año, José Nelson se sometió a ocho ciclos del tratamiento químico.

Pese a cumplir con el plan médico que recomendaron los especialistas, el tumor aumentó de tamaño. 

Razón por la cual, en enero de 2015, Lozano Ríos le pidió a Asmet Salud EPS que le extirpara la masa, pues le estaba llegando al cerebro. Sin embargo, fue hasta el 19 de agosto de ese mismo año que le hicieron la cirugía, llamada parotidectomia.

Durante la espera por la intervención quirúrgica, José Nelson perdió el ojo izquierdo y el oído derecho. Por ello, la EPS le recetó gafas y un audífono. “Cuando el tumor me creció, en 2014, me sacaron del tratamiento hematológico. La EPS me dijo que ya no tenía convenio con el Hospital Universitario de Santander y me enviaron para Cabecera. Por culpa de Asmet Salud es que me avanzó el cáncer. Me negaron las citas que yo necesitaba con los especialistas y el cáncer llegó al cerebro. Por culpa de ellos perdí mi ojo y mi oído”.

Un mes después de la intervención quirúrgica y con la seguridad de que estaba sano después del tratamiento, el tumor reapareció. Razón por la cual José Nelson le manifestó su preocupación al médico, quien le dijo que la nueva masa se quitaría sola, según narró. Sin embargo, el hombre de 58 años solicitó una nueva consulta con un hematólogo.

“Después de pelear con la EPS, me volvieron a incluir en el tratamiento hematológico y me dejaron regresar con mi médico, Mario Arenas, en el Hospital Universitario de Santander, HUS. Le agradezco mucho a él porque es el único que ha estado pendiente de mí todos estos años. Es una gran persona y un excelente profesional. En el HUS me tratan muy bien”, relató Lozano Ríos.

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Desde enero pasado, José Nelson recibe nuevos ciclos de quimioterapia y pese a que es un hombre fuerte, reconoce que el proceso es difícil. “Las quimioterapias son muy duras, es tremenda. La droga es muy fuerte, me dan mareos y no puedo comer. Me resultaron problemas gástricos y solo me mantengo con el suero durante el tratamiento. El dolor me atormenta de día y de noche”.

Acciones legales

Mediante una acción de tutela instaurada ante el Juzgado Segundo Penal Municipal de Control de Garantías de Bucaramanga por Hernando Lozano Ríos, hermano del paciente, se le solicitó al juez que “le ordene a Asmet Salud EPS la práctica inmediata del procedimiento de trasplante autólogo de médula ósea, ordenado por el médico tratante, en la Clínica Foscal, a fin de evitar la continuidad en la vulneración de los derechos de José Nelson Lozano Ríos”.

Ante la solicitud de los dos hombres, el Juzgado resolvió, el pasado 15 de marzo, “tutelar los derechos fundamentales constitucionales a la salud, seguridad social, a la vida en condiciones dignas y a la continuidad de los tratamientos médicos del paciente”.

Además, en el documento también se cita que la EPS “en el término de las 48 horas siguientes a la notificación de la sentencia, de manera prioritaria y urgente, proceda a autorizar el tratamiento del señor, emitiendo las órdenes necesarias a la IPS que preste los servicios requeridos y que cuente con los profesionales idóneos”.

Es decir, que se obliga a Asmet Salud a realizar el procedimiento pero el fallo no especifica la clínica  en la que debe hacerse. Por eso, la EPS asegura que el único lugar en el lo harán, será en el Hospital Universitario San Ignacio, en Bogotá. 

Tras conocer la decisión, José Nelson aseguró que “el juez falló a favor de la EPS, pero él no conoce mi estado de salud ni mi condición económica. Para hacer el trasplante en Bogotá, necesito un acompañante. Yo estoy solo. Lo único que pido es que me operen aquí, en Bucaramanga. Tampoco estoy en capacidad física de viajar”.

¿Qué dice Asmet Salud EPS?

Sobre el tema se refirió el gerente de la EPS, Carlos Humberto Beltrán, quien le aseguró a Vanguardia.com que “Asmet Salud nunca le ha negado el servicio a José Nelson Lozano Ríos”.

Además, dijo que el documento al cual se refiere el paciente, “no es un desistimiento del trasplante sino un disentimiento en el cual él rechaza la opción que la EPS le da, sobre hacerse los exámenes en la ciudad de Bogotá”.

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Según el funcionario, en el documento, catalogado como disentimiento informado, se cita que:

“Por medio del presente documento y en uso de mis facultades mentales, otorgo de manera libre mi disentimiento respecto al traslado a la ciudad de Bogotá, al Hospital San Ignacio, para iniciar el estudio pre trasplantico de médula ósea como parte de la atención integral, relacionado con el diagnostico de Linfoma de No Hodgkin difuso de células B grandes.

Entiendo que los servicios descritos en el párrafo anterior, hacen parte del manejo definido para el tratamiento de la patología, y que tanto el médico como el quipo de profesionales de la salud, poseen la idoneidad y el entrenamiento suficiente para el desarrollo del mismo.

Que a pesar de que Asmet Salud EPS puso a mi disposición sus instalaciones, personal médico, insumos requeridos, transporte, albergue y alimentación, declaro en forma voluntaria que por ser una persona mayor de edad, que vive solo, no acepto el traslado a Bogotá para iniciar los exámenes pretrasplanticos” .

Aunque esta redacción le solicitó a Carlos Humberto Beltrán una copia o imagen de dicho documento, aseveró que se trataba de un archivo personal del paciente y que solo lo podría dar a conocer a la opinión pública cuando José Nelson lo firme. Además, indicó que el hombre no necesita de un abogado presente durante la firma del disentimiento.

Beltrán concretó que el procedimiento no se le realiza en Bucaramanga porque “no estamos obligados a contratar con todas las entidades de la ciudad. No se le ha dicho que no se le va a atender, pero ya tenemos nuestra IPS contratada, allí remitimos a los pacientes. El señor tiene familiares pero no se quieren hacer cargo de él, eso es diferente”. 

*Fotografías: Elver Javier Rodríguez/ VANGUARDIA LIBERAL 

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