Las cosas buenas
Jueves 15 de octubre de 2026 - 11:30 PM

Los aplausos que estaban pendientes: cerca de 300 egresados regresaron a la UTS para recibir de nuevo sus títulos profesionales

Entre recuerdos, abrazos familiares y lágrimas de alegría, la institución celebró una jornada que unió generaciones de graduados, desde 1989 hasta 2026, en el comienzo de una nueva etapa de su historia como institución universitaria.

Volver a casa: más de 300 egresados revivieron su graduación en la UTS. Junto al rector de la institución, Omar Lengerke Pérez, aparecen: Laura Daniela Caballero Peña, Gerson Jair Martínez Ortiz, el rector, Laura Daniela Caballero Peña, Luis Fernando Pabón Torres y Jennifer Paola Colmenares. (Foto. Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)
Volver a casa: más de 300 egresados revivieron su graduación en la UTS. Junto al rector de la institución, Omar Lengerke Pérez, aparecen: Laura Daniela Caballero Peña, Gerson Jair Martínez Ortiz, el rector, Laura Daniela Caballero Peña, Luis Fernando Pabón Torres y Jennifer Paola Colmenares. (Foto. Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)

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Regresar al lugar donde comenzaron los sueños, recorrer de nuevo los espacios que guardan los recuerdos de la vida estudiantil y encontrarse con quienes fueron testigos de los primeros pasos hacia el futuro es una experiencia que difícilmente se olvida.

Eso fue lo que vivieron ayer cerca de 300 egresados de la Universitaria Tecnológica de Santander, UTS, quienes volvieron a su alma mater para recibir nuevamente sus títulos profesionales, esta vez en el marco de la transformación institucional que dio paso a la Institución Universitaria Tecnológica de Santander, conservando la tradicional sigla UTS.

No llegaron únicamente para repetir una ceremonia. Regresaron para recibir los aplausos que, por distintas circunstancias, habían quedado pendientes; para celebrar sus propias historias y para ser protagonistas de un capítulo que también les pertenece: el de una institución que crece, evoluciona y abre nuevos caminos para la educación superior en Santander.

De 1989 a 2026: la UTS reunió a generaciones de profesionales en una jornada inolvidable.
De 1989 a 2026: la UTS reunió a generaciones de profesionales en una jornada inolvidable.

En el Ágora Delfos, del edificio Akros de la UTS, escenario de dos ceremonias cargadas de emoción, los recuerdos volvieron a cobrar vida. Los egresados, algunos con varias décadas de experiencia profesional, vistieron nuevamente sus togas y birretes, acomodaron sus cordones y mucetas o esclavinas, y se prepararon para escuchar sus nombres como aquella primera vez.

A su lado estaban sus familias, sus compañeros de vida y quienes han acompañado sus esfuerzos, sus logros y sus sueños. Los aplausos resonaron con la fuerza de los años transcurridos, y cada abrazo pareció resumir una historia que comenzó en las aulas de la UTS y continuó en distintos escenarios de la sociedad.

Volver a casa, volver a soñar

Entre los asistentes había egresados de diferentes generaciones, desde quienes culminaron sus estudios en 1989 hasta quienes se graduaron en 2026. Los separaban los años, las experiencias y los caminos profesionales, pero los unía una misma historia: la de haber encontrado en la UTS una oportunidad para construir su futuro.

Togas, birretes y emoción: cerca de 300 egresados volvieron a graduarse en la UTS. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)
Togas, birretes y emoción: cerca de 300 egresados volvieron a graduarse en la UTS. (Foto: Euclides Kilô Ardila / VANGUARDIA)

Nombres como los de Laura Daniela Caballero Peña, Gerson Jair Martínez Ortiz, Luis Fernando Pabón Torres y Jennifer Paola Colmenares hicieron parte de esta jornada de reencuentro, en la que cada graduado llegó acompañado por sus familiares para compartir una alegría que trascendía el diploma.

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Porque detrás de cada título hay mucho más que un logro académico. Hay noches de estudio, sacrificios, responsabilidades, metas que parecían lejanas y personas que nunca dejaron de creer. Por eso, recibir nuevamente el reconocimiento institucional tuvo un valor que iba más allá de un documento: significó volver a mirar el camino recorrido y reconocer todo lo que ha sido posible desde aquel primer grado.

Omar Lengerke Pérez, rector de la UTS; y Gerson Jair Martínez Ortiz, egresado de Banca y Finanzas.
Omar Lengerke Pérez, rector de la UTS; y Gerson Jair Martínez Ortiz, egresado de Banca y Finanzas.

Para Gerson Jair Martínez Ortiz, egresado del programa de Banca y Finanzas de la UTS, esta ceremonia representó “una oportunidad para reencontrarme con una etapa fundamental de mi vida y contemplar con orgullo la evolución de la institución que contribuyó a mi formación profesional”.

Su presencia, como la de los demás graduados, recordó que el vínculo con la universidad no termina cuando se recibe el diploma ni cuando se abandona el campus. Permanece en los aprendizajes, en las decisiones que se toman a lo largo de la vida y en cada meta alcanzada gracias a las oportunidades que ofrece la educación.

Volver a ponerse la toga y el birrete fue, en ese sentido, volver por un instante a los días en que todo estaba por comenzar. Solo que ahora, junto a la ilusión de aquellos años, también estaban la experiencia, los recuerdos y el orgullo de mirar hacia atrás y descubrir cuánto se ha avanzado.

Una institución que crece con sus egresados

El cambio de carácter representa una nueva etapa para la institución, que pasa de ser una institución tecnológica a una institución universitaria y amplía sus posibilidades de fortalecer su oferta académica con nuevos programas de pregrado y posgrado.

En medio de esta transformación, “reunir a quienes hicieron parte de las distintas generaciones de graduados fue también una manera de reconocer que la historia de la universidad no se escribe únicamente desde sus aulas, sus programas o sus avances administrativos. Se construye, sobre todo, con las personas que han pasado por ella y que llevan sus aprendizajes a las empresas, las organizaciones, las comunidades y los hogares”, dijo Omar Lengerke Pérez, rector de la UTS.

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La UTS celebra su nueva etapa junto a quienes llevan su historia y su legado.
La UTS celebra su nueva etapa junto a quienes llevan su historia y su legado.

Lengerke Pérez, destacó el valor de este reencuentro y la importancia de reconocer a quienes han contribuido a construir la historia de la institución: “Verlos reunidos con sus familias me recordó que una institución se construye, sobre todo, con las vidas que transforma. Gracias por volver. Ustedes también son parte de lo que hoy somos”, expresó.

Sus palabras recogieron el espíritu de una celebración en la que el pasado y el futuro se encontraron frente a frente. De un lado, estaban las memorias de quienes comenzaron su camino profesional cuando la institución tenía otra dimensión y otros retos; del otro, la expectativa de una UTS que se proyecta hacia nuevas oportunidades académicas.

El rector también evocó una convicción que acompañó su mensaje: “Con el hombre esto es posible; con Dios, todo es posible”.

El diploma que cuenta una vida

Todos los graduandos volvieron a recibir sus diplomas, esta vez con el titulo de Institución Universitaria Tecnológica de Santander. Este es el nuevo 'cartón profesional' de Laura Daniela Caballero Peña.
Todos los graduandos volvieron a recibir sus diplomas, esta vez con el titulo de Institución Universitaria Tecnológica de Santander. Este es el nuevo 'cartón profesional' de Laura Daniela Caballero Peña.

Al finalizar las ceremonias, quedaron las fotografías familiares, los abrazos prolongados y las sonrisas de quienes tuvieron la oportunidad de vivir nuevamente uno de los momentos más significativos de su trayectoria.

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Algunos contemplaban su diploma; otros posaban junto a sus seres queridos, mientras los birretes y las togas volvían a convertirse en protagonistas de las imágenes. Eran escenas sencillas, pero llenas de significado: padres, madres, hijos, parejas y amigos compartiendo un logro que, aunque llevaba el nombre de un solo graduado, también pertenecía a quienes habían caminado a su lado.

Para muchos, habían pasado años e incluso décadas desde la primera graduación. Sin embargo, durante unas horas, el tiempo pareció acortarse. Los antiguos estudiantes volvieron a sentirse parte de aquella comunidad que los recibió cuando buscaban abrirse paso en el mundo profesional.

La UTS les abrió nuevamente las puertas, esta vez para decirles que su historia sigue siendo importante, que sus logros hacen parte de la memoria institucional y que la transformación de la universidad también se alimenta de los sueños que ayudó a impulsar.

Ayer los egresados recibieron de nuevo sus títulos, pero se llevaron algo que no cabe en un diploma: la emoción de volver a casa, el orgullo de pertenecer a una institución que evoluciona y la certeza de que los años no borran los lazos construidos en las aulas.

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En síntesis, fue una celebración de la memoria, de la gratitud y de las oportunidades que transforma la educación. Una jornada para recordar que, aunque cambien los nombres, los tiempos y los horizontes, hay algo que permanece: el orgullo de ser uteísta.

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