Pequeñas, discretas, con sabores y fáciles de esconder. Las bolsas de nicotina ganan terreno en el mundo y encienden las alertas por su atractivo entre adolescentes. Aunque no producen humo, contienen nicotina, una sustancia altamente adictiva, y en Colombia su venta a menores de 18 años está prohibida.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El crecimiento ha puesto las alertas sobre estos productos, especialmente por su llegada a públicos jóvenes y por las estrategias utilizadas para promocionarlos. A diferencia de los cigarrillos tradicionales o electrónicos, las bolsas no producen humo ni vapor: se colocan entre el labio y la encía y liberan nicotina, que es absorbida a través de la mucosa oral.
Su tamaño y apariencia también facilitan que pasen inadvertidas. Suelen comercializarse en pequeñas cajas redondas o rectangulares, con colores llamativos y sabores como frutas o menta, y pueden utilizarse sin generar olores o emisiones visibles.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió en mayo de 2026 sobre la rápida expansión de estos productos y señaló que algunas marcas están utilizando estrategias de mercadeo dirigidas a adolescentes y jóvenes. La organización ha llamado la atención sobre el uso de redes sociales, sabores, diseños atractivos y asociaciones con estilos de vida para impulsar su consumo.
¿Qué contienen?
Aunque no tienen hojas de tabaco, las bolsas contienen nicotina, saborizantes y otros ingredientes. Al introducirlas en la boca, la nicotina pasa al organismo a través de las encías y el revestimiento bucal.
La nicotina es una sustancia altamente adictiva y representa un riesgo especial durante la adolescencia, etapa en la que el cerebro continúa desarrollándose. De acuerdo con la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), su exposición durante estas edades puede afectar procesos relacionados con la atención, el aprendizaje, el estado de ánimo y el control de impulsos. Los efectos de largo plazo derivados específicamente del uso de bolsas de nicotina todavía continúan en estudio.
Aunque estos productos suelen promocionarse con expresiones asociadas a conceptos como “libre de humo”, “moderno” o “discreto”, no están exentos de riesgos. Tampoco existe evidencia suficiente para considerarlos, de manera general, una herramienta probada para abandonar el consumo de tabaco.
Una de las mayores preocupaciones está precisamente en la facilidad con la que pueden utilizarse sin ser detectados. Al no generar humo o aerosol, una persona puede consumir una bolsa en un salón de clase, una habitación o un espacio público sin que su uso sea tan evidente como el de un cigarrillo.
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A esto se suma el mercadeo digital. Organizaciones como Campaign for Tobacco-Free Kids han documentado campañas de productos de nicotina que utilizan redes sociales, influenciadores, contenidos vinculados con música y deportes y estrategias de estilo de vida para aumentar su visibilidad entre audiencias jóvenes.
¿Qué dice la ley en Colombia?
En Colombia, la Ley 2354 de 2024 amplió las medidas de control que anteriormente estaban concentradas en los productos tradicionales de tabaco. La norma incluyó expresamente los sistemas electrónicos de administración de nicotina —como los cigarrillos electrónicos—, los productos de tabaco calentado y los productos de nicotina oral, categoría en la que se encuentran estas bolsas.
Con esta modificación, las disposiciones de la Ley 1335 de 2009 sobre venta a menores, publicidad, promoción y patrocinio se extendieron a estas nuevas categorías. La Ley 2354 estableció un periodo transitorio de un año para algunas de esas disposiciones, contado desde su promulgación el 9 de mayo de 2024.
La legislación colombiana prohíbe la venta de estos productos a menores de 18 años y restringe su publicidad y promoción. La Ley 1335 establece, además, la prohibición de promocionar productos regulados en medios masivos, vallas y elementos similares, así como toda forma de promoción y determinados patrocinios que impliquen promoción directa o indirecta del consumo.
¿Cómo prevenir el consumo?
Expertos y organizaciones dedicadas a la protección de la niñez recomiendan que madres, padres y cuidadores conozcan cómo lucen estos productos y hablen con niñas, niños y adolescentes sobre los riesgos de la nicotina y las estrategias de mercadeo utilizadas para hacerlos atractivos.
También es importante prestar atención a la aparición de pequeñas cajas similares a empaques de chicles o dulces y abordar cualquier sospecha desde el diálogo, evitando asumir que un cambio de comportamiento, por sí solo, demuestra consumo de nicotina.
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El fortalecimiento del pensamiento crítico frente a la publicidad digital es otro punto clave. Reconocer contenidos patrocinados, promociones de influenciadores y mensajes que presentan productos con nicotina como parte de un estilo de vida puede ayudar a que los adolescentes identifiquen cuándo están frente a una estrategia comercial.
Cuando se detecten situaciones que puedan vulnerar los derechos de menores de edad, incluida la venta de productos de tabaco o nicotina, también pueden realizarse reportes a través de Te Protejo, canal virtual y confidencial para informar sobre situaciones que afectan a niñas, niños y adolescentes en Colombia.
















