A ‘Alfonso Cano’ las Fuerzas Militares de Colombia no lo abatieron como a ‘Raúl Reyes’ o al ‘Mono Jojoy’.

Publicado por: COLPRENSA
Las bombas que estremecieron el 4 de noviembre de 2011 la zona rural del municipio de Suárez (Cauca) no cayeron directamente sobre el lugar donde estaba el jefe guerrillero, como sí lo hicieron en los casos de los otros dos cabecillas.
“Si a ‘Reyes’ se le dio de baja a punta de álgebra, con el teorema de Pitágoras, porque teníamos la limitante de que no podíamos cruzar la frontera y debíamos acelerar unas bombas para que cayeran en un punto determinado, disparadas desde Colombia, a ‘Cano’ se le tuvieron que hacer otro tipo de cálculos”, asegura un alto oficial de la Fuerza Aérea cercano a los procedimientos.
Esos cálculos tuvieron que ver con establecer la elevación, la temperatura, la densidad y la pendiente que presentaba ese terreno. Pero también se estudió la respuesta que pudieran tener prevista los anillos de seguridad del jefe de las Farc.
“Se cambió la ejecución de esta operación, porque cada una le deja una enseñanza al enemigo. Comienzan a desarrollar lo que nosotros llamamos ‘el contra del contra’. Ahí estuvo la habilidad de nuestros hombres, que fueron más inteligentes”, explica la fuente. “Tenemos que pensar como ellos, pero no actuar como ellos, para determinar qué van a hacer en contra de nuestros ataques, y para eliminar ese ‘contra’ que establecen”.
El oficial cuenta que persiguieron durante mucho tiempo a ‘Cano’ por el sector de la cordillera Central que está desde abajo de Jambaló (Cauca) hasta la parte alta de Tuluá (Valle del Cauca) y el Tolima. “Él vivía de arriba para abajo, y nosotros detrás y detrás. Son personas que no se quedan quietas, en unas condiciones de relieve como las de la cordillera Central, con alturas impresionantes y cañones grandísimos”.
“Pero la experiencia que tienen nuestros pilotos y los sistemas de entrega de armas (otra forma en el argot militar para hablar de bombardeos) de nuestros aviones, que se programan y no fallan un metro, permitieron superar las dificultades. Hicimos todo el proceso de seguimiento hasta que se quedó quieto un día. Y cayó”, recuerda.
Recalca que la operación fue ejecutada por la Policía, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea y explica que es posible que la inteligencia primaria venga de una o de otra fuerza. “Pero los otros comienzan a comprobar detalles de la información”.
Después vino un proceso para toma de decisión. ¿Qué armamento (bombas, ametralladoras, cañones, cohetes) se iba a utilizar? ¿Qué avión llevaría ese armamento? “Todo, de acuerdo con las condiciones, que eran diferentes, incluso las del terreno. En ese caso fueron bombas antipersonal y de propósito general”, dice.
Explica que la función principal en la primera oleada de ataques fue suprimir su sistema de defensa. “Cano, como cada cabecilla de estos, tenía un sistema de seguridad muy grande. Si la tropa hubiera entrado sin suprimir ese sistema de defensa, los resultados habrían sido desastrosos”, continúa el oficial.
“Pero dentro de todo ese sistema del primer ataque, a cargo de la FAC, había un núcleo encargado del blanco principal (‘Cano’). Ese núcleo disparó al blanco principal y el resto estuvo suprimiendo todas las defensas. Eso permitió que inmediatamente entraran los helicópteros artillados de la FAC. Y al lado de ellos los helicópteros de transporte de personal desembarcando las tropas”.
“Cuando las tropas desembarcaron tuvimos que asegurar que ahí no hubiera nada que les significara una amenaza. Si dejamos amenazas, armamento ‘vivo’, cuando el helicóptero haga un estacionario lo ‘levantan’ a plomo. Los aviones de inteligencia, que estaban mucho más por encima de las naves que realizaban las operaciones directas, comprobaron que no hubiera movimiento ni armamento ‘vivo’ ”.
‘Cano’ sufrió heridas, aturdimiento y la neutralización en ese momento. “Si él no queda en las condiciones en que quedó, pues coge su fusil y le habría disparado al que se le hubiera acercado”, dice la fuente, y para ilustrar el estado de confusión que invadió al guerrillero, hace una comparación con el episodio que vieron todos los colombianos del atentado a Fernando Londoño en Bogotá, cuando el exministro, después de la explosión, caminó desorientado.
“Al exministro le pusieron una bomba lapa que es pequeña. A ‘Cano’ le lanzamos de diez a quince bombas mucho más grandes. El primer daño que causa en un ser humano la onda explosiva es el oído, donde está el centro de equilibrio y, por supuesto, la capacidad de escuchar. Cuando usted no escucha nada, se desorienta más. No escucha, así le estén gritando”, explica.
“Ellos no soltaron sus armas, porque están entrenados para eso. Por su instinto de conservación”. ‘Cano’ corrió a unos metros de la casa en donde estaba escondido, y allí lo alcanzaron finalmente las balas oficiales.
Tras la muerte de ‘Cano’, las autoridades identificaron otro tipo de efectos, quizá más nocivos para la guerrilla que las explosiones de las bombas. “Los guerrilleros se preguntan por qué y cómo les llegan. Se crea desconfianza y entre ellos se matan, porque creen que sus compañeros los entregan. Eso los ha venido minando”, dice la fuente.
“La guerrilla está en un momento en el que sus integrantes no tienen tranquilidad en nada. En ninguna parte están tranquilos. No pueden saber si la señora que les cocina les está echando veneno en la comida, o si la papa que llegó en la remesa trae un dispositivo. Llegaron a un punto de zozobra grande”.
El alto oficial de la Fuerza Aérea asegura que todos los cabecillas están en esas condiciones. “No se sentaron a la mesa de negociaciones para darle una oportunidad a Colombia, sino porque el próximo puede ser cualquiera de ellos”.














