Bucaramanga
Domingo 27 de septiembre de 2026 - 04:51 PM

La espera por un órgano: así funciona el camino hacia un trasplante en Santander

En Santander, más de un centenar de personas esperan actualmente por un órgano que podría cambiar el rumbo de sus vidas. Mientras los pacientes esperan por riñones, hígados y corazones, un donante puede salvar hasta 40 personas con órganos y tejidos.

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La historia del niño Lucas Murillo, procedente de Cúcuta y trasladado a Bucaramanga, quien pidió ayuda al Gobierno Nacional para agilizar su atención médica y eventualmente acceder a un trasplante de corazón, conmovió a todo un país.

Hoy, Lucas ya no necesita un corazón. Ha recibido la atención necesaria, fue operado en Floridablanca y, gracias al tratamiento al que fue sometido, solo necesitaría un órgano en su vida adulta, de acuerdo con cómo responda al avance de sus operaciones.

Sin embargo, esta situación pone rostro a una realidad que sí viven muchas personas: la larga espera y las dificultades que enfrentan en la región y el país para acceder a un trasplante de órgano.

Y es que en Colombia, pero también en Santander, la mayor cantidad de pacientes que actualmente se encuentran en la lista de espera por órganos requieren riñones, hígado o corazón.

Según los datos estadísticos más recientes, en el primer trimestre de este año, en Santander, al menos 109 personas esperaban por un órgano.

Una de estas historias, que se conoció en medios locales hace pocos días, es la de un niño de 12 años, quien tenía una vida normal hasta hace dos meses, cuando los médicos le descubrieron una cardiopatía y hoy lucha por encontrar un corazón.

Su familia procede de Ibagué y él permanece en un centro médico en Santander, donde está conectado a ECMO y su corazón funciona solo al 5 %. Mientras lucha por su vida, muchos otros niños y adultos llevan meses y hasta años en la lista de espera, mientras ellos y sus familias ruegan porque llegue un órgano o tejido compatible que puedan recibir.

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De acuerdo con el Sistema Nacional de Información en Donación y Trasplante RedData del INS, de las más de 100 personas, 92 necesitaban un riñón, 15 un hígado y 2 un corazón.

De ellos, cuatro eran menores de edad que necesitaban estos órganos, entre ellos, uno que requería un corazón. Además, la mayor proporción de población que espera por un órgano en Santander corresponde a personas entre los 51 y 60 años, con 36 casos.

Según el doctor Fernando Quintero, médico del equipo coordinador de trasplantes del Hospital Internacional de Colombia, “la falla renal es una enfermedad muy prevalente en el mundo, sobre todo en Colombia, por eso es la que tiene mayor cantidad de pacientes en espera”.

El médico destaca que, de acuerdo con los datos más recientes que manejan en el Hospital Internacional de Colombia, uno de los centros especializados en trasplantes de órganos, tres niños y cuatro adultos enfrentan la espera de un corazón, mientras doce esperan un hígado y más de 80 personas necesitan un riñón.

En el caso del hígado, precisa que enfermedades frecuentes como la cirrosis, tanto alcohólica como infecciosa, dañan el órgano. En el corazón, tanto las cardiopatías y enfermedades de nacimiento como otras enfermedades, entre ellas el Chagas, pueden afectar este órgano y llevar a los pacientes a necesitar un trasplante.

Para el especialista, el grueso de pacientes en la lista de espera, que va fluctuando a medida que reciben sus órganos, corresponde a personas entre los 20 y 60 años, principalmente en edad productiva.

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Entrar a una lista de espera por un órgano no es el paso final. Es apenas el principio de su proceso. Quintero precisa que, para ingresar a la lista, los pacientes reciben una evaluación multidisciplinaria en los centros habilitados por el Gobierno Nacional para realizar trasplantes de órganos.

Los pacientes deben pasar por el especialista de su enfermedad, sea cardiólogo, hepatólogo o nefrólogo, pero también por medicina interna, psicología, pediatría, infectología y hasta odontología. Después de todo ese proceso, se considera si el paciente es apto para trasplante y pasa a la lista de espera.

En Santander, estos procesos se realizan tanto en el Hospital Internacional de Colombia como en la Clínica Foscal. De hecho, según las estadísticas oficiales de los primeros meses de este año, en estos dos centros médicos ya se habían adelantado por lo menos 20 procedimientos de trasplante de diferentes órganos y tejidos.

¿Cuánto tiempo espera un paciente por un órgano?

Entrar en la lista no implica asegurar un cupo en orden para obtener el órgano. De hecho, aunque se menciona como “lista”, no quiere decir que exista un orden de asignación. Se trata, más bien, de un grupo donde están todas las personas aptas para un trasplante. Todo depende de la disponibilidad, el grupo sanguíneo, el peso, así como de la compatibilidad genética y otros factores.

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“Es una lista de espera donde se encuentran todos los pacientes que necesitan de un trasplante, pero la compatibilidad sanguínea es la que determina para cuál de esos pacientes que están en espera iría el órgano de un donante”, asegura el coordinador de trasplantes.

En ese orden de ideas, la espera se da por el número de donantes y los órganos que ellos aportan.

“Los pacientes que más duran esperando un trasplante son los renales. Ellos pueden que con la diálisis tengan años de vida y, con eso, poder esperar. La lista de espera de hígado es más pequeña y la de corazón también, por eso la espera es menor”, especifica el médico.

En ese sentido, una persona que espera un riñón puede estar hasta dos o tres años. En el caso del hígado, en cambio, la espera se extiende de seis a ocho meses, según explica el especialista, teniendo en cuenta que, si no se consigue el órgano, la persona puede morir.

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“Hay particularidades en los trasplantes, como en el caso del corazón en los niños, porque a veces se necesita que el donante sea un niño; es decir, un niño que tenga muerte cerebral para poder hacer el rescate del órgano y trasplantarlo”, sostiene.

Por eso, advierte que, incluso en los niños y niñas, las esperas pueden ser más prolongadas, debido a las condiciones que se requieren para que se pueda realizar la operación.

Los datos oficiales de la RedData confirman que, para el caso de Santander, en promedio, la espera por un corazón es de cerca de cuatro meses, mientras que, para un hígado, los pacientes deben esperar casi un año y tres meses. Finalmente, por un riñón, el promedio de espera es de casi dos años.

¿Cómo se accede a los órganos?

Del otro lado de la lista de espera están los donantes: las personas que tomaron la decisión en vida de ser donantes de órganos. Sin embargo, en Colombia, desde la Ley 1805 de 2016, cualquier persona se considera donante después de su fallecimiento si en vida no manifestó su oposición.

Según la normativa, los familiares no pueden oponerse a la donación, pero el paciente sí pudo dejar en vida su posición sobre este tema.

“Los médicos coordinadores de trasplantes nos acercamos a las familias para hablarles de la donación, contarles los beneficios y lo que dice la ley acerca de este tema. De ahí es donde se obtienen los órganos para trasplantar”, detalla.

Una sola vida salva hasta 40 personas

La decisión de donar órganos es personal, pero tiene un impacto alto en la sociedad. Solo la decisión de una persona puede cambiar 40 vidas, teniendo en cuenta todos los órganos y tejidos de un solo individuo.

Una persona puede donar su corazón, hígado, riñones, pulmones y páncreas, así como tejidos como córneas, piel, huesos, válvulas cardíacas, tendones, entre otros.

“La invitación a las personas es que estos temas se hablen en familia, ya que la decisión de donar órganos es de cada uno. Si llego a fallecer de una muerte encefálica, de mí van a poder obtenerse 40 órganos y tejidos que pueden salvar a ese mismo número de personas, y ya en ese momento la familia sepa el deseo del fallecido”, sostiene el médico.

Quintero detalla que todo el proceso de donación de órganos se hace conforme a la ley y mediante los protocolos científicos establecidos. Sin embargo, en Santander y en el país todavía existe una amplia brecha entre la población que requiere los órganos y los donantes existentes.

“Al mes, en promedio, se obtienen de uno a tres donantes de órganos, mientras que la lista de espera sigue creciendo —aunque fluctúa—, pero puede llegar a 150 o 200 pacientes. Siempre va a haber una brecha entre la necesidad y la oferta que tenemos”, manifiesta.

Según el especialista, todavía persisten mitos en el proceso de donación. El más grande es que la familia piense que le van a extraer los órganos a un paciente que está vivo o que tiene posibilidades de sobrevivir.

Frente a este mito, el profesional destaca que solo existe un donante vivo familiar que es quien dona el riñón, que puede ser el papá, la mamá o un hermano, y que se trasplanta al paciente.

Sin embargo, el resto de órganos se obtienen de pacientes que han tenido muerte encefálica.

“Son pacientes que se encuentran en la unidad de cuidado intensivo y se realiza el diagnóstico de muerte cerebral. En esos casos se hace la entrevista con la familia y así se obtienen los órganos para ser trasplantados”, advierte.

En estos casos, a veces hay negativa de las familias porque creen que todavía hay esperanzas para el ser querido o hay negación en su duelo.

“Por eso hay que darles un tiempo para que las familias hagan el duelo y acepten que su familiar está muerto”, dice.

Otro de los mitos es que las donaciones de órganos se entregan a extranjeros. En este caso, el coordinador de trasplantes aclara que la ley no permite la donación de órganos a extranjeros, salvo en casos en los que el extranjero ya viva acá, esté cotizando salud, esté casado, tenga familia y papeles; es decir, que ya esté radicado en el país.

“El 99 % de nuestros trasplantes son para personas colombianas”, enfatiza.

El tiempo desde que un paciente fallece y es apto como donante es cuestión de horas. Horas que se traducen en decenas de vidas que puede salvar. Una decisión que se traduce en esperanza y solidaridad con otras personas que llevan meses luchando por su vida.

Por eso, los expertos recuerdan la importancia de discutir la donación de órganos en vida y comunicar la decisión a la familia.

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