Lunes 01 de Enero de 2018 - 03:55 PM

Historias de infieles: ¿se identifica con alguna?

Vanguardia Liberal recopiló tres historias de infieles empedernidos que encuentran miles de razones para serlo y que aceptaron contar su historia. No pretenden hacer “apología a los cachos”, por el contrario, quieren que los lectores saquen sus propias conclusiones y se pongan las pilas en su relación de pareja.
Tomada de Internet
Todos tenemos una infidelidad a cuestas, ¿cuál es la suya?
(Foto: Tomada de Internet)

Alrededor de la infidelidad se tejen muchosmitos: ¿siempre existe una razón - no justificación-para “poner los cachos”? Los infieles se delatan:

Dicen que los hombres están siempre “listos para la acción”, pero eso no es verdad. Ellos les dicen a sus amigos que son máquinas sexuales, pero lo cierto es que muchos no saben qué hacer, cómo hacerlo o como mejorar su pobre “performance”.

Le puede interesar: No se confunda: ¡Esto sí es infidelidad!

Tengo un novio desde hace 5 años. Es agradable y me apoya, pero por mucho que le he dicho que necesito que sea más ardiente conmigo, no lo hace: tiene pereza, está pensando en otras cosas, está cansado... En una ocasión lo seguí, sé que estuvo mal, pero su comportamiento no me parecía coherente. Cuando salgo a la calle, se quedan mirándome, recibo propuestas y halagos, pero para él no se trata de eso, sino de que tiene mucho trabajo. En cualquier caso, no descubrí nada: del trabajo a la casa y de la casa al trabajo, no hacía ‘sexting’, no ve pornografía. En verdad está enfocado en ser el mejor ejecutivo. Hasta pensé que podía ser gay y estaba dispuesta a apoyarlo, pero tampoco. Entonces empecé a aburrirme de la situación y a pensar que tal vez tenía que satisfacer mis necesidades por aparte.

La primera oportunidad se presentó cuando un excompañero de colegio me contactó por Facebook. Reconectar fue interesante y se veía muy atractivo, cuidaba su apariencia personal y moría por saber si seguía siendo churro en persona.

Y sí. Olía delicioso y era muy seguro de sí mismo: no machista, sino tranquilo, nada de problemas, se había separado de su esposa porque las cosas no funcionaron, pero se llevaban excelente por su hijo. Era activo, tenía metas y me confesó que era muy apasionado.

Le puede interesar: ¿Por qué las mujeres buscan a otro? 

Obviamente tomé la oportunidad y comencé a salir con él. Estuvimos así un tiempo, hasta que mi novio me contestó un día el teléfono y empezó a sospechar. Tuvimos una gran discusión y sinceramente, me aburrieron sus reclamos absurdos. Pensé en dejarlo. Mi excompañero de colegio me dijo que le parecía muy linda y que nos fuéramos, pero no tuve corazón para dejar a mi novio. Me pidió perdón y regresamos. Mi excompañero se fue de la ciudad porque cerró un negocio en otra ciudad.

¿Que si sigo siendo infiel? Solo hago ‘sexting’ con uno que otro amigo. Es horrible ser sorprendido.

Mi esposa estaba embarazada de nuestro primer hijo. El niño hoy tiene ya tres años. Era lógico que ella estuviera concentrada en el embarazo, yo también traté de estar con ella, pero me aburría muchísimo hablar todo el tiempo del bebé. No es que no lo quisiera, pero aquí estamos hablando con la verdad, ¿no? La rutina puede ser agotadora. En el trabajo también había presiones y no es justificación, debía estar concentrado, pero no era así. Me sentía ansioso, me faltaba algo. Entonces descargué en mi computadora la aplicación de Tinder.

En principio lo hice solo para distraerme, pensé que podía mantenerlo, por mucho, en un ‘sexting’ por un corto periodo, mientras nacía el niño. Teníamos problemas con mi esposa desde el principio y creíamos que el bebé nos arreglaría el matrimonio. Yo tenía este propósito, pero antes, ¿por qué no “echarse” una canita al aire?

Le puede interesar: ¿Cuándo confesar una infidelidad?

Durante varios días simplemente pasaba las fotos, eso era todo. Enviaba uno que otro saludo, pero no todas querían hablar conmigo. No era su tipo. Pero una semana después, una pelinegra me respondió. Empezamos a hablar y aunque me parecía un poco simple, era lanzada y en seguida dio pie para hablar de temas más calientes.

Así pasaron varios meses. Me sentía de mejor humor, pero sí, alejado de mi esposa. Ni siquiera me daba cuenta, solo no estaba enfocado en la pelinegra. Empecé a quedarme hasta tarde en el trabajo para hablar con ella y luego de seis meses, nos vimos en persona.

Nos gustamos. La situación era complicada porque mi esposa estaba a punto de dar a luz y yo quería estar con ella, entonces me desconecté. La pelinegra seguía buscándome, así que tuve que bloquearla.

Le puede interesar: ¿Quiere coquetear online? Conozca las apps y las páginas para hacerlo

¿Si me tomé en serio la relación con la chica? No, era una chica de Tinder, es una tontería creer que una persona que uno encuentra en estas aplicaciones quiere algo serio.

Tres meses después, volví a la aplicación, se me había hecho fácil hacerlo. Y creí que podría intentarlo de nuevo sin que nada grave pasara.

 

Luego de unos días, la pelinegra de la vez anterior me contactó por la aplicación. Le dije que ya no quería salir con ella porque había sido intensa, pero me respondió que entendía que yo era casado, que obviamente nada serio iba a pasar entre nosotros. Era una apuesta fácil, por decirlo de alguna manera.

El cargo en mi empresa me permite salir a una cierta hora antes de la jornada laboral, así que aprovechaba esos momentos para estar con ella.

Le puede interesar: Cinco tipos de infidelidad de las que usted puede ser víctima

Mi esposa estaba ocupada con el niño, yo también pasaba tiempo con él, pero en las noches le decía que me costaba dormir y que quería salir a caminar. Salía, tomaba un taxi y me iba a ver con ella. Regresaba tipo 1 de la mañana. Mi esposa estaba cuidando al bebé.

Así estuve con la pelinegra un año hasta que mi esposa me siguió. No supe quién le dijo, hasta el momento tengo mis sospechas, pero no puedo hacer nada. Estoy con “matrícula condicional”. Cuando mi esposa nos sorprendió nos armó un escándalo. La pelinegra ni siquiera esperó a nada, se fue de una vez. No niego que me dolió un poco eso, pero era claro que no iba a dejar a mi esposa, así que mejor que se hubiera ido.

Fue muy feo. ¿Si lo volvería a hacer? Lo hago, pero ahora lo dejo solo en ‘sexting’. Mi esposa está embarazada de nuestro segundo hijo.

No era la más laboriosa, pero es inteligente y tiene sus buenos apuntes, trabajar con ella era divertido.

Llegó a la empresa para ocupar un puesto menor, pero poco a poco se fue ganando la confianza del jefe mayor, o eso decía. Empezó a actuar  un poco raro, pero yo no quería ver eso, no me afectaba tampoco. Me parecía divertido que las  otras mujeres hablaran mal de ella, que señalaran que era una especie de arribista, que decía mentiras. Pero, insisto, como no me afectaba porque mi trato con ella se limitaba a una tarea en particular y ella se portaba muy bien conmigo, entonces no atendía a esos comentarios.

Le puede interesar: Las infidelidades y las redes sociales

Por supuesto que la favorecía en los temas laborales y era más condescendiente con sus necesidades.

Comenzamos hablando de cualquier cosa, de la vida, hasta que fuimos entrando en terrenos más íntimos. Me parecía linda, aunque no era elegante, y me reía mucho con ella.

Tenía una novia desde hacía siete años y yo no quería dar el paso para casarme. Estaba bien así. Mi novia parecía estar de acuerdo, aunque de vez en cuando mencionaba el tema del matrimonio.

Le puede interesar: Tras una infidelidad, ¿se puede salvar una relación?

Después de tantos años de noviazgo uno pasa a ser más amigo de la pareja, que novio. Se comparten más cosas y hay un vínculo, pero hay que esforzarse para que las cosas funcionen y en ocasiones, por mucho esfuerzo que uno haga, no salen bien las cosas.

Hay días buenos y malos. Y con mi colega siempre era divertido. Sin embargo, tengo que decir que no pensaba que fuera a pasar más de unas conversaciones calientes y unos coqueteos inocentes. Sabía que podía ser problemático.

Cierto día llegó llorando a la oficina. Me dijo que había tenido un problema con su novio, que la había dejado fuera del apartamento, pero que ahora él se había ido y que ella necesitaba ayuda para sacar sus cosas.

Así seguimos unos meses, hasta que ella empezó a llamar a la casa de mi mamá, diciendo que era mi nueva novia, que se fuera acostumbrando. Cuando mi mamá me contó eso, no lo podía creer. De repente me se vino el mundo encima.

Tuve que pedirle a mi mamá que no dijera nada y “hacerme el loco” en adelante.

Le puede interesar: ¿Y después de la infidelidad qué?

Varias veces pasaba por mi escritorio y me preguntaba por qué estaba tan distante, que qué me pasaba. Le dije que todo estaba bien, que tenía un problema y estaba concentrado en eso.

Para mi fortuna, se fue de la empresa, pero quedé curado. Con compañeras de oficina ¡jamás!

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
5 ventajas de estar sola
Muchas veces cuestionamos la soledad y la visualizamos como a un enemigo que nos quiere ver y hacer sentir débiles. Lo que no sabemos es que estar...
Publicidad
Publicidad