El próximo 10 de octubre, egresados, arquitectos y estudiantes se reunirán para darle una nueva pincelada al Edificio Central del Tecnológico. La jornada hace parte de la campaña “Repintando Sueños”, una iniciativa que busca recuperar este patrimonio de Bucaramanga y mantener viva la memoria de generaciones que pasaron por sus aulas.

Hay edificaciones que envejecen. Y hay otras que, mientras envejecen, guardan historias. El bloque central de la Institución Educativa Técnico Dámaso Zapata, el conocido Tecnológico, pertenece a esta última categoría. Desde 1943, sus muros han visto pasar generaciones de estudiantes, maestros, ingenieros, arquitectos y profesionales que encontraron allí mucho más que un lugar para estudiar.

Entre esos muros también comenzó otra historia: la de la Universidad Industrial de Santander, UIS. En 1948, cuando la institución universitaria apenas empezaba a tomar forma, allí se dictaron las primeras clases de lo que con el tiempo se convertiría en uno de los principales centros de educación superior del oriente colombiano.

Por eso, recorrer hoy el Edificio Central es, de alguna manera, caminar sobre las primeras páginas de una historia que todavía permanece abierta. Pero el paso del tiempo también deja sus propias marcas. Las baldosas levantadas, las paredes con pintura fatigada y las goteras que aparecen en la cubierta hablan de un edificio que necesita atención.
Su arquitectura de tipología claustral y su torre de tres niveles, que alguna vez representaron un referente de modernidad para la arquitectura educativa de su época, requieren ahora una intervención que vaya más allá de una simple mano de pintura.
Brigada de restauración
De esa necesidad nació “Repintando Sueños”, una campaña que encontró en los egresados del Tecnológico el impulso para volver la mirada hacia la institución que los formó.
La iniciativa es liderada por la Asociación de Egresados del colegio, Asetdaza, en articulación con la Sociedad Colombiana de Arquitectos, Regional Santander, CESCA y la Fundación Pintuco, aliados que han decidido sumar conocimiento, experiencia, materiales y voluntad a un propósito común: recuperar progresivamente el corazón arquitectónico del Tecnológico.

“Vamos a repintar juntos el futuro” es el lema que resume esta apuesta. Para Sergio Oswaldo Cajías, fundador y director ejecutivo de Asetdaza, el proyecto tiene un significado que trasciende la pintura: “La idea es transformar los espacios, fortalecer el sentido de pertenencia de la comunidad educativa y mantener viva la historia de una institución que ha dejado una huella profunda en Bucaramanga”.
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Una jornada para volver a darle color a la memoria
El primer capítulo de esta nueva etapa tendrá lugar el 10 de octubre. Ese día, la comunidad vinculada al Tecnológico se dará cita para intervenir dos pasillos internos del Edificio Central que no presentan filtraciones de agua. La jornada contempla su embellecimiento con los colores institucionales y la incorporación de gráficos relacionados con la vida escolar.
Será una intervención concreta, pero cargada de simbolismo. Cada pincelada buscará devolverle vitalidad a un espacio por el que han transitado miles de estudiantes. Será también una manera de decir que la memoria no solamente se conserva en fotografías, documentos o archivos: también puede permanecer en los lugares donde ocurrió.
La campaña contempla, sin embargo, una tarea mucho más amplia. El diagnóstico realizado por la Oficina de Gestión del Riesgo estableció que la cubierta del Edificio Central no presenta riesgo de colapso, pero sí requiere reparaciones urgentes. Siete goteras están afectando la estructura y hacen necesario avanzar hacia una intervención de mayor alcance.
Por eso, la segunda fase del proyecto representa un reto mayor: conseguir los recursos necesarios para cambiar completamente la cubierta del Edificio Central y la de la antigua Casa de los Hermanos. La aspiración es que, una vez recuperadas estas edificaciones, puedan avanzar hacia su reconocimiento como Bienes de Interés Cultural de Bucaramanga.
Una historia que pide ayuda

Restaurar un edificio con más de ocho décadas de existencia no es solamente cuestión de brochas y pintura. Se necesitan materiales, andamios, herramientas, mano de obra, conocimiento técnico y, sobre todo, voluntad colectiva.
Asetdaza hace un llamado especial a los egresados, muchos de ellos hoy ingenieros, arquitectos, constructores y profesionales vinculados a diferentes sectores, para que aporten a esta causa desde sus posibilidades.
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También está presente una invitación a la UIS, institución cuya propia historia comenzó entre los muros del Tecnológico. Porque aquella relación entre ambas instituciones no debería quedar únicamente en los libros. La memoria de la universidad también está en esas aulas, en esos corredores y en aquel edificio que alguna vez recibió a los primeros estudiantes de la que sería la Universidad Industrial de Santander. “Repintando Sueños” busca, precisamente, recuperar ese vínculo.
El proyecto no pretende borrar las huellas del tiempo, sino intervenirlas con respeto y devolverle al edificio las condiciones para que pueda seguir contando su historia.

El próximo 10 de octubre, cuando los primeros trazos de pintura comiencen a transformar los pasillos, no se estará pintando únicamente una pared. Se estará interviniendo un fragmento de la memoria de Bucaramanga.
Desde 1943 hasta 2026, el Edificio Central ha sido testigo de generaciones enteras. Allí se formaron estudiantes que después ayudaron a construir la ciudad, la región y el país. Allí nació, además, una parte fundamental de la historia universitaria de Santander.
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Ahora son sus antiguos estudiantes quienes regresan para devolver algo de lo recibido. Y quizá esa sea la imagen que mejor resume la campaña: los egresados regresando a su antiguo colegio, no solamente para recordar lo que fueron, sino para ayudar a construir lo que viene.
















