La oportuna reacción de la Defensa Civil Seccional Santander y de Bomberos de Piedecuesta permitió poner a salvo a más de una docena de personas que quedaron atrapadas en medio de una creciente súbita.

Piedecuesta es el municipio que reporta emergencias a raíz de las fuertes lluvias que cayeron sobre el área metropolitana de Bucaramanga durante la noche del pasado domingo y la madrugada de este lunes festivo.
Mientras disfrutaban de un día de paseo familiar, 13 personas quedaron atrapadas en zona rural del territorio piedecuestano a raíz de una creciente súbita que se presentó en el río de Oro. El rápido incremento del nivel del afluente los tomó por sorpresa y literalmente resultaron ‘arrinconados’ en una orilla, a centímetros de ser arrastrados por la corriente.
Esta emergencia se registró en el sector de La Colina, en la zona de balnearios. De acuerdo con el reporte oficial entregado por la Defensa Civil Seccional Santander, luego de ser rescatados un menor de edad y una mujer fueron conducidos hasta un centro médico para ponerlos completamente a salvo.

“Los voluntarios brindaron primeros auxilios y apoyaron la evacuación de las personas que quedaron en el sector. Como resultado, dos pacientes, entre ellos un menor de edad, fueron trasladados para recibir atención médica. La oportuna respuesta permitió brindar asistencia a las personas afectadas por esta emergencia”, indicó la Defensa Civil Junta Piedecuesta.
Estos dos afectados ya se encuentran fuera de peligro, luego de recibir atención médica para contrarrestar el considerable descenso de la temperatura corporal que sufrieron en medio de este percance.
Leidy Carolina Jaimes Gómez, directora de la Defensa Civil Seccional Santander, precisó que “en el sitio se atendieron dos adultos mayores y cuatro menores de edad con primeros auxilios. En total se logró evacuar a 13 personas”.

Llamado preventivo a la población en general
Lo que comenzó como una jornada de recreación y alegría en el sector de La Colina en medio de este puente festivo, casi termina en una tragedia a raíz de esta inesperada creciente del río de Oro.
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Esta eventualidad encendió las alarmas entre las autoridades locales y cuerpos de socorro, quienes lanzaron llamados preventivos a la comunidad en general para estar muy alertas y advertir cualquier tipo de cambios o alteraciones en las aguas de este tipo de afluentes.
“La Alcaldía de Piedecuesta recomienda a la ciudadanía evitar ingresar o permanecer en ríos, quebradas y balnearios cuando se presenten lluvias, especialmente si estas ocurren en la parte alta del municipio, ya que pueden generar crecientes súbitas incluso cuando no está lloviendo en el lugar. Ante cualquier señal de aumento del caudal, aléjese de inmediato y siga las indicaciones de los organismos de socorro. ¡Su vida y la de su familia son lo más importante!”, es el mensaje difundido por la administración municipal.
Desde la Defensa Civil también se desmintieron rumores que comienzan a circular acerca de un supuesto desbordamiento del río de Oro. Los rescatistas dejaron en claro que se trató de una creciente, pero que por fortuna las aguas se mantuvieron en su cauce.

Atento a los cambios abruptos del tiempo en Santander
Con la expedición de la Circular N° 85 de 2026, emitida el pasado 18 de septiembre, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres alertó a gobernaciones, alcaldías, autoridades ambientales, entre otros entes oficiales y a la sociedad en general, sobre los impactos que se pronostican para finales del presente año a raíz del Fenómeno de El Niño (más días secos), e igualmente de impactos que pueden existir por fuertes lluvias en determinados momentos (aguaceros repentinos y hasta tormentas eléctricas).
De acuerdo con esta alerta, se estima “en más del 90 % la probabilidad de un evento muy fuerte durante el otoño e invierno boreal 2026 - 2027 (diciembre de 2026 a marzo de 2027), así como en un 75 % la probabilidad de que entre octubre y diciembre de 2026 se configure un evento histórico que supere en intensidad a prácticamente todos los registrados desde 1950”.
Aunque los días con lluvias disminuyeron, es importante tener en cuenta: históricamente este trimestre se caracteriza por fuertes lluvias en la región andina, por lo cual las autoridades no descartan aguaceros, en determinados momentos y de forma sectorizada, los cuales podrían ocasionar emergencias como crecientes súbitas o deslizamientos.
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