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Jueves 25 de diciembre de 2025 - 07:57 PM

El joven que aprendió a ‘leer el crimen’ en los huesos

De estudiante a investigador: la experiencia de un joven practicante de la Universidad de Santander, UDES, en el laboratorio forense de la Fiscalía.

Joven, antropólogo y forense: la práctica académica de Juan David Orozco Franco en la Fiscalía, donde la ciencia se volvió justicia.
Joven, antropólogo y forense: la práctica académica de Juan David Orozco Franco en la Fiscalía, donde la ciencia se volvió justicia.

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La práctica profesional de Juan David Orozco Franco, estudiante de Antropología en la Universidad de Santander, UDES, lo llevó a los laboratorios forenses de la Fiscalía General de la Nación, un espacio donde la teoría universitaria se convierte en prueba científica aplicada a investigaciones criminales.

Su pasantía se desarrolló dentro del Grupo de Exhumación e Identificación Humana, donde trabajó con restos óseos reales bajo cadena de custodia, enfrentándose a retos propios de la antropología forense moderna.

Desde el primer día asumió labores técnicas: limpieza y preparación de huesos, clasificación anatómica, documentación fotográfica especializada y reconstrucción digital de cráneos.

Aplicó métodos de morfología craneal, observando rasgos diagnósticos como el arco superciliar, el proceso mastoideo, la glabela, la forma del mentón y la robustez general, indicadores clave en la estimación del sexo biológico según protocolos forenses internacionales, como los propuestos por Buikstra & Ubelaker.

Cada individuo registrado fue documentado con fotografías macro y escaladas, lo que garantizó la calidad científica dentro del expediente forense.

Estudiante de la UDES hace práctica forense en la Fiscalía.
Estudiante de la UDES hace práctica forense en la Fiscalía.

Uno de los componentes más valiosos de su práctica fue la fotogrametría forense. Con Agisoft Metashape reconstruyó modelos 3D de cráneos fragmentados, lo que permitió realizar mediciones digitales precisas mediante morfometría geométrica, análisis que fortalece la objetividad en perfiles biológicos cuando hay huesos incompletos, fracturas perimortem o modificaciones tafonómicas. Posteriormente, comparó sus resultados con los reportes preliminares de la Fiscalía, evaluando la precisión metodológica y los posibles sesgos de identificación, un ejercicio clave para validar herramientas científicas dentro de la investigación criminal.

Más allá de aplicar técnicas, propuso innovación: diseñó un nuevo protocolo para la estimación de sexo y edad en cráneo y coxales, apoyado en herramientas digitales, optimizando tiempos de análisis y mejorando la documentación de restos óseos exhumados. Su aporte no fue solo operativo, además fue útil, pues entregó a la institución una ruta de trabajo más precisa, replicable y soportada en tecnología forense, alineada con las exigencias actuales de la identificación humana en contextos criminales.

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El dominio de la anatomía ósea, las técnicas de identificación forense, el análisis de fracturas, la investigación científica y el uso de herramientas digitales aplicadas a la criminalística le permitió integrarse con solvencia al equipo forense.

Para Juan David, el laboratorio es un espacio donde la evidencia habla desde los huesos, los cráneos cuentan historias y la ciencia forense se convierte en un puente entre la verdad biológica y la justicia.

Su futuro apunta a seguir creciendo en el campo y cursar una maestría en Antropología Forense en la Universidad de Granada, España, con el fin de consolidar un perfil profesional que ya comenzó a forjarse desde la evidencia real durante su paso por la Fiscalía.

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