El Gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) se encuentran inmersos en una polémica luego de que la Dirección Nacional de la guerrilla acusara al Estado de desviar la atención de la mesa de negociación oficial para centrarse en diálogos con el Frente Comuneros del Sur, una facción disidente.

Publicado por: Redacción Vanguardia
En medio de un panorama marcado por tensiones y desencuentros, el Gobierno de Colombia ha emitido una contundente respuesta a las acusaciones vertidas por el Ejército de Liberación Nacional (Eln) en relación con las negociaciones mantenidas con el Frente Comuneros del Sur, una facción disidente de la dirección principal de la guerrilla.
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A través de un comunicado oficial, la Dirección Nacional del Eln reiteró su posición, manifestando que el Estado estaría desviando la atención de la mesa de negociación oficial para centrarse en diálogos con el mencionado frente, al cual denominó como “infiltrados”. Estas declaraciones provocaron una rápida réplica por parte del Gobierno colombiano, que las calificó de “inaceptables”.
En medio de la crisis en el proceso de paz con ELN, Vera Grabe, delegada de @petrogustavo en la mesa de diálogos con esa guerrilla, se refirió al anuncio de reactivar los secuestros. ¿Qué dijo sobre las conversaciones con el Frente Comuneros del Sur?
— Colombia+20 (@EEColombia2020) May 12, 2024
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La delegación gubernamental encargada de las negociaciones de paz instó al Eln a respetar el proceso establecido y a no distraerse con acusaciones infundadas. Además, hizo hincapié en que la crisis interna dentro del Eln, particularmente en el Frente Comuneros del Sur, no debe ser atribuida a terceros ni utilizada como una estrategia para desviar la atención de los problemas internos. En este sentido, el Gobierno insistió en la necesidad de que el Eln cumpla sus compromisos de suspender el secuestro con fines económicos y avance constructivamente en las negociaciones de paz.
La situación se tornó aún más tensa cuando el Frente Comuneros del Sur anunció la ruptura total de relaciones con el Comando Central (Coce) y la Dirección Nacional del Eln, ratificando al mismo tiempo las negociaciones que mantenían con el Gobierno. Esta decisión fue objeto de rechazo por parte del Eln, que acusó al Estado de relegar la mesa de negociación oficial para priorizar los diálogos con esta estructura operativa en Nariño, nuevamente calificándolos de “infiltrados”.
La respuesta del Gobierno no se hizo esperar. A través de un comunicado, la delegación gubernamental exigió respeto y solicitó a la guerrilla tomar decisiones para avanzar en la negociación, sin perder tiempo en confrontaciones estériles. Enfatizaron en que la crisis interna en Nariño no es resultado de influencias externas, sino un problema interno que debe ser abordado de manera responsable por parte del Eln.

El comisionado Otty Patiño también se pronunció al respecto, indicando que el Frente Comuneros del Sur sería tratado como un grupo separado del ELN para continuar con las negociaciones políticas. Esta decisión fue tomada en medio de una de las mayores crisis que ha enfrentado la mesa de negociación con el Eln, y tras el anuncio del retorno de los secuestros extorsivos por parte de la guerrilla, una medida que fue ampliamente condenada tanto por la delegación gubernamental como por organismos internacionales.
La situación se agrava aún más con la decisión del Gobierno de continuar con los diálogos regionales, lo cual fue mal recibido por la dirección general del ELN, que había insistido en la suspensión de este “doble diálogo” para poder avanzar en las negociaciones. Sin embargo, esta tensión ya había resultado en el aplazamiento del séptimo ciclo de diálogos.
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En este contexto, el Frente Comuneros del Sur refuerza sus negociaciones con el Gobierno y anuncia avances concretos, como el compromiso de construir paz territorial en Nariño. Este giro en los acontecimientos ha llevado al ELN a cuestionar al Gobierno y acusarlo de relegar la mesa de negociación oficial para dar prioridad a los diálogos con esta facción disidente.
El Frente Comuneros del Sur, que existe desde 1992, ha mantenido tensiones con la Dirección Nacional del Eln durante 14 años. Geográficamente apartado de los frentes mejor consolidados, este grupo liderado por alias HH cuenta con cerca de 40 hombres armados y opera en las zonas rurales de Tumaco y Barbacoas, conocidas por su producción de coca.











