El futuro de la movilidad eléctrica en Bucaramanga u el área dependerá no solo de vender más vehículos, sino también de construir la infraestructura necesaria para sostenerlos.

Aunque la adopción de vehículos eléctricos e híbridos en el área metropolitana de Bucaramanga todavía avanza a un ritmo menor al esperado, las cifras muestran una década de transformación progresiva del parque automotor en Bucaramanga, Girón, Piedecuesta y Floridablanca.

Las cifras son claras: durante los últimos diez años, el número de estos vehículos pasó de apenas 61 unidades matriculadas en 2015 a 5.768 en 2026, una señal del creciente interés por alternativas de transporte con menor impacto ambiental.
El crecimiento se refleja en la composición del parque automotor local. A agosto de 2026, el área contabiliza 945 automóviles, 4 camiones, 4.037 camionetas, 241 camperos, 412 ciclomotores, 24 cuadriciclos, 4 motocarros, 92 motocicletas y 9 tricimotos de propulsión eléctrica o híbrida. Las camionetas concentran la mayor cantidad de registros, aunque la presencia de vehículos eléctricos ya se extiende a diferentes segmentos de la movilidad cotidiana y comercial.

Por tipo de combustible, las cifras también muestran la diversidad que está tomando esta transición. En lo corrido de 2026 se contabilizan 4.082 vehículos con sistema de gas-eléctrico, 1.593 eléctricos y 93 diésel-eléctricos en el área metropolitana. Más allá del crecimiento numérico, estos datos ponen sobre la mesa la necesidad de que Bucaramanga y sus municipios vecinos avancen de manera paralela en infraestructura, planeación urbana y servicios que permitan consolidar una movilidad sostenible acorde con las nuevas formas de desplazamiento.
Para Bucaramanga y el área metropolitana, este cambio representa una oportunidad para pensar la movilidad más allá de la renovación del parque automotor.
El aumento de vehículos eléctricos e híbridos plantea la necesidad de que la infraestructura urbana evolucione al mismo ritmo, con puntos de carga, espacios adecuados y servicios que faciliten su utilización en los recorridos diarios. Una transición ordenada podría contribuir a fortalecer una cultura de movilidad con menor impacto ambiental y, al mismo tiempo, preparar a la ciudad y a los municipios vecinos para una demanda que previsiblemente seguirá creciendo durante los próximos años.
Los retos

A medida que aumenta el número de vehículos eléctricos, también crece la necesidad de contar con puntos de recarga accesibles y estratégicamente ubicados. Para los establecimientos comerciales, hoteles, restaurantes y centros comerciales del área, la instalación de estos sistemas puede convertirse además en una oportunidad para ofrecer nuevos servicios: mientras el vehículo permanece conectado, el usuario puede comprar, comer, trabajar o realizar otras actividades.
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“El crecimiento de los vehículos eléctricos está haciendo que cargar deje de ser una actividad aislada y empiece a integrarse a la rutina de las personas. Por eso, los espacios donde los usuarios ya pasan tiempo, como centros comerciales, restaurantes o supermercados, tienen una oportunidad para anticiparse a esta nueva necesidad”, explica María Juliana Arango, de INPEL.
La incorporación de cargadores, sin embargo, requiere considerar aspectos como la potencia disponible, los tiempos de permanencia, la ubicación, el flujo de usuarios y el modelo de operación y cobro.
En ese sentido, la discusión sobre movilidad sostenible en Bucaramanga y su área ya no se limita a cuántos vehículos eléctricos circulan por las calles, sino a qué tan preparada está la ciudad para acompañar su crecimiento.
“La pregunta para los comercios no debería ser únicamente si necesitan instalar cargadores, sino cómo una solución de carga puede integrarse a su operación y generar valor para el usuario”, señala Arango.
La expansión de esta infraestructura será un componente clave para que el aumento de vehículos de bajas emisiones tenga respaldo en la vida cotidiana de los ciudadanos.
¿Y en el país?
- A escala nacional, entre enero y agosto de 2026 se matricularon 33.928 vehículos eléctricos nuevos en Colombia, un crecimiento de 217,83 % frente al mismo periodo de 2025. Solo en agosto fueron registrados 4.545, un aumento de 175,62 % frente al mismo mes del año anterior. Las proyecciones del Ministerio de Minas y Energía apuntan a que el país necesitará cerca de 20.000 puntos de carga para 2030, con inversiones estimadas entre US$255 millones y US$390 millones.














