Fútbol
Martes 22 de julio de 2025 - 11:25 AM

¿Desgaste y desigualdad? El largo y agotador viaje de Bucaramanga antes de jugar ante Mineiro

El cuadro ‘Leopardo’ afrontó un exigente viaje con escalas para jugarse la clasificación a octavos de final en territorio brasileño.

El cuadro ‘Leopardo’ afronta un exigente viaje con escalas para jugarse la clasificación a octavos de final en territorio brasileño. Foto: Atlético Bucaramanga.
El cuadro ‘Leopardo’ afronta un exigente viaje con escalas para jugarse la clasificación a octavos de final en territorio brasileño. Foto: Atlético Bucaramanga.

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Atlético Bucaramanga se juega este jueves 24 de julio en Belo Horizonte su permanencia en la Copa Sudamericana, en un partido que definirá al rival de Godoy Cruz en octavos de final.

Pero más allá del fútbol, lo que queda en evidencia es la desigualdad en la logística y el desgaste físico que puede arrastrar el plantel colombiano debido a un itinerario poco eficiente.

Mientras Atlético Mineiro llegó a Bucaramanga la semana pasada en un vuelo chárter, directo y cómodo desde Belo Horizonte, en un moderno GOL 737-Max que despegó a las 5:00 p. m. y aterrizó a las 12:15 a. m., Bucaramanga optó por vuelos comerciales, con tres escalas y más de 16 horas totales de desplazamiento.

¿Era esto lo mejor para un plantel que viene disputando una competencia internacional?

Tres escalas, tres desventajas

El viaje bumangués comenzó el pasado lunes a las 6:00 p. m., con un primer vuelo a Bogotá que apenas duró una hora. Luego, una espera para embarcar a las 9:00 p. m. rumbo a São Paulo, donde llegaron cerca de las 5:00 a. m.

Ya en territorio brasileño, todavía faltaba un tercer trayecto: São Paulo–Belo Horizonte, programado para las 8:54 a. m., con llegada estimada a las 10:30 a. m. (hora local).

Tres despegues, tres aterrizajes, dos largas esperas en aeropuertos y más de un día entero de tránsito entre cambios horarios y traslados internos. Por si fuera poco, Belo Horizonte tiene dos horas de adelanto, lo que amplifica la sensación de cansancio en los jugadores.

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En contraste, el rival no solo llegó más descansado al partido de ida, sino que ahora espera en su casa, con entrenamientos regulares y sin trastornos logísticos.

¿Por qué no priorizar la recuperación?

Las críticas apuntan a la directiva del club ‘Leopardo’ ya que obligan al equipo a viajar en vuelos comerciales mientras su rival goza de vuelo chárter. También se trata de una cuestión de prioridades: en un torneo internacional, cada detalle cuenta, y llegar con el plantel agotado, después de un viaje maratónico, es dar ventaja innecesaria.

Aunque se espera que este martes por la tarde y noche los jugadores descansen y mañana realicen su único entrenamiento, la pregunta es inevitable: ¿qué tanto afectará el cansancio acumulado cuando llegue el pitazo inicial?

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La remontada es la consigna

Con la obligación de remontar el 0-1 sufrido en casa, por el penalti convertido por Hulk, Bucaramanga no solo tendrá que superar al poderoso plantel de Mineiro, sino también el peso de un viaje poco amable con las piernas y la mente.

El duelo está programado para las 7:30 p. m. (hora colombiana) del jueves en Belo Horizonte, y el equipo ‘Leopardo’ necesitará algo más que fútbol para lograr la hazaña: necesitará carácter, cabeza fría y piernas que ojalá no se quiebren por el desgaste.

¿Así cómo competir? El lastre de la desigualdad logística

Atlético Bucaramanga viajó más de 16 horas, con tres escalas y dos husos horarios de diferencia, para disputar el partido más importante de su historia reciente.

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Mientras tanto, su rival Atlético Mineiro ya descansa plácidamente en Belo Horizonte, luego del duelo en condición de visitante ante Palmeiras tras haber llegado a Colombia la semana pasada en un vuelo chárter sin escalas, con todas las comodidades que brinda el fútbol moderno.

¿Así cómo competir?

No es la primera vez que un club colombiano queda en desventaja antes incluso de que el balón ruede. La precariedad presupuestal y organizativa que enfrentan nuestros equipos obliga a tomar decisiones que hipotecan las posibilidades deportivas.

Viajar en vuelos comerciales a una competencia internacional, como si se tratara de un paseo familiar, es casi una condena en torneos tan exigentes como la Copa Sudamericana o la Libertadores.

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La crítica no es gratuita ni populista: es un llamado a los directivos del fútbol colombiano y a los propios clubes a profesionalizar la gestión logística. Si se apuesta por disputar estos certámenes, hay que asumir también la inversión que garantice que los jugadores lleguen en las mejores condiciones físicas y mentales. Es una inversión, no un gasto.

El fútbol moderno no solo se gana con goles, sino con detalles. Y uno de esos detalles, que pesa mucho, es la preparación del viaje. Mineiro lo entendió: alquiló un chárter, cuidó a su plantel y llegó más fresco.

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Bucaramanga, en cambio, expone a sus futbolistas a aeropuertos abarrotados, largas esperas y desgaste innecesario. El resultado se verá el jueves en la cancha, pero ya hoy el marcador mental parece ir 1-0 a favor de los brasileños.

Las hazañas son posibles, sí. Bucaramanga puede lograr la remontada. Pero, ¿por qué exigirles proezas heroicas a nuestros jugadores cuando lo mínimo que merecen es igualdad de condiciones para competir?

El fútbol colombiano no solo debe soñar con victorias internacionales: debe aprender a prepararse para merecerlas.

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