A los motociclistas no les agradaron, para nada, las restricciones al parrillero que comenzaron a regir en Bucaramanga. Esto fue lo que opinan ellos de la medida:

Las recientes restricciones impuestas por las autoridades de Bucaramanga, que prohíben la circulación de motocicletas con acompañante en determinadas zonas y horarios de la ciudad, despertaron un amplio malestar entre los motociclistas, quienes consideran que la medida no ataca de raíz los problemas de ilegalidad en el transporte y, por el contrario, termina afectando a quienes utilizan este medio de movilidad como una necesidad diaria para su sustento.
Como se recordará, las autoridades determinaron las siguientes zonas y horarios en los que los motociclistas no podrán circular en moto ni con parrillero:
- Carrera 33, entre la avenida Quebrada Seca y la calle 55, en sentido norte - sur
- Carrera 33, entre calle 56 y avenida Quebrada Seca, en sentido sur - norte
La restricción va de lunes a viernes entre las 6:00 a.m. y las 9:00 a.m., y entre las 5:00 p.m. y las 8:00 p.m.
- Calle 36, entre carreras 15 y 19, en ambos sentidos
La restricción rige de lunes a viernes entre las 6:00 a.m. y las 8:00 a.m., y entre las 6:00 p.m. y las 8:00 p.m.
Hablan los motociclistas

Wilmer Andrés Vega, quien trabaja como domiciliario, sostiene que este tipo de decisiones no solucionan en absoluto el fenómeno de la piratería ni el llamado mototaxismo.
En su opinión, ni el director de Tránsito ni el juez ni el alcalde están realmente enfocados en combatir esas prácticas, ya que lo único que se consigue con talles medidas “es perjudicar a quienes se movilizan en motocicleta, cumplen con la normatividad y pagan sus impuestos”.
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De manera similar, Andrés Suárez afirma que la restricción de parrilleros, lejos de frenar la ilegalidad, termina generando mayor congestión vehicular o trasladando el problema hacia vías alternas del Centro y de sectores como Cabecera del Llano.

A este descontento se suma Luifer Gómez, quien cuestiona el afán de limitar la movilidad de los motociclistas cuando, según él, el servicio de transporte público no ofrece soluciones reales.
Para Gómez, “el sistema de buses de Metrolínea no funciona de manera eficiente, lo que nos obliga a miles de ciudadanos a recurrir a la motocicleta como nuestra principal opción de desplazamiento”.

En la misma línea, Yésica Capacho considera que, aunque la medida pueda tener un sustento legal, resulta injusta y desproporcionada para quienes se movilizan diariamente en moto, pues sienten que están siendo atropellados por decisiones que no tienen en cuenta su realidad ni sus necesidades.

Por su parte, Javier Velandia recalca que la motocicleta no es un lujo, sino una herramienta indispensable para muchos bumangueses, por lo que restringir su uso equivale, literalmente, a atentar contra la movilidad de una parte importante de la población.

A su vez, Juan C. Gutiérrez recuerda que el gremio de motociclistas cumple con sus obligaciones, paga impuestos, SOAT y demás requisitos legales, y advierte que este tipo de iniciativas, que califica como antipopulares, terminan afectando precisamente a quienes sí cumplen la ley.
En ese contexto, varios motociclistas también señalan que la medida podría generar efectos contraproducentes, como el aumento de tiempos de desplazamiento, mayores costos de transporte y una presión adicional sobre un sistema público que ya presenta fallas estructurales.
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Para muchos, la falta de alternativas eficientes agrava la percepción de que la restricción fue tomada sin una planificación integral ni un diálogo previo con los sectores afectados.

Finalmente, José Funes, quien tiene a la motocicleta como su principal medio de transporte, argumenta que “la medida no solo resulta absurda, sino que nos golpea directamente el bolsillo. Hablamos de más de la mitad de los habitantes de Bucaramanga que se movilizan en moto los que resultan afectados”.
En conjunto, los testimonios reflejan un sentir generalizado de inconformidad frente a una decisión que, según los motociclistas, carece de efectividad, no resuelve los problemas de fondo de la ciudad y castiga el ya alicaído presupuesto de este gremio.















