Vecinos del barrio San Bernardo denuncian el mal estado de la rejilla de una alcantarilla.

Los habitantes del barrio San Bernardo, en el municipio de Floridablanca, aseguran estar cansados de tocar puertas sin que ninguna autoridad les ofrezca una respuesta clara frente al desperfecto de una alcantarilla situada en la calle 104B con carrera 41A.
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El daño, que comenzó como una leve fractura en la tapa, hoy representa un serio peligro para transeúntes y conductores.
La historia más reciente es la de Herlinda Blanco Gómez, vecina del sector, quien sufrió en carne propia las consecuencias de esta negligencia. “Metí la pata”, dice en tono coloquial, recordando que cayó dentro del sumidero y terminó con la pierna fracturada, además de múltiples raspaduras. Su accidente se convirtió en el símbolo de la inconformidad de la comunidad.

“Esa alcantarilla está así desde hace meses. Nosotros mismos intentamos medio taparla con tablas y pedazos de cemento, pero eso no sirve de nada. Se necesita una solución de raíz, no pañitos de agua tibia”, expresó Blanco Gómez, aún convaleciente.
El temor es compartido por otros residentes, quienes aseguran que el peligro no es solo para peatones, sino también para motociclistas y niños que juegan en la calle. “Cada vez que llueve, el problema se vuelve una trampa de agua. Uno no sabe dónde empieza el pavimento ni dónde termina el riesgo”, comentó el vecino Luis Ramírez.
La comunidad decidió elevar la queja a instancias formales. Una columna con todos los detalles del caso fue enviada a la sección Defensor de la Comunidad, de Vanguardia, con la esperanza de que la visibilización del problema obligue a las entidades competentes a actuar. “Si no se hace público, nunca nos escuchan”, precisa Blanco Gómez.
Los residentes afirman que ya han puesto en conocimiento a las entidades de servicio público, pero hasta ahora lo único que han recibido son promesas y actas de visita que no se traducen en soluciones. “No queremos otro accidente, no queremos que haya una desgracia mayor”, señaló doña María Teresa Cárdenas, comerciante del sector.
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Entre tanto, el barrio sigue conviviendo con la alcantarilla dañada, convertida en un símbolo del abandono institucional. Los vecinos insisten en que no buscan culpables, sino respuestas concretas: el arreglo definitivo de la tapa y la garantía de que situaciones como esta no se repitan. Mientras tanto, el temor y la inconformidad crecen día a día.

Nota de la Redacción: Si tiene inquietudes de la ciudad o necesita solucionar problemas que afecten al barrio o a la comuna en donde usted vive, denúncielos a través de la columna del ‘Defensor de la Comunidad’, por intermedio del siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com

















