Los días 9, 10 y 11 de octubre se cumplirá la fiesta de aniversario de este sector de la Comuna 5.

Al cumplir 80 años, el barrio Campo Hermoso conmemorará este fin de semana mucho más que una fecha: reconocerá las generaciones que han pasado por sus calles, las casas que vieron crecer familias y las historias que todavía se cuentan de puerta en puerta.
Antes de que las calles tuvieran el trazado de hoy, por estos terrenos pasaba el antiguo camino hacia Girón. Era una ruta de viajeros, mulas cargadas de agua y feligreses que iban hacia la capilla de Chimitá. La tradición cuenta que por allí pasó Andrés Páez de Sotomayor, fundador de Bucaramanga, y también el Libertador Simón Bolívar. En aquel paisaje sobresalía la Quinta Estrella, el caserón de Antonio Estrella, con sus balconadas abiertas a las noches de luna llena.

Pero el nombre de Campo Hermoso nació de una historia más sencilla. El padre Ismael Mejía Calderón, uno de los personajes más recordados por la comunidad, contaba que Campo Hermoso era originalmente una pequeña tienda ubicada en la carrera 8ª, cerca del antiguo Hospital San Juan de Dios. Los eucaliptos, los guayabos silvestres y la frescura del entorno hicieron que aquel nombre terminara identificando a todo el sector.
Por entonces, el barrio se extendía desde la Cárcel Modelo hasta los establos de la Casa de Baranda y las tiendas de La Cita y Hueso Limpio. Había haciendas donde hoy existen espacios comunitarios y, en Rondinela, una laguna natural que durante los inviernos recibía bandadas de patos. Los terrenos pertenecían, entre otros, a Luis Modesto Ortiz y Benito Ortiz. Después llegarían familias como los Flórez y los Suescún, dejando sus propias huellas.

El gran cambio comenzó hacia 1948, cuando aparecieron las primeras viviendas construidas por vecinos como José Vicente Peña, Ángel María Vargas, Mauricio Castro y Pedro Correa. Cada casa significaba mucho más que un techo: era una familia, una esperanza y un nuevo capítulo para la comunidad. Con los años, Campo Hermoso crecería hasta convertirse en hogar de más de 18 mil personas.
A comienzos de los años cincuenta, la apertura de una vía generó controversia porque atravesaba un antiguo cementerio y dio origen a relatos sobre posibles profanaciones de tumbas. Finalmente, en 1954 se habilitó un acceso que facilitó la comunicación y acompañó la expansión del barrio.

Después llegaron obras que marcaron su transformación: la Cárcel Modelo, las escuelas Campo Hermoso y Santa Teresita, la cooperativa y las primeras urbanizaciones surgidas de la parcelación de terrenos de la antigua Quinta Estrella, adquirida por don Crisanto Serrano Galvis.
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Una fecha permanece especialmente viva en la memoria: el 8 de septiembre de 1967, cuando fue inaugurada la parroquia de Santa Teresita del Niño Jesús. Desde entonces, la iglesia se convirtió en uno de los grandes puntos de encuentro de Campo Hermoso. Por allí pasaron sacerdotes como Luna, Mayo, Ramón Iglesias, Ismael Mejía, Roque Julio Quintero y Nelson Enrique Gómez. La vida religiosa también estuvo acompañada de iniciativas educativas, entre ellas el Colegio Cooperativo de Bucaramanga, inaugurado en 1969.

En los años setenta todavía predominaban las calles destapadas y la Calle 45 comenzaba a consolidarse como una arteria fundamental de Bucaramanga. Después llegaron la pavimentación, las remodelaciones, los negocios y nuevas obras. Aquella antigua ruta hacia Chimitá terminó convertida en un corredor esencial para la ciudad.
Pero mientras cambiaba el paisaje, permanecía lo esencial: la conversación entre vecinos, las celebraciones, la solidaridad y la costumbre de convertir una esquina, una cancha o una iglesia en escenario de recuerdos.
Por eso, cumplir 80 años no significa solamente mirar hacia atrás. Es también reconocer a quienes hicieron posible que Campo Hermoso llegara hasta aquí y celebrar a quienes hoy continúan escribiendo su historia.

Según el líder cívico Alberto Peláez, “el 9, el 10 y el 11 de octubre, la memoria volverá a salir a las calles con una programación que reunirá feria artesanal y cultural, gastronomía, actos religiosos, expresiones folclóricas, reconocimientos, actividades familiares y jornadas musicales en el Parque de la Vida. Incluso el domingo se realizar el Gran Show del Trompo”.

Será un cumpleaños para reencontrarse con el pasado, celebrar el presente y mirar hacia el futuro. Porque Campo Hermoso nació entre caminos y haciendas, pero ocho décadas después su mayor patrimonio sigue siendo el mismo: su gente. Esa que llegó primero, la que creció aquí, la que se fue y regresó, y la que hoy continúa llamando hogar a este lugar.

















