Xabi Alonso rompe el silencio y se despide de todo, menos de Florentino Pérez.
El silencio suele decir más que los discursos largos. Y así, con pocas palabras y un tono contenido, Xabi Alonso puso punto final a su breve etapa como entrenador del Real Madrid, dejando un mensaje que reflejó frustración, respeto y una despedida sin estridencias. No hubo reproches ni nombres propios, solo una sensación clara: el proyecto no salió como se esperaba.
El técnico español eligió sus redes sociales para comunicar oficialmente su salida del club blanco, apenas ocho meses después de haber asumido el desafío tras dejar el Bayer Leverkusen.
“Concluye esta etapa profesional y no ha salido como nos hubiera gustado”, escribió Alonso en la primera línea de un comunicado tan sobrio como contundente.
Pese al desenlace anticipado, el exmediocampista destacó el peso del cargo que ocupó y el significado personal que tuvo dirigir al club donde dejó huella como jugador. “Entrenar al Real Madrid ha sido un honor y una responsabilidad”, señaló antes de expresar su agradecimiento a la institución, al vestuario y, especialmente, a la afición. “Me voy con respeto, gratitud y el orgullo de haberlo hecho lo mejor posible”, concluyó.

La carta no incluyó menciones al presidente Florentino Pérez ni a la cúpula directiva. Un detalle que no pasó inadvertido y que refuerza la idea de una despedida elegante, pero distante. La mala dinámica del equipo desde noviembre terminó por acelerar un adiós que, en su inicio, parecía parte de un proyecto a largo plazo.
Horas después del comunicado oficial, Nagore Aranburu, esposa de Xabi Alonso, también quiso despedirse del madridismo con un mensaje cargado de afecto. Desde sus redes sociales, recordó los meses vividos en el Bernabéu y destacó el compromiso diario del entrenador. “Estamos muy orgullosos de ti y del trabajo que has hecho cada día, siempre desde el respeto y el compromiso”, escribió, agradeciendo además el respaldo recibido por parte de los aficionados.

Así se cerró una etapa breve, intensa y marcada por la presión constante del banquillo más exigente del mundo. Xabi Alonso se va sin títulos, pero con la convicción —según sus propias palabras— de haberlo intentado todo. El Real Madrid, mientras tanto, pasa página una vez más, fiel a su historia de decisiones rápidas cuando los resultados no acompañan.















