lunes 27 de mayo de 2019 - 12:00 AM

Bucaramanga, una ciudad en contacto con el mundo

Atraídos por conocer una nueva cultura, por la calidad de su gente, la imponencia de sus paisajes y la experiencia que ofrece la ciudad universitaria, cada año, Bucaramanga acoge a cientos de estudiantes de todo el mundo. Un chileno, una brasileña y una alemana cuentan su experiencia.

Bucaramanga, la ‘Ciudad Bonita’, reconocida también como ciudad universitaria, cada año abre sus puertas a cientos de estudiantes internacionales, que vieron en la capital del departamento de Santander la oportunidad de aventurarse en una experiencia de intercambio estudiantil.

Gracias a dichos intercambios, que realizan algunas universidades de la ciudad, jóvenes de todos los rincones del mundo aterrizan en Bucaramanga, con sus maletas cargadas de sueños y ávidos de aprendizaje.

La ciudad que meses atrás no aparecía en su radar, hoy se ha convertido en su hogar y algunos, incluso antes de finalizar su semestre, están contemplando regresar.

Calidad profesional

Atraído por la experiencia de sus investigadores, la capacidad científica de alto nivel y las instalaciones del campus universitario, Felipe Orlando Guzmán, procedente de Chile llegó a la Universidad Industrial de Santander, UIS, a realizar su pasantía de investigación.

Terminado mi pregrado, decidí perfeccionar mis estudios. En esa búsqueda descubrí la UIS, específicamente el Grupo de Investigación en Algoritmos - Hdsp”, relata Felipe.

“La universidad y en particular el grupo Hdsp tiene investigadores muy importantes a nivel nacional e internacional. Estar en un ambiente de este tipo es muy estimulante para un estudiante. Aprendí mucho de cada uno de ellos, siempre tuvieron la disposición de ayudarme o transmitirme sus conocimientos de la forma más amable y atenta posible”, añade.

Una situación similar condujo a Christine Bock, una alemana de 24 años, a Bucaramanga. En la actualidad completa cuatro meses aquí.

“Elegí viajar a la ciudad movida por el ámbito profesional. Siempre quise trabajar en un proyecto de estrés postraumático con víctimas del conflicto armado. Supe que en la UPB había una profesora desarrollando ese enfoque y no dudé en venir”, cuenta Christine, quien gracias a que ha vivido por un tiempo fuera de Alemania, habla perfecto español.

Christine Bock está realizando una Maestría en Psicología Intercultural en la UPB. (Foto: Suministrada / VANGUARDIA)
Christine Bock está realizando una Maestría en Psicología Intercultural en la UPB. (Foto: Suministrada / VANGUARDIA)

Una ciudad al natural

Cuatro meses de estancia han sido suficientes para que Nayhandra Cristhine Vieira, una brasileña de 23 años que llegó a estudiar artes audiovisuales en la Unab, reconozca su gusto por la ciudad.

“Estoy encantada con todo. Lo que más me ha llamado la atención es la belleza de la naturaleza que se puede apreciar en cada lugar al que voy. Los parques, que tiene muchos. El clima también me ha gustado, para mí es muy fresco”, cuenta la joven brasileña.

Ninguno de estos tres estudiantes se conocen y aunque vienen de lugares diferentes, ahora son hijos adoptivos de la misma ciudad, con algo muy especial en común. Además de ser estudiantes de intercambio, admiran los paisajes que rodean la ciudad, “es un lugar precioso, lleno de flora y fauna muy diversa”, afirma Felipe.

“Lo que más me gusta de Bucaramanga es que tiene mucha naturaleza alrededor, se pueden hacer caminatas... También me agrada que no es tan grande”, asegura la alemana Christine Bock.

Nayhandra Cristhine Vieira está realizando un semestre de artes audiovisuales en la Unab. (Foto: Suministrada / VANGUARDIA)
Nayhandra Cristhine Vieira está realizando un semestre de artes audiovisuales en la Unab. (Foto: Suministrada / VANGUARDIA)

La capital de la sazón

Sin duda, la gran oferta gastronómica y la inconfundible sazón de la comida típica santandereana atraen el paladar de cualquier ajeno a la región. Nayhandra lo comprueba.

“Las arepas me fascinan, se encuentran en cada esquina. El caldo al desayuno es delicioso”, cuenta.

“Me he dado cuenta que aquí comen mucha fruta, nunca había escuchado de la granadilla. Además ha sido raro ver que a todo le ponen salsa de piña”, añade.

Poco a poco Bucaramanga se ha ido transformando en una ciudad que no ve fronteras, el lugar perfecto para albergar estudiantes y turistas extranjeros, con calidad educativa, gente cálida y atenta.

“Recomendaría a mis compañeros cien por ciento realizar esta experiencia, es muy enriquecedora tanto intelectual como culturalmente. Me llevo muy buenos recuerdos de la ciudad, como de su gente y su gran gastronomía”, afirma Felipe.

“La gente me ha parecido muy amable. Si tengo preguntas o inquietudes siempre están dispuestos a colaborarme”, señaló Bock.

$!Felipe Orlando Guzmán regresó a Chile el pasado 17 de mayo. (Foto: Suministrada / VANGUARDIA)
Felipe Orlando Guzmán regresó a Chile el pasado 17 de mayo. (Foto: Suministrada / VANGUARDIA)
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