La transformación social de la Comuna 13 choca con nuevos “atractivos” que reviven episodios oscuros de su historia.

Publicado por: Redacción Nacional
La Comuna 13, uno de los lugares más emblemáticos de Medellín por su proceso de transformación social y cultural, enfrenta ahora un debate intenso.
Aunque es reconocida por su arte y resiliencia, nuevos “atractivos turísticos” relacionados con episodios violentos y militares han generado indignación entre habitantes y familiares de víctimas.
Homenajes turísticos a la polémica Operación Orión

Durante años, la presencia de productos y recorridos que exaltan la figura de Pablo Escobar en la Comuna 13 fue objeto de críticas y llamadas a la eliminación por parte de autoridades, incluido el alcalde Federico Gutierréz. Lea también: ¿Turismo de lujo en Cholón? Limonada a $50.000 y ceviche a $150.000 generan polémica
Este fenómeno, conocido como “narcoturismo”, ha sido atacado por promover una visión sesgada y romántica del narcotrafico.
Lo que parecía un avance en la memoria histórica local se ve empañada por la reciente aparición de un negocio que convierte la Operación Orión en un atractivo turístico.
Esta intervención militar, ocurrida en 2002, fue responsable de múltiples violaciones a derechos humanos, incluyendo 88 homicidios, denuncias de torturas y desapariciones forzadas.
Los turistas pueden tomarse fotos junto a una réplica del helicóptero “Orión” y con actores vestidos de militares, pagando un precio simbólico que incluye acceso a una discoteca local.
El dolor que no se debe convertir en espectáculo

Residentes y familiares de víctimas critican que este “recorrido militar” no refleje la verdad ni honre a quienes sufrieron la operación.
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En un local decorado con imágenes de prensa, un video conmemorativo se escucha junto a sonidos de disparos, un contraste que muchas califican como insensible. Lea también: Iván Cepeda demandará a hijos de Álvaro Uribe por acusaciones de vínculos con las Farc
“La historia debe contarse desde quienes la vivieron, no desde una atracción turística que banaliza el sufrimiento”, expresó una sobreviente en entrevista con El Colombiano.
Lejos de pacificar la Comuna 13, la operación marcó el fortalecimiento de grupos paramilitares liderados por “Don Berna”, quien consolidó su poder territorial mientras negociaba una polémica desmovilización.
Incluso tras entregarse a las autoridades en 2003, “Don Berna” ordenó actos de violencia que demostraron que el control criminal seguía vigente, poniendo en duda la verdadera efictividad del proceso de paz en la zona.















