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Hortensia Galvis Ramírez
Sábado 05 de noviembre de 2016 - 12:01 AM

Alimentos genéticamente modificados

Publicado por: Hortensia Galvis Ramírez

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Las declaraciones de María Andrea Uscátegui, directora ejecutiva de Agro-Bio, nos han dejado consternados. Ella dice que “para cubrir la necesidad de maíz, Colombia necesitará 7.5 millones de toneladas” y propone sembrar maíz genéticamente modificado (OGM) en 400.000 hectáreas de nuestro suelo. Añade que esta variedad tiene una rentabilidad superior al 35%.

Según el genetista canadiense David Suzuki, “cualquier persona que diga: sabemos que los alimentos transgénicos son  seguros o es increíblemente estúpida, o miente deliberadamente”. Un nuevo estudio de Enviromental Sciences confirma que los OGM provocan daños al hígado y los riñones, ambos encargados de filtrar toxinas, además se afectan: el corazón, el bazo, y las células de la sangre. Otras investigaciones hechas a largo plazo agregan que los OGM producen además: infertilidad, no solo en animales sino en los humanos, malformaciones en los recién nacidos, además de problemas inmunológicos, envejecimiento acelerado, regulación de la insulina y cambios en el sistema gastrointestinal. Por eso los OGM están prohibidos, no solo en la Unión Europea y Rusia, sino también en una lista larga de regiones conscientes de la relación entre alimentación y salud.

En cuanto a la rentabilidad del maíz OGM, ¿vamos a seguir el ejemplo de los pequeños cultivadores de transgénicos en Tailandia? Allí existe un promedio de 1.000 suicidios al mes por causa de deudas impagables a las compañías transnacionales que los producen. Inicialmente estas ofrecen una financiación favorable, pero aplicable solo para grandes extensiones de monocultivos. Tendrán que comprar: maquinaria, costosos herbicidas, fertilizantes y semillas para cada cosecha. Más tarde se generará resistencia a estas substancias y necesitarán herbicidas más agresivos y semillas con más resistencia y mayor precio. Según un estudio el 85% de los campesinos irán a la quiebra y colateralmente desaparecerán nuestras milenarias variedades de maíz criollo. ¿Es este el panorama catastrófico que se nos viene encima?

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