La ciudad amaneció vestida de amarillo, azul y rojo. En el calor del Caribe, miles de hinchas ya viven la emoción del duelo entre Colombia y Paraguay por la fecha 14 de las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026. ¡Hoy, todos los caminos llevan al Metropolitano!

La ciudad amaneció distinta, con el alma teñida de amarillo, azul y rojo. Desde temprano, el ambiente en Barranquilla anunciaba una fiesta: hoy juega la Selección Colombia contra Paraguay por la jornada 14 de las Eliminatorias Sudamericanas al Mundial de 2026 que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México. Lea también: ¡Es oficial! Esta es la primera selección Sudamericana en clasificar al Mundial 2026
El sonido de las vuvuzelas acompaña el bullicio de las calles. Por cada esquina resuenan gritos ofreciendo camisetas tricolor: la negra, la retro, la clásica amarilla. La temperatura no baja de los 35 grados Celsius y con una humedad del 66%, el calor se siente tanto en el ambiente como en el corazón de los aficionados.
Las inmediaciones del estadio Metropolitano Roberto Meléndez se convierten en un mar de gente. Las vías cerradas al tráfico vehicular dan paso a ríos humanos caminando por la Avenida Murillo, con boleta en mano o buscando a los revendedores para no perderse el espectáculo que empieza a las 7:00 p.m.
Aún falta para el pitazo inicial, pero las tribunas ya se van llenando. Algunos repasan alineaciones, estadísticas, y posibles marcadores que favorezcan a la tricolor. Otros, simplemente llegan con la fe intacta, ondeando banderas, soplando pitos y lanzando vítores, porque cuando juega Colombia, el país se detiene y el corazón late más fuerte.
Minutos antes del partido, los jugadores del equipo cafetero saltan al campo para calentar. Son recibidos con una ovación ensordecedora que pone la piel de gallina. La energía en el Metropolitano sube como la temperatura: ya no hay marcha atrás, la Selección está en casa, arropada por una hinchada que no deja de alentar.
Las calles se vacían, los televisores se encienden y las radios se sintonizan. Quienes no entraron al estadio, viven el partido desde donde pueden, pero con el mismo fervor. Cada rincón del país parece respirar fútbol esta noche.
Con la nómina titular definida por el técnico Néstor Gabriel Lorenzo, llega el momento más esperado. Suena el himno nacional y el Metropolitano lo canta a todo pulmón. La pelota está por rodar, y Colombia va por un nuevo triunfo que la acerque un paso más al sueño mundialista.
Barranquilla, una vez más, se convierte en el corazón de la Selección. Porque aquí no solo se juega al fútbol: aquí se vive, se siente, se sueña.














