Fútbol
Sábado 27 de diciembre de 2025 - 08:58 AM

Jana Maradona rompe el silencio: su vínculo con Diego, la herencia y el juicio por su muerte

Desde el reclamo de identidad hasta el juicio por la muerte de Diego, su relato expone la herencia más íntima y dolorosa del Diez.

El conmovedor mensaje de Jana Maradona: "Se siente todavía como un sueño horrible". /FOTO: @C5N
El conmovedor mensaje de Jana Maradona: "Se siente todavía como un sueño horrible". /FOTO: @C5N

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Durante años, su apellido fue una verdad íntima y un trámite judicial. Jana Maradona creció sabiendo quién era su padre, aunque él no estuviera. La historia entre ambos no se escribió en canchas ni celebraciones, sino en expedientes, silencios y encuentros tardíos.

Hoy, con la serenidad de quien atravesó el dolor y la exposición pública, la hija de Diego Armando Maradona habla del vínculo más complejo de su vida: “Toda la vida estuve en juicio con mi papá”.

Jana fue reconocida públicamente por el astro del fútbol en 2014, casi dos décadas después de su nacimiento. Antes, su infancia transcurrió lejos del brillo y del mito, en Ingeniero Adolfo Sourdeaux, un barrio humilde del conurbano bonaerense, donde nunca le faltó lo esencial, pero sí la presencia paterna.

AME8477. BUENOS AIRES (ARGENTINA), 11/03/2025.- Simpatizantes de Diego Armando Maradona esperan este martes, frente a los tribunales de San Isidro en Buenos Aires, (Aregentina). Las hijas de Diego Armando Maradona, Dalma, Giannina y Jana, llegaron al Tribunal de lo Criminal N°3 de San Isidro, provincia de Buenos Aires, para asistir a la primera audiencia del juicio por la muerte de su padre. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni
AME8477. BUENOS AIRES (ARGENTINA), 11/03/2025.- Simpatizantes de Diego Armando Maradona esperan este martes, frente a los tribunales de San Isidro en Buenos Aires, (Aregentina). Las hijas de Diego Armando Maradona, Dalma, Giannina y Jana, llegaron al Tribunal de lo Criminal N°3 de San Isidro, provincia de Buenos Aires, para asistir a la primera audiencia del juicio por la muerte de su padre. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

Hija de Valeria Sabalain, fruto de una breve relación que Maradona mantuvo mientras estaba casado con Claudia Villafañe, Jana supo desde pequeña que era hija del Diez. El reconocimiento legal llegó en 1999, luego de que el exfutbolista no asistiera a tres citaciones judiciales para realizarse pruebas de ADN.

A ese proceso le siguieron años de litigios por la cuota alimentaria. “Toda mi vida estuve en juicio con mi papá”, resume, sin dramatismo.

La fama de Diego, cuenta, era una dimensión lejana. “Lo veía en la televisión, pero no sabía lo importante que era en el mundo”, recuerda. Su entorno familiar la protegió de ese peso simbólico: nadie le decía que su padre era el más grande de todos. “Porque si fuera así, me conocería”, pensaba.

El quiebre llegó a los 14 años, tras la muerte repentina de su tío. Entonces decidió que necesitaba mirarlo a los ojos, al menos una vez. Después de intentos fallidos, en 2014 se presentó en un gimnasio donde Maradona entrenaba y se identificó como su hija. La reacción fue inmediata: Diego abrazó primero a su madre, pidió perdón, y luego hizo lo mismo con ella.

“Puede parecer algo chiquito, pero ese perdón fue lo que me dio el vínculo con mi papá”, relata Jana. Poco después, Maradona la reconoció públicamente y se tatuó su nombre. Así comenzaron seis años intensos, “maradonianos”, que —dice— “equivalen a cien”.

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Lo describe como un padre arrollador, contradictorio y afectuoso. “Nuestros momentos de mayor conexión eran bailar, cantar y reírnos”, cuenta, antes de soltar una frase que resume su memoria íntima: “Qué hombre increíble mi papá”.

La herencia y los vínculos

Para Jana, el nacimiento de Diego Fernando, el hijo menor de Maradona con Verónica Ojeda, fue clave en la decisión de su padre de reconocer a todos sus hijos. “Lo sensibilizó”, asegura. Al niño lo llama con ternura “mi bebé”.

Alcalde de Nápoles: El estadio San Paolo se llamará Diego Armando Maradona
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Con Diego Junior, reconocido oficialmente en 2016, el vínculo fue previo y constante. “Es mi familia, la que amo y elijo”, afirma. Fue él quien la buscó cuando Jana tenía diez años, marcando un antecedente emocional para el posterior encuentro con Diego.

Con Dalma y Gianinna, las hijas del matrimonio con Villafañe, el primer contacto fue en el velorio de su abuelo. “No fue un buen encuentro”, admite. Sin embargo, rescata el acompañamiento de Gianinna durante los últimos días de su padre, en noviembre de 2020. Aunque el vínculo no prosperó, sostiene que siempre existe un canal de diálogo.

Tras la muerte del Diez, la Fiscalía abrió una convocatoria para posibles hijos no reconocidos. Jana apoya la medida: “Por una cuestión de identidad, siempre acompaño las dudas”.

Roberto Cejas, el santafesino que protagonizó una de las imágenes más icónicas del fútbol argentino al llevar en hombros a Diego Maradona con la Copa del Mundo. /FOTO: Archivo
Roberto Cejas, el santafesino que protagonizó una de las imágenes más icónicas del fútbol argentino al llevar en hombros a Diego Maradona con la Copa del Mundo. /FOTO: Archivo

“Les faltó humanidad”

Tres días después del fallecimiento de Maradona, Jana recibió una llamada que marcaría otro capítulo judicial en su vida: un fiscal le dijo que a su padre “lo habían matado”. El 11 de marzo de 2025 comenzó el juicio contra los siete profesionales de la salud que lo asistieron en su internación domiciliaria.

Durante más de 40 audiencias, a las que asistió sin faltar, se expusieron graves falencias en los cuidados médicos: ausencia de equipamiento básico, negligencias y desatención de su estado clínico. “Les faltó humanidad”, sentencia Jana, con dolor. Le duele, dice, que su padre —quien los defendía y los quería— haya sido traicionado “por plata”.

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Aunque el proceso fue anulado el 29 de mayo tras descubrirse que la jueza Julieta Makintach participaba en un documental sobre el caso, Jana no baja los brazos. A la espera de un nuevo juicio, previsto para marzo de 2026, sostiene que su lucha es por él: “Me duele, pero me voy a levantar cien mil veces. Ni a patadas me van a romper”.

Pese a todo, mantiene la fe en la Justicia. No como abstracción, sino como experiencia personal: “A mí el derecho me dio una identidad, un lugar en el mundo”.

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