Bucaramanga rescata sus antiguas carteleras urbanas. Ya se han rehabilitado varias de ellas.

Desde hace algunos días, los bumangueses volvimos a ver en el Centro Histórico de Bucaramanga a los ‘carteles’ del ayer. Hablamos de los otroras ‘mogadores urbanos’, aquellos que tienen una historia que se remonta a los años 40, cuando fueron creados en un contexto cultural vibrante que dejó una huella profunda en la Bucaramanga de entonces.
Durante las primeras décadas del siglo pasado, estas ventanas de anuncios mantuvieron sus características originales, con imágenes sugerentes e imaginativas diseñadas para captar la atención de los transeúntes que pasaban por el centro de la ciudad.
En una época en la que los medios escritos no estaban al alcance de todos ni mucho menos las redes sociales, estos anuncios eran una forma vital de comunicar la agenda cultural y social a la comunidad.
Su importancia fue tal que atrajeron la atención de artistas de la época, quienes vieron en ellos una expresión artística y cultural significativa.
Con el paso del tiempo, estos carteles comenzaron a perder su brillo y su función cultural, siendo reemplazados por otros medios de publicidad y comunicación.
Así las cosas, los carteles se convirtieron en los obituarios, en donde se anunciaban los fallecimientos del día a día; incluso se recuerda que, en ese entonces, tales carteles tuvieron su repunte, aunque algo fúnebre.
Diego Sáenz, miembro del Círculo de Amigos de Bucaramanga, recuerda que los ‘mogadores urbanos’ se veían en todas las esquinas de la capital santandereana y, de manera desafortunada, fueron desapareciendo cada vez que se tumbaban las casonas.
Afortunadamente, algunas entidades, como la Sociedad de Mejoras Públicas de Bucaramanga, SMPB, tomaron la iniciativa de adecuar muchos de estos carteles en el centro de Bucaramanga, con el objetivo de frenar su deterioro y preservar ese patrimonio visual.
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En la década de los 50, 60 y 70, debido a la escasez de recursos, era común empapelar las fachadas de los edificios para promocionar eventos y agendas, y estos ‘mogadores’ se convirtieron en testigos silenciosos de la historia de la ciudad, permaneciendo en el tiempo aunque en el olvido.

El renacer
Hoy, gracias a la Fundación Teatro Santander, la agenda cultural de ese icónico escenario en Bucaramanga ha comenzado a cobrar vida nuevamente.
Con el valioso respaldo de varias entidades, estas carteleras, que alguna vez adornaron las calles de la ciudad, están recuperando su color, utilidad y prestigio, permitiendo que la historia y la cultura sigan presentes en el corazón de la comunidad.

Hoy en día, de estos avisos originales sobreviven cinco, ubicados en lugares emblemáticos como la esquina de la carrera 11 con calle 37, junto a la Casa Perú de la Croix, frente a la Gobernación de Santander y cerca del Teatro Peralta.
Según Antonio José Díaz Ardila, director de la Fundación Teatro Santander, con la restauración de este ícono cultural, han solicitado permiso a la referida Sociedad de Mejoras Públicas para comenzar a promocionar la programación cultural semanal, manteniendo vivo ese legado y conectando el pasado con el presente.
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Es un hermoso ejemplo de cómo la historia y la cultura pueden renacer, gracias a la colaboración y el amor por la memoria colectiva de Bucaramanga.















