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Jueves 21 de Diciembre de 2017 - 10:16 AM

¡Sea siempre el mismo en esta Navidad!

¿Es usted de los que cambia de humor cuando pasa de la calle a la casa? Si bien es un fenómeno más frecuente en los jóvenes, los expertos recomiendan que este comportamiento sea dejado de lado ya que puede afectar la relación familiar. Que su buena actitud perdure siempre.
Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL
¡Sea siempre el mismo en esta Navidad!
(Foto: Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL )

El cambio de actitud de algunos jóvenes es evidente cuando pasan de entornos sociales a familiares. Si bien es normal que el muchacho se comunique más con sus amigos que con parientes, no permita que esto afecte la convivencia en casa.

No es un secreto que la mayoría de jóvenes son más sociales cuando están en compañía de sus amigos que cuando están en el núcleo familiar.

Sin embargo, hay situaciones en las que dicho comportamiento llega a extremos que afectan la relación de la familia, pues poco a poco el joven se distancia de sus parientes y se rompe el contacto entre las partes.

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Si bien los expertos aseguran que es imposible que una persona mantenga siempre la misma actitud, pues habrán días en los que no se sienta bien para interactuar con otros, tampoco debe generar ambientes tensos por culpa de una mala conducta.

Es importante que encuentre el equilibrio, y si hay aspectos de la vida privada que no quiere compartir con sus seres queridos, tampoco cierre las puertas del diálogo sobre otros temas de interés general.

Establezca límites y permita que sus familiares conozcan aspectos nuevos de su vida, los cuales son ajenos para ellos.

Lo anterior, además de generar un ambiente agradable en el hogar, afianzará los vínculos entre ambos.

¿Cómo evitar ese cambio de actitud?

Mala cara, respuestas agresivas, falta de diálogo, mala educación, actitud grosera y poco contacto con la familia son los aspectos más comunes en este cambio de actitud de los jóvenes.

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Contrario a lo que sucede en su círculo social, donde se muestra más abierto, comprensivo, expresivo, solidario y sensible.

Aunque hay casos en los cuales dicha actitud se debe los constantes problemas que surgen en el hogar, hay otros en los que simplemente el joven no se siente cómodo con sus allegados.

Por tal razón, la orientadora familiar, Elsa Pinilla de Serrano, indicó que para lograr una buena convivencia es fundamental que desde los primeros años de vida, los padres incentiven el diálogo con sus hijos y los eduquen de manera amorosa pero poniendo límites y reglas.

“Mi recomendación es que los padres no olviden que son ellos los que llevan los procesos de educación de sus hijos y deben guiarlos”.

Amigos vs padres

A lo largo de los años, sociólogos, psicólogos y terapeutas familiares se han dado a la tarea de establecer las causas que provocan dicha situación.

Aunque dependen mucho de la personalidad y el carácter de cada individuo, queda claro que los jóvenes sienten mayor empatía con aquellos que tienen problemas similares a los suyos.

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Además, en muchas ocasiones los familiares ejercen presión sobre ellos para que compartan sus espacios personales lo cual genera mayor tensión y desconfianza.

No obstante, el joven debe permitir que sus parientes se le acerquen y aprender a distribuir su atención y tiempo entre ambos grupos sociales.

Síndrome de Hikikomori

Aunque no todas las personas son iguales y hay quienes prefieren ser más retraídos y apartados, hay casos en los cuales los jóvenes se aíslan completamente hasta desarrollar una fobia social. 

Este fenómeno se hizo común en Japón desde algunas décadas y rápidamente se expandió a otros países  del mundo. Es conocido como el Síndrome de Hikikomori y los expertos aseguran que afecta más a los hombres que a las mujeres (en el caso de Japón).

Este Síndrome consiste en la ruptura total del contacto con la vida social y si bien no se conocen las causas exactas que lo generan, se cree que el principal factor es la depresión.

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Cuando estas personas se ven obligadas a salir en público, pueden sufrir de convulsiones generadas por los nervios, llanto, asfixia o pérdida del control corporal.

Lo que puede disfrutar en familia si tiene buena actitud

1. Los miembros de la familia se sienten responsables de su felicidad y de la de los otros.

2. Son hogares más serviciales, amorosos y pacíficos.

3. Los hijos se animan a colaborar en algunas de las actividades del hogar.

4. El diálogo se hace una práctica frecuente entre los familiares.

5. Los conflictos disminuyen y son resueltos sin violencia o agresiones.

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6. Los jóvenes participan de los planes familiares con buena actitud.

7. Disfrutan del tiempo en familia y adoptan prácticas que luego heredarán a sus hijos.

8. Emocionalmente son individuos más fuertes.

9. Aprenden a tratar a las personas con más respeto y tolerancia.

10. Son seres más saludables para la sociedad.

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Lo que recomiendan los expertos

Elsa Pinilla de Serrano, Orientadora familiar.

¿A qué se deben estos cambios de actitud de los jóvenes?

Estos cambios dependen de varios factores: la personalidad, temperamento, intereses y la conciencia que tiene la persona de que en el hogar se le quiere incondicionalmente y no debe esforzarse para hacerse amar. Entonces, le dan más importancia al impacto social, académico y cultural, porque allí tienen que mostrar lo mejor de sí para obtener los resultados que buscan mientras que en sus casas ya lo tienen todo. Esto es un grave error porque primero hay que compartir con la familia y luego con los demás.

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¿Cómo debe acercarse la familia a ese joven sin crear un conflicto?

Esas actitudes deben ser corregidas por los padres desde muy pequeños con el mismo ejemplo y con el nivel de exigencia. Cuando a un niño no se le enseña a dar, se acostumbra solo a recibir y se le olvida que también deben dar. Entonces crecen con el pensamiento de que merece todo pero no debe dar nada, por eso prefiere no compartir el tiempo con su familia.

¿Cómo generar esos cambios en el joven?

Nunca es tarde para enseñarle a un hijo a comportarse de la manera correcta. Sin embargo, entre más tarde se haga será más difícil porque en cada etapa el joven vive sus cambios hormonales y sociales. En este caso los padres deben generar un cambio pero de manera paulatina, hacerlo con claridad y sensibilidad. Y lo más importante es que los padres se llenen de paciencia.

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¿Cómo afecta estos cambios de actitud el núcleo familiar?

Afecta al 100% porque cuando un miembro de la familia se comporta mal, hace mala cara, es egoísta, mal educado o se aísla, afecta la convivencia y obstruye la armonía. En estos casos, el ambiente familiar se hace muy difícil.

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