Colombia
Jueves 19 de marzo de 2026 - 09:46 AM

Colombia lanza guía técnica para identificar mujeres en riesgo de feminicidio antes de que sea tarde

El Ministerio de Justicia lanzó un instrumento para identificar señales tempranas de riesgo y mejorar la protección de mujeres en peligro de feminicidio.

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Publicado por: Redacción Vanguardia

La herramienta obliga a las autoridades a evaluar señales de peligro de forma estructurada y busca que las víctimas no tengan que repetir su historia en cada entidad. En 2024, Colombia registró en promedio un feminicidio cada 24 horas.

El Ministerio de Justicia presentó una guía técnica para valorar el riesgo de feminicidio en el contexto familiar, un instrumento que cambia la forma en que las autoridades colombianas deben identificar y proteger a mujeres en peligro. La medida se formalizó mediante la Resolución 0362 del 5 de marzo de 2026 y aplica para mujeres mayores de 14 años.

Algunas violencias no empiezan con golpes. Empiezan con señales que a veces parecen pequeñas. Por esta razón, la nueva guía permitirá identificar de manera técnica cuándo esas señales pueden representar un riesgo real de feminicidio. Lea también: Misteriosa muerte de colombiana en el extranjero desata dudas y clamor de su familia

El contexto que motivó la herramienta es alarmante: entre 2016 y 2025 se registraron 1.373 feminicidios y 3.056 tentativas en el país. El punto más crítico fue 2024, cuando Colombia llegó a un feminicidio cada 24 horas, el peor registro en años recientes.

Además, en esos 10 años, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses reporta que cuatro de cada diez valoraciones de riesgo de feminicidio identifican como mecanismo causal más frecuente el uso de armas cortopunzantes. Estos datos reflejan que muchos casos ocurren en contextos domésticos o cercanos.

Urgen medidas de protección antes de que la violencia de género escale

Uno de los hallazgos clave del instrumento es que el feminicidio rara vez ocurre de forma repentina. Según los especialistas que participaron en su construcción, “esta violencia no surge de forma aislada, sino en contextos de opresión sistemática, donde confluyen agresiones físicas, sexuales, psicológicas y económicas que, en muchos casos, preceden la muerte de la víctima”.

Hasta ahora, la ausencia de criterios técnicos unificados dejaba la valoración del riesgo a la discrecionalidad de cada funcionario. La nueva guía permite identificar señales de peligro a partir de cuatro ejes de valoración: antecedentes de violencia, conductas de control y dominación, amenazas y percepción de riesgo de la mujer, así como cambios recientes en la dinámica de la relación. Es decir, este instrumento permitirá a las autoridades analizar de manera estructurada los factores de riesgo que enfrenta una mujer y adoptar medidas de protección oportunas.

“La valoración del riesgo de feminicidio se consolida como una estrategia clave para prevenir estos hechos, identificar oportunamente a las mujeres en mayor situación de riesgo y activar respuestas institucionales eficaces”, recalca el manual presentado por el Ministerio de Justicia.

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Desconfianza de las víctimas en el sistema de justicia

Investigaciones de la Defensoría del Pueblo han advertido que la omisión en la valoración del riesgo y la demora en la adopción de medidas urgentes constituyen barreras para el acceso a la justicia de las mujeres víctimas de violencias basadas en género.

Además, La percepción de riesgo y la confianza en la justicia son determinantes en la prevención del feminicidio. De acuerdo con el Ministerio, cuando las mujeres perciben que el sistema judicial no actuará con celeridad, eficiencia y sin estereotipos, la desconfianza aumenta. “Esto debilita la denuncia y eleva el peligro de violencia letal, especialmente, cuando existen violencias previas”.

Este panorama muestra la magnitud del fenómeno y la urgencia de fortalecer las medidas de prevención, protección y judicialización previstas en el marco normativo colombiano, particularmente desde la Ley 1761 de 2015 (Ley Rosa Elvira Cely), que tipificó el feminicidio como delito autónomo.

“La violencia basada en género sigue siendo un desafío estructural que requiere respuestas institucionales integrales y mecanismos eficaces de identificación temprana del riesgo. Asimismo, persisten desafíos en la respuesta institucional frente a estos casos, especialmente en la investigación, judicialización y seguimiento, lo que plantea preocupaciones sobre posibles riesgos de impunidad y subraya la necesidad de fortalecer las capacidades del sistema de justicia”, reconoce el Ministerio.

¿Cómo se aplicará la nueva guía para prevenir feminicidios?

La guía permitirá que profesionales de psicología y trabajo social de las Comisarías de Familia, Instituto Nacional de Medicina Legal y Fiscalía General de la Nación apliquen una valoración estructurada mediante módulos de entrevista e instrumentos especializados.

La guía abandona las evaluaciones genéricas y ordena aplicar tres formatos diferenciados según el vínculo entre la víctima y el agresor:

El FIR-R está diseñado para casos de violencia en parejas o exparejas heterosexuales. Clasifica el riesgo en niveles bajo, moderado o alto a través de 22 preguntas. Por ejemplo, si aparecen factores críticos como intentos previos de asfixia o agresiones con armas, el caso se remite automáticamente al nivel de riesgo alto.

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El DA-R aplica exclusivamente para parejas conformadas por mujeres. Incorpora variables específicas como el estigma social, el miedo a reforzar estereotipos y las barreras particulares que enfrentan al buscar ayuda, incluyendo la amenaza de revelar la orientación sexual como mecanismo de control.

El C2 evalúa el riesgo en relaciones de cohabitación y cuidado, como familiares que comparten vivienda o personas a cargo del cuidado de la mujer. El Ministerio señala que este formato llena un “vacío crítico en la literatura internacional”, al rastrear violencias silenciosas asociadas al aislamiento social, la dependencia económica y la normalización de relaciones de poder asimétricas.

Este procedimiento podrá realizarse entre una hora y una hora y media, tiempo durante el cual se analizan factores de riesgo asociados a situaciones de violencia en el contexto familiar para orientar decisiones de protección. “Valorar de manera estructurada la percepción de riesgo de feminicidio mediante módulos e instrumentos especializados permitirá aportar insumos técnicos sólidos para la adopción de medidas de protección oportunas y efectivas”, explican los expertos que participaron en el diseño del instrumento. Le puede interesar: Aceptó el feminicidio de Stefania Perdomo en Bucaramanga: así intentó desviar la investigación

Menos revictimización de las mujeres agredidas

Uno de los problemas estructurales que la guía busca corregir es obligar a las víctimas a narrar su historia en cada entidad a la que acuden. El nuevo protocolo permite que la valoración del riesgo sea compartida directamente entre Comisarías de Familia, la Fiscalía y Medicina Legal, unificando criterios y evitando que la información se pierda entre dependencias.

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De esta manera se evita que las denunciantes enfrenten un sistema que las revictimiza obligándolas a narrar sus traumas en cada ventanilla judicial.

Las autoridades advierten que cuando las mujeres perciben ineficiencia o sesgos en el sistema, la cultura de la denuncia se debilita y el peligro de violencia letal crece en silencio.

Una guía contra el feminicidio con construcción colectiva

La guía fue desarrollada con un enfoque multidisciplinario que integró criminología, psicología, trabajo social, derecho y salud pública. Su construcción incluyó seis mesas técnicas con entidades como el ICBF, la Fiscalía General de la Nación, el Instituto Nacional de Medicina Legal, la Policía Nacional, el Ministerio de Salud y el Ministerio de la Igualdad, entre otras.

Además, se adelantó un estudio piloto en ciudades con altas tasas de feminicidio, como Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Ibagué, Popayán, Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, Buenaventura, Tumaco y Apartadó. Posteriormente, se realizó una prueba de campo en comisarías de familia de todo el país para evaluar la aplicabilidad del instrumento, la interpretación de resultados y su viabilidad técnica.

Publicado por: Redacción Vanguardia

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