El artista bogotano dejó cerca de cinco décadas de trayectoria y grabó unas 48 producciones discográficas con su sello característico.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Durante más de cinco décadas, Víctor Hugo Ayala hizo parte de la historia musical de Colombia con una voz que trascendió los escenarios, la radio y la televisión. El artista bogotano se consolidó como uno de los principales intérpretes del bolero y la música romántica, además de dejar una huella particular en la memoria de varias generaciones.
El maestro Víctor Hugo Ayala falleció este martes 6 de octubre a los 92 años, según confirmaron sus familiares a medios de comunicación. Hasta el momento no se han informado las causas de su muerte. La noticia generó reacciones entre seguidores y representantes del sector artístico, que recuerdan su extensa trayectoria.

Una carrera musical que comenzó entre la radio y el dibujo
Ayala nació en Bogotá el 13 de junio de 1934. Antes de dedicarse profesionalmente al canto, estudió cinco semestres de Arquitectura y trabajó como dibujante en la sección técnica de la Armada Nacional. Sin embargo, su capacidad vocal lo llevó a participar en concursos de aficionados y posteriormente a abrirse camino en importantes emisoras colombianas.
Su voz pasó por espacios como Radio Santa Fe, La Voz de Colombia y Nueva Granada. En esta última compartió con el reconocido maestro Jaime Llano González, con quien también participó en proyectos musicales y programas de radio.
A lo largo de su carrera, Ayala grabó cerca de 48 producciones discográficas, principalmente con la casa Sonolux. Entre las canciones más recordadas de su repertorio están ‘Camino verde’, ‘Si te vuelvo a besar’ y ‘La quiero porque la quiero’, temas que contribuyeron a consolidarlo como referente de la música romántica colombiana.
La interpretación del Himno Nacional que marcó generaciones
Uno de los capítulos más recordados de su carrera estuvo relacionado con el Himno Nacional de Colombia. Ayala fue la voz oficial de una versión que incluía las once estrofas y que durante años acompañó el cierre de la programación de la televisión pública cada 31 de diciembre.
Por esa razón, su voz quedó asociada para muchos colombianos con la llegada de un nuevo año. Su legado permanece en sus grabaciones y en canciones que siguen formando parte de la memoria musical del país.
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