Bucaramanga
Miércoles 22 de agosto de 2018 - 04:05 PM

Cerca de 400 venezolanos llegan diariamente a Bucaramanga

Agotados, con ampollas en los pies y el estómago vacío llegan cerca de 400 venezolanos todos los días a Bucaramanga. Se reúnen a las afueras del Parque del Agua para que el calor humano los ayude a dormir.

El éxodo de venezolanos aumenta en las principales vías de Santander. (Foto: Elver Rodriguez/VANGUARDIA LIBERAL)
El éxodo de venezolanos aumenta en las principales vías de Santander. (Foto: Elver Rodriguez/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: Daniela Puentes Rueda

Así lo ha visto María Fernanda Mejía, habitante del sector, quien se reúne con sus vecinos para llevar pan, chocolate o aguapanela a los migrantes. Las caras de cansancio y desesperanza de niños, madres gestantes, jóvenes y ancianos se hace cada vez más frecuente por esta zona, al oriente de Bucaramanga. 

"Es imposible hacerse el de la vista gorda. Los venezolanos llegan a pie o en camiones que les dan el aventón. Llegan mal. Pálidos, con unas ampollas gigantes y con quemaduras del sol y del frío. Muchos comenzaron su travesía hace cuatro días. Diariamente vemos pasar a más de 500 por la Avenida Quebradaseca", comentó Mejía. 

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El personero de Bucaramanga, Omar Ochoa, en una visita realizada en la mañana de este miércoles 22 de agosto, pudo conocer a cerca de 400 venezolanos que habilitaron un pedazo de andén, al lado del Parque del Agua, como hogar de paso.

"El aumento del flujo de migrantes es preocupante. Los 400 venezolanos que durmieron esta noche en el Parque están en condiciones deplorables. Hay niños menores de un año, madres gestantes y adultos mayores. Ni el Municipio ni el Departamento cuentan con dinero para atender a esta población. El Gobierno Nacional debe encargarse de esta situación humanitaria", explicó el Personero.

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Al Parque llega todo tipo de venezolanos en busca de un abrigo, un lugar para dormir, preguntar por las opciones laborales de la ciudad y recibir comida caliente que corazones solidarios les llevan.

Henry Guerra de 27 años, hijo de colombianos, llegó hace dos días a Bucaramanga después de más de seis días de travesía desde su Caracas natal. Guerra durmió dos noches en el Parque del Agua junto con tres amigos. 

"Salimos el 15 de agosto de Caracas en bus. Para ahorrar dinero, porque no traemos mucho, decidimos andar desde San Cristóbal. Me dio una gripa fuerte saliendo de Pamplona y como todo ese corredor es frío, me iba dando una descompensación cuando llegué a Berlín. Un amigo nos dijo que le hiciéramos hasta Bucaramanga porque el clima era mejor y ayudaban más", comentó el venezolano. 

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Las largas horas de viaje, combinadas con el hambre y la incertidumbre por la ausencia de documentos en regla hizo que uno de los compañeros de Henry llegara muy enfermo al Parque del Agua. 

"Mi amigo estuvo muy mal. Ya cuando llegamos al Parque vomitó mucho, pese a no tener nada en el estómago. Gracias a Dios la gente en Colombia ha sido muy buena con nosotros. Nos dieron medicamento para él y comida. Eso siempre le levanta el ánimo a uno", comenta el hombre que se desempeñaba como contador en Venezuela.

Para los vecinos del Parque, conocer las historias y ver como se refleja el hambre, el cansancio y la desesperación en el cuerpo humano es algo de lo que no se pueden desentender. 

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"Todos los migrantes caminan mínimo 150 kilómetros. Esto ya traspasa cualquier afiliación política. Estamos hablando de humanos. Y parece que nadie quiere hacerse cargo de ellos. Es peor cuando estamos entregándoles comida y desde un carro o una moto nos gritan que vayamos a darle alimento a los pobres de la ciudad", expuso María Fernanda Mejía, quien ha visto desde su balcón la crisis de los migrantes. Frente a la falta de ayudas, el Personero de Bucaramanga resaltó la labor de entidades como la Cruz Roja, fundaciones sin ánimo de lucro y grupos de bumangueses que, en solidaridad con el migrante, brindan alimentos, ropa o dinero a los venezolanos.

"El flujo de migrantes es permanente. En Enero llegaban grupos de 50 o 70 por día. Ahora vemos constantemente la llegada de los venezolanos. Pero con el aumento del éxodo aumentó también la solidaridad de los santandereanos. Es común ver grupos de ciudadanos llevando pan, galletas, agua a los migrantes", dijo Ochoa.

De estas labores solidarias da fe la directora seccional de Voluntariado de la Cruz Roja Colombiana en Bucaramanga, Daniela Sánchez. Para la funcionaria, ha sido grato contar con el apoyo de la población mientras la institución realiza la atención al migrante. 

"Vemos con regularidad las acciones solidarias de personas que ven el carro de la Cruz Roja y van a la tienda a comprar algo para que se lo donemos a los migrantes. También se nos han acercado a increparnos por no hacer esta labor con algún grupo vulnerable colombiano, pero no decimos nada porque llegan en actitud grosera. Somos una entidad independiente que trabaja para aliviar el sufrimiento humano, y el éxodo de los venezolanos es una situación en la que tenemos que actuar", comentó Sánchez.  

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Entre julio y agosto, el punto móvil de atención al migrante ha atendido a 1.529 venezolanos o hijos de colombianos que salieron del vecino país por la crisis. Cerca del 70% de esta población tiene entre 20 y 27 años. Además de brindarle atención en primeros auxilios, la Cruz Roja también les entrega kits de aseo y alimentos que les ayuda a recuperar energías para seguir su camino."

La población venezolana ha sido receptiva y agradecida. Le hemos brindado atención médica a 468 migrantes en los dos meses en los que ha funcionado el punto móvil, gracias al trabajo de 88 voluntarios. Queremos seguir ayudando y tenemos en mente realizar brigadas de salud y la creación de un punto fijo de atención al migrante", explicó la directora seccional de Voluntariado de la Cruz Roja.

El aumento de los migrantes que atraviesan Santander a pie ha puesto en la mira las necesidades por las que pasan los venezolanos.

"Caminan desde Cúcuta en Crocs, sin medias. Viajan niños y señoras sin kits de aseo. Eso es lo que estamos recibiendo: pañales, cremas para bebé, toallas higiénicas, cepillos de dientes para adultos, agua en botella, lonjas de bocadillo, tacos de galletas. Elementos que ellos puedan llevarse y tener como provisión para lo que le queda de camino", expuso Sánchez. 

(Foto: Elver Rodriguez/VANGUARDIA LIBERAL)
(Foto: Elver Rodriguez/VANGUARDIA LIBERAL)

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(Foto: Suministrada/ VANGUARDIA LIBERAL)
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Publicado por: Daniela Puentes Rueda

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