‘Pros’ y ‘contras’ de estas disposiciones. ¿Qué decretaron las autoridades y qué respondieron los motociclistas?

A través de la Resolución No. 063 de 2026, la Dirección de Tránsito de Bucaramanga oficializó las restricciones de motos y del parrillero en algunas horas y zonas determinadas de la ciudad.
Al respecto, el director de Tránsito de Bucaramanga, Jhair Manrique, manifestó que desde la entidad se adelantaron las mediciones requeridas por el Juez 15 Administrativo y se definieron detalles del regreso de esas restricciones.
La resolución fue oficializada el pasado lunes, 26 de enero, y rige desde el momento de su firma. Así las cosas, ya está vigente y los conductores deberán acatar tales disposiciones.
¿Cómo quedaron las medidas sobre parrillero?

Las autoridades determinaron las siguientes zonas y horarios en los que las motos no podrán circular:
- Carrera 33, entre la avenida Quebrada Seca y la Calle 55, en sentido norte - sur.
- Carrera 33, entre la Calle 56 y la avenida Quebrada Seca, en sentido sur - norte.
- En la Calle 36, entre Carreras 15 y 19, en ambos sentidos, podrán circular las motos, pero no se les permitirá ir con parrillero.
La restricción rige de lunes a viernes, entre las 6:00 a.m. y las 8:00 a.m., y entre las 6:00 p.m. y las 8:00 p.m.

Otro de los apartes de la resolución determinó que durante esa semana solo se impartirán comparendos pedagógicos, pero a partir del próximo lunes, 2 de febrero, las sanciones serán económicas.
El Director de Tránsito Local argumentó lo siguiente: “No queremos afectar la movilidad del ciudadano en el día a día. Lo que aspiramos es a frenar los más de 100 terminalitos de transporte informal que operan en Bucaramanga. Por el afán de transportar personas, nos están produciendo gran cantidad de accidentes e infracciones de movilidad”.
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La posible multa

Una vez se impartan las multas a los infractores, se cree que cada motociclista que viole las restricciones tendrá que pagar una sanción representada en 15 días del salario mínimo legal vigente.
Lo bueno de la medida
- Tránsito les impone un ‘tatequieto’ a los transportadores piratas.
- En cierta medida, se contribuye a la seguridad en la movilidad urbana.
- La Dirección de Tránsito puede ejercer un mayor control y frenar un poco el desorden que protagonizan algunos motociclistas.
Lo malo de la medida
- Los ciudadanos que tienen a la motocicleta como su medio de transporte ven limitadas sus posibilidades de desplazamiento.
- Se cree que la congestión aumentará en las zonas aledañas a las vías donde imperan las restricciones para los motociclistas.
- Se teme que con la medida, los motociclistas vuelvan a bloquear las vías, tal y como lo han hecho durante los últimos años.

¿En qué se basó la decisión?
- En 2025 se estableció que las restricciones se aplicarían para motos y parrillero en la carrera 33 y para parrillero en la calle 36. Sin embargo, tras varias protestas y una tutela interpuesta por un motociclista, la medida fue suspendida de manera parcial por orden del Tribunal Administrativo de Santander el 17 de junio del año anterior.
- Así las cosas, el Tribunal ordenó ‘echar para atrás’ la medida de movilización del parrillero, pero no la que prohibía el paso de estos vehículos por la Carrera 33. En teoría, las motos aún podían circular por esta arteria vial de Bucaramanga.
- Luego de este proceso, el 15 de julio de 2025, los alcaldes de Bucaramanga, Floridablanca, Piedecuesta y Girón fueron citados nuevamente por el juez que ordenó implementar la restricción al parrillero hombre en los cuatro municipios.
- En su momento, el plan de acción planteado por el ‘togado’ a las alcaldías del área metropolitana, que contenía 18 puntos, se redujo a nueve.
- Entre las tareas que dejó el juez estaban presentar un informe de los aforos que tiene el transporte público en cada municipio, las rutas que prestan servicio, a cuáles lugares no llegan los buses, además de determinar cuáles son las vías en las que más motocicletas se movilizan y en dónde se ubican los ‘terminalitos’ de los transportadores informales.
- Otro de los compromisos es que la autoridad de transporte, el Área Metropolitana y los alcaldes de los cuatro municipios debían implementar estrategias para mejorar la prestación del transporte urbano.
- Además, se deberían implementar campañas de conciencia ciudadana sobre la ‘piratería’ y aumentar los controles a ese tipo de transporte.
Más datos sobre las motos

- El Plan Maestro de Movilidad 2022-2037 anotó que la motocicleta y el transporte informal son las modalidades de transporte que más predominan en el área metropolitana. De acuerdo con el estudio, 24,4% de la población usa la moto en sus desplazamientos; esto equivale a más de 317.000 personas que llegan en moto hasta sus destinos.
Inconformidad ‘sobre ruedas’
La prohibición de la circulación de motocicletas con acompañante en determinadas zonas y horarios de la capital santandereana despertó un gran malestar entre los motociclistas, quienes consideran que la medida no ataca de raíz los problemas de ilegalidad en el transporte y, por el contrario, termina afectando a quienes utilizan ese medio de movilidad como una necesidad diaria para su sustento.

Wilmer Andrés Vega, quien trabaja como domiciliario, sostiene que estas decisiones “no solucionan en absoluto el fenómeno de la piratería o el llamado mototaxismo”.
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En su opinión, “ni el director de Tránsito ni el juez ni el alcalde están realmente enfocados en combatir esas prácticas, ya que lo único que se consigue con tales medidas es perjudicar a quienes se movilizan en motocicleta y sobre todo a los que cumplimos con la normatividad y pagamos impuestos”.

De manera similar, Andrés Suárez afirma que la restricción de parrilleros, “lejos de frenar la ilegalidad, termina generando mayor congestión vehicular o trasladando el problema hacia vías alternas del Centro y de sectores como Cabecera”.

A este descontento se suma Luifer Gómez, quien cuestiona el afán de limitar la movilidad de los motociclistas cuando, según él, “el servicio de transporte público no ofrece soluciones reales”.
Para Gómez, “el sistema de buses de Metrolínea no funciona de manera eficiente, lo que nos obliga a miles de ciudadanos a recurrir a la motocicleta como nuestra principal opción de desplazamiento”.
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En la misma línea, Yésica Capacho considera que, “aunque la medida pueda tener un sustento legal, resulta injusta y desproporcionada para quienes nos movilizamos diariamente en moto. Creemos que nos atropellan con decisiones que no tienen en cuenta la realidad ni nuestras necesidades”.

Por su parte, Javier Velandia recalca que “la motocicleta no es un lujo, sino una herramienta indispensable para muchos bumangueses, por lo que restringir su uso equivale, literalmente, a atentar contra la movilidad de una parte importante de la población”.

A su vez, Juan C. Gutiérrez recuerda que “el gremio de motociclistas cumple con sus obligaciones, paga impuestos, SOAT y demás requisitos legales”, y advierte que “este tipo de iniciativas, -que califica como antipopulares- terminan afectando precisamente a quienes sí cumplimos con la ley”.

Finalmente, José Funes, quien tiene la motocicleta como su principal medio de transporte, argumenta que “la medida no solo resulta absurda, sino que nos golpea directamente el bolsillo. Hablo de más de la mitad de los habitantes de Bucaramanga, quienes nos movilizamos en moto”.
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Preparan protestas contra el Juez 15

Tras conocerse el anuncio de las restricciones, las agrupaciones de motociclistas del área metropolitana anunciaron que manifestarán su inconformismo en las calles de Bucaramanga.
En ese sentido, Jhon Mario Blanco Uribe, líder de los motociclistas, informó que “este jueves, 29 de enero, realizaremos un plantón pacífico en la calle 36 con carrera 19, frente al parque Santander. La cita será a las 8:00 a.m.”.
Blanco Uribe detalló que, “con pancartas y mensajes sentaremos nuestro descontento contra el Juez 15 Administrativo por las medidas que les está exigiendo a los alcaldes en contra de los motociclistas”.
El vocero de los motorizados aclaró que no habrá movilizaciones por las calles de la ciudad, pero sí se le solicitará al juez una reunión para que escuche los argumentos que se tienen por parte de este gremio.
El líder indicó que la acción judicial, interpuesta por los taxistas, por la cual se quiere imponer la restricción desde hace años, y las determinaciones que se tomen en este momento estarían desactualizadas.
“Han transcurrido más de 10 años desde cuando los taxistas pidieron que se luchara contra la ‘piratería’. Hoy las necesidades no son las mismas. El transporte informal no opera exclusivamente en ‘terminalitos’, sino que los ciudadanos ahora solicitan este servicio por medio de plataformas digitales”, señaló el vocero de los motorizados.
Los líderes de los moteros anunciaron que presentarán una contrapropuesta al Juez 15 para que las soluciones se definan en mesas de trabajo y no con restricciones. “Muchos motociclistas que se dedicaban al transporte informal han podido formalizarse o capacitarse gracias a las gestiones de las alcaldías. Podemos hacer que esto se masifique”, finalizó Blanco Uribe.
Un viejo ‘problema’

Cada vez que se anuncian restricciones al parrillero en moto, Bucaramanga es blanco de paros, taponamientos viales y otras manifestaciones por parte de los conductores.
Hace más de 19 años se produjo el primer conflicto entre las autoridades y los motociclistas, muchos de los cuales se dedicaban al transporte informal de pasajeros. Los manifestantes bloquearon las vías y causaron un gran caos en la ciudad.
En 2007, las autoridades decidieron prohibir el transporte de acompañantes en motocicleta, lo que generó una protesta masiva y violenta por parte de algunos motociclistas.
En 2013, cuando el ‘mototaxismo’ ya estaba arraigado en Bucaramanga, llegaron nuevas manifestaciones en contra de esta restricción. Durante el segundo semestre de ese año, se registraron múltiples protestas, bloqueos de carriles exclusivos, plantones frente a la Dirección de Tránsito y bloqueos simultáneos en varios corredores.
En esa época también surgieron las caravanas nocturnas, en las cuales cientos de motociclistas se reunían, generalmente los jueves, para causar disturbios, comportamientos imprudentes en las vías y cometer todo tipo de infracciones.

En 2015, se estimaba que en Bucaramanga operaban más de 10.000 transportistas informales y existían alrededor de cincuenta “terminalitos”.
El entonces candidato a la alcaldía, Rodolfo Hernández, en plena campaña, dijo que “se haría el pingo” con este sector de la ‘piratería’ si resultaba elegido. Así las cosas, durante su mandato, el número de informales aumentó vertiginosamente y las autoridades calculan que actualmente más del 19 % de la población del área metropolitana recurre a la piratería para sus desplazamientos diarios.
Se estima que en la conurbación hay poco más de un centenar de “terminalitos”, donde también se han reportado problemas relacionados con un ilegal porte de armas, las peleas y los asaltos, entre otras situaciones que afectan la convivencia y la seguridad ciudadana.
Además del crecimiento en la ocupación de espacios públicos por parte de los transportistas informales, también ha aumentado el nivel de violencia durante las protestas, como se pudo observar durante varias manifestaciones ocurridas el año pasado en el área metropolitana de Bucaramanga, en la que ocurrieron actos de vandalismo y ataques contra vehículos en las afueras de la Alcaldía de Bucaramanga, e incluso la sede principal de la Dirección de Tránsito, que resultó afectada por piedras y vidrios rotos lanzados por motociclistas.
Estos incidentes han generado pánico y preocupación entre los ciudadanos, quienes señalan que en la ciudad existe una especie de “anarquía en dos ruedas”.
Se han reportado alteraciones del orden público en varios puntos de Bucaramanga y municipios vecinos, en los cuales decenas de motociclistas se han visto involucrados.















