El exarquero del Atlético Bucaramanga llegó desde Argentina al Aeropuerto Palonegro, pero el paro campesino le bloqueó el paso; sin dudarlo, tomó una moto para poder reunirse por primera vez con su hijo recién nacido.

Ni las atajadas más espectaculares salvaron a Aldair Quintana de los bloqueos que tienen «infartadas» las vías de Santander.
Este viernes 10 de abril, el exarquero estrella y gran figura del Atlético Bucaramanga aterrizó en el Aeropuerto Palonegro con el corazón a mil: venía desde Argentina con una sola misión, conocer a su hijo que nació el pasado martes 7 de abril. Sin embargo, al salir de la terminal aérea, el portero se topó con un «bloqueo» por cuenta del paro de campesinos que mantiene cerrada la vía principal.
Quintana, que no estaba dispuesto a esperar ni un minuto más para abrazar a su pequeño, no se dejó ganar por el taponamiento. En un video que ya es viral, se ve al guardameta bajando sus maletas y, sin pensarlo dos veces, subiéndose como parrillero en una motocicleta para poder sortear las barricadas y los camiones atravesados en la vía que conduce a la Ciudad Bonita.
Con maleta en mano y una sonrisa de nervios, al ídolo «auriverde» le tocó hacer la de cualquier mortal: buscar transporte alternativo para burlar el cerco de los manifestantes.
El exarquero, que dejó una huella imborrable en el arco «Leopardo», viajó miles de kilómetros para este encuentro familiar, pero el destino le tenía preparada una última «parada» difícil. Mientras los campesinos de la región siguen firmes en su protesta contra los avalúos catastrales, Aldair demostró que por la familia se hace lo que sea, incluso si toca atravesar el bloqueo en dos ruedas y con el viento en la cara.
Afortunadamente, «Kingtana» logró superar el obstáculo y seguir su camino hacia su casa para encontrarse con su esposa Emiliana y su nuevo heredero. La imagen del arquero en moto se convirtió rápidamente en el símbolo de la jornada, reflejando el desespero de cientos de viajeros que, como él, han tenido que hacer malabares para llegar a sus destinos.
¡Grande Aldair, ese golazo de padre no se lo quita nadie!
Tomada de Q´hubo Bucaramanga.
















