Un laboratorio en Bucaramanga acompaña a 21 emprendedores con discapacidad visual en la creación de marcas, negocios y nuevas oportunidades laborales.
Publicado por: Danilo Cárdenas
Juan David Galeano llevaba consigo un ábaco. Para él no es un objeto cualquiera: es una herramienta de la tiflología, el campo dedicado a la educación e inclusión de las personas ciegas, y la base del negocio que está construyendo.
“Mi emprendimiento es acercarme en forma de instructor a las personas que, como yo, necesitan un saber. Lo mío es enseñar braille e informática”, explicó.
“Tengo las expectativas muy altas. Somos personas con discapacidad que necesitamos generar emprendimientos y, en un futuro, trabajos. Espero que trascienda la idea”, agregó.
Juan David es uno de los 21 participantes del primer laboratorio de emprendimientos inclusivos y sostenibles para personas con discapacidad visual. Es un proceso que busca convertir sus ideas en negocios con marca, estrategia comercial y posibilidades de crecer. Diez de esos emprendimientos recibirán capital semilla, y el proceso cerrará con la primera feria de emprendimientos inclusivos, el 5 de diciembre en el Parque de los Niños.
Los participantes hacen parte de la Escuela Emprender sin Límites. El proyecto comenzó en junio de 2026 y terminará en mayo de 2027. Lo financia la Fundación ONCE para América Latina (FOAL), lo acompaña el programa Ágora Colombia y lo ejecuta la Fundación Colombo Alemana Volver a Sonreír, que dirige Magaly Gutiérrez Lozano.
Además del componente de emprendimiento, el proyecto busca fortalecer las organizaciones a las que pertenecen los participantes: la Escuela Taller para Ciegos y la Fundación La Mantita Gris. La convocatoria fue abierta para la población con discapacidad visual, y estas dos organizaciones fueron las que se interesaron en participar con su comunidad.
El sueño de Néstor
Néstor Barajas, otro de los participantes, tiene un emprendimiento de bisutería: collares, pulseras, anillos, aretes y detalles para fechas especiales.
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Para él, el negocio no es solo una salida individual. “Siempre ha sido mi sueño poder generar un trabajo y oportunidades para otra persona que también pueda obtener ganancias de mi emprendimiento”, contó.
En los talleres del proceso, Néstor aprende sobre servicio al cliente, construcción de marca y manejo de redes sociales, herramientas con las que busca hacer crecer su negocio.
Veintiún padrinos de diseño
Cada emprendimiento tiene como padrino a un estudiante de último semestre de diseño de las Unidades Tecnológicas de Santander. Así lo explicó Edna Barrera, líder de proyectos de la fundación. Los estudiantes trabajan con los emprendedores en la marca, el logo, la misión, la visión y el portafolio de productos y servicios. Los sábados, los participantes se reúnen para abordar costos, finanzas y ventas.
Luna Santamaría, estudiante de décimo semestre de Diseño de Modas, contó que algunos participantes ya tienen su negocio en marcha y necesitan fortalecer la parte estética, las redes sociales o la página web. Otros parten de cero y requieren desde el logo hasta el plan de mercadeo.
Ese es el punto en el que está Juan David. Su negocio todavía no tiene nombre, y ayer trabajaba en el logo y el eslogan.
Entre los emprendimientos hay propuestas de gastronomía, chocolate y helados artesanales, productos de aseo, bolsos, bisutería y masajes, además de clases de música, braille e informática.
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Para Barrera, la discapacidad visual representa una dificultad adicional para que los participantes consigan empleo. Por eso, explicó, el proyecto apuesta por fortalecer sus propios negocios.
Las cifras nacionales muestran esa brecha. Según el DANE, entre mayo y julio de 2026 apenas el 21,2 % de las personas con discapacidad de 15 años o más hacía parte de la fuerza laboral, es decir, trabajaba o buscaba empleo. En la población sin discapacidad, esa tasa fue de 67,1 %. Además, más de la mitad de las personas ocupadas con discapacidad (53,7 %) trabaja por cuenta propia.
Capital semilla y feria en diciembre
Entre octubre y noviembre se elegirán los 10 mejores emprendimientos. Los seleccionados recibirán un capital semilla de 2 millones de pesos, que se entregará en insumos y no en dinero. “No es mucho”, reconoció Barrera. Según ella, la fundación busca recursos para que los 21 participantes reciban ese apoyo.
En noviembre vendrá la producción, y el 5 de diciembre se realizará la feria en el Parque de los Niños. La organización busca además el acompañamiento de la Alcaldía de Bucaramanga y del Imebu.














