Martes 17 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Ahora es el acueducto de Los Santos

La falta de idoneidad, honestidad, honradez y transparencia es lo que suele echar a pique los fondos del Estado, cuando sufren el asalto de quienes no temen entrar a saco sobre los presupuestos oficiales, aunque esto lleve a la ruina a comunidades enteras.

Si en las ciudades capitales muchas veces las personas deben esperar décadas a que se cumplan los ofrecimientos de los políticos, la situación en las provincias es mucho más común. Una de esas promesas eternas, que seguramente habrá dado votos a varios candidatos a alcalde, es, en Barichara, la del acueducto que aún hoy tiene pocas posibilidades de ejecutarse ni siquiera en el mediano plazo.

Y si eso ocurre con Barichara, que tiene amplio reconocimiento e importancia en el país, incluso en el exterior, qué será de Los Santos, ese municipio telúrico, pequeño y olvidado incluso por los mismos gobernantes de Santander, donde poco llueve y muere lentamente de sed por falta de un acueducto, también mil veces prometido y mil veces incumplido.

Los habitantes de Los Santos pensaron, hace tres años, que la tragedia de siglos había pasado y que el acueducto era una realidad que solo demoraba 18 meses, pero nada de eso ha ocurrido. Del agua del río Chicamocha que les prometieron, al pueblo no ha llegado una gota, pero lo que sí ha llegado al proyecto es la mano de la procuraduría regional que ordenó abrir investigación disciplinaria por presuntas irregularidades en la contratación y ejecución de la obra, por casi 23 mil millones de pesos, que hoy está suspendida.

En lugar de agua potable, lo que hoy tiene Los Santos es un proyecto con un número importante de funcionarios investigados, como Alexcevith Acosta, subgerente de Agua de la Esant, pero además, el exgerente de esa entidad, Edwin Ballesteros, quien es hoy Representante a la Cámara electo por Santander; otros investigados son Lyda Peña, interventora del proyecto, y Hermes Fuentes, supervisor de la construcción del acueducto, además de la actual gerente de la Esant, Mónica Monsalve.

La falta de idoneidad en algunos casos, pero, sobre todo, la falta de honestidad, honradez y transparencia es lo que suele echar a pique las esperanzas de las personas y los fondos del Estado, cuando sufren el asalto de quienes no temen entrar a saco sobre los presupuestos oficiales, aunque esto lleve a la ruina a comunidades enteras.

Queda en manos de la Procuraduría, de su diligencia y firmeza, el que a Los Santos se le cumpla con su acueducto, y que quienes han esquilmado el presupuesto con que debía contarse para terminarlo, sean castigados como lo establecen las leyes colombianas.

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