La acción se originó en los señalamientos hechos por un grupo de ambientalistas que consideraron que la extracción de los primates de su hábitat y la posterior repoblación con primates de la especie Aotus Spp provenientes de países como Perú y Brasil amenazó el ecosistema.

Publicado por: PAOLA PATIÑO
El pasado 29 de noviembre, el Consejo de Estado ratificó una decisión tomada por el tribunal de Cundinamarca, en julio de 2012, y canceló definitivamente el permiso para cazar y recolectar primates de la especie Aotus vociferans con fines de investigación contra la malaria. Este permiso se había otorgado a la Fundación Instituto de Inmunología (Fidic) cuyo representante es el científico Manuel Elkin Patarroyo.
¿Qué pasa con la vacuna?
Según el Consejo, con esta decisión no se atenta contra la investigación científica del país. Pero para Manuel Elkin Patarroyo, es obvio que sí la afecta. “Esa frase es irónica, ¿en dónde quieren que continuemos la investigación, si no es en los monos? Porque los monos tienen el mismo genoma en su sistema inmune que los humanos”.
A esta respuesta, la demandante en este caso y científica ambiental Ángela Maldonado, le sugiere otra alternativa que no atente contra el ecosistema ni habitat de esta especie de micos nocturnos: “Lo que deben hacer ahora es un criadero de micos, sin impactar la selva ni a los animales”. Además, relata Maldonado, “esto es lo que él dice porque él lo ha utilizado, pero hay otros metódos para estudiar. De un mono nocturno a un humano hay una diferencia muy grande y esto se ha discutido en el Congreso”.
Pero Patarroyo es enfático: “esta decisión afecta a un millón 200 mil niños que mueren anualmente en el mundo”.
“En Colombia, oscilan alrededor de 90 a 100 mil los casos de malaria”, cuenta Patarroyo.
Aunque sin duda esta vacuna, así como otras, son fundamentales para la salud de todas las personas, la ambientalista Maldonado afirma: “llevamos 35 años esperando que la vacuna va a salir. Tenemos a todo el pueblo engañado con esto”.
Lo que Patarroyo desmiente, ya que según él, fue hace 33 años que se empezó la investigación y desde que iniciaron las demandas no ha podido avanzar mucho. “La vacuna de la malaria se debió entregar hace tres años, pero ha estado varada por estas demandas. La última vez fue en julio pasado, antes nos habían paralizado hasta 10 meses. No nos han permitido avanzar”.














