Fútbol
Sábado 26 de septiembre de 2026 - 11:29 AM

Hace 45 años Santander hizo historia: el título nacional juvenil que marcó una generación

Reviva el histórico título de la selección Santander Juvenil en el Campeonato Nacional de 1981, un inolvidable 26 de septiembre.

La selección Santander Juvenil de 1981 consiguió una gesta que permanece en la memoria de los seguidores del balompié de la región. Foto: Archivo / VANGUARDIA
La selección Santander Juvenil de 1981 consiguió una gesta que permanece en la memoria de los seguidores del balompié de la región. Foto: Archivo / VANGUARDIA

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Hay hazañas que no tienen fecha de caducidad. Se quedan arraigadas en la memoria de quienes las vivieron y, con el paso de los años, sobreviven gracias a los relatos que van de generación en generación, como esas historias que el tiempo no consigue borrar.

Una de ellas ocupa un lugar especial en las páginas doradas del fútbol santandereano. La escribieron dirigentes, entrenadores y jugadores. Cada uno puso lo suyo: organización y visión desde los escritorios; conocimiento táctico y manejo de grupo desde el cuerpo técnico; y, sobre el césped, talento, entrega, sentido de pertenencia y un fútbol que todavía despierta nostalgia.

El 26 de septiembre de 1981, la selección Santander juvenil hizo posible lo que para muchos parecía impensado: se proclamó campeona del Campeonato Nacional tras empatar 1-1 con Antioquia, en una tarde inolvidable en el estadio Alfonso López, hoy Américo Montanini.

La selección Santander Juvenil de 1981 consiguió una gesta que permanece en la memoria de los seguidores del balompié de la región. Foto: Archivo / VANGUARDIA
La selección Santander Juvenil de 1981 consiguió una gesta que permanece en la memoria de los seguidores del balompié de la región. Foto: Archivo / VANGUARDIA

El sueño empezó a tomar forma en 1980, cuando el entrenador Alberto ‘El Coco’ Forero y su asistente, Norberto Anaya, emprendieron una búsqueda minuciosa para encontrar a los jugadores juveniles más talentosos.

Cerca de 400 futbolistas acudieron al llamado. Uno por uno fueron observados, evaluados y descartados hasta darle forma a un grupo que disputó el Nacional de 1980. Santander terminó tercero, pero dejó claro que algo grande estaba por venir.

Un año después, con un equipo más maduro y algunos refuerzos, los ‘hormigueros’ parecían invencibles. Óscar Muñoz manejaba los hilos en la mitad de la cancha; Ómar Cabrales custodiaba el arco; Néstor Carrillo imponía seguridad atrás y Óscar Arenas hacía el trabajo de contención. Arriba, un tridente que se especializó en sembrar miedo en los defensores rivales: Adolfo León Holguín, Alfredo ‘El Pirata’ Ferrer y Domingo Alarcón.

Ferrer, además, terminó como máximo goleador del torneo, con una cifra que todavía impresiona: 31 tantos.

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Así llegó Santander al Hexagonal Final. Y así arribó también a la última fecha, con una ventaja que le permitía ser campeón incluso con un empate.

Una cita con la gloria

Bucaramanga estaba vestida de fiesta. El Alfonso López era un hervidero. En las tribunas había un lindo marco de público y, en las calles, se respiraba esa ilusión que solo despierta un equipo que está a 90 minutos de tocar la gloria.

Al frente estaba Antioquia, dirigida por Alfonso Marroquín y con futbolistas de la talla de Luis Fernando ‘El Chonto’ Herrera, Jhon Jairo Galeano y Santiago Escobar.

La selección Santander Juvenil de 1981 consiguió una gesta que permanece en la memoria de los seguidores del balompié de la región. Foto: Archivo / VANGUARDIA
La selección Santander Juvenil de 1981 consiguió una gesta que permanece en la memoria de los seguidores del balompié de la región. Foto: Archivo / VANGUARDIA

Había nervios, pero como recordó años después ‘El Pirata’ Ferrer, bastó que comenzara el partido para que desaparecieran.

Santander salió a buscar el partido. Presionó arriba, trató bien la pelota y jugó con esa identidad que había construido durante dos años. Los ‘hormigueros’ no querían especular con el empate: querían ganar.

A los 16 minutos apareció el hombre capaz de cambiar el rumbo de una jugada con un solo toque. Óscar Muñoz recibió el balón, levantó la cabeza y encontró un espacio donde casi nadie más lo habría visto.

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Entonces filtró un pase al vacío. Domingo Alarcón se lanzó en busca de la pelota. El arquero antioqueño, Álvaro Restrepo, salió a anticipar y terminó chocando con el defensor Francisco Jaramillo. El balón quedó suelto, avanzó lentamente y terminó cruzando la línea de gol.

La selección Santander Juvenil de 1981 consiguió una gesta que permanece en la memoria de los seguidores del balompié de la región. Foto: Archivo / VANGUARDIA
La selección Santander Juvenil de 1981 consiguió una gesta que permanece en la memoria de los seguidores del balompié de la región. Foto: Archivo / VANGUARDIA

Santander estaba acariciando el título. Pero en las finales y más aún, ante Antioquia, nunca se puede celebrar antes de tiempo. Apenas comenzó el segundo tiempo, el cuadro paisa encontró el empate por intermedio de Santiago Escobar.

De repente, el campeonato volvía a estar en el aire. Y entonces apareció la otra virtud de aquel equipo: la berraquera. Santander resistió. Ordenó sus líneas, defendió con inteligencia y, cada vez que recuperó la pelota, intentó hacerla circular para consumir segundos. El reloj parecía detenido: el tiempo no pasaba y la impaciencia se apoderaba de los seguidores.

Los últimos minutos parecieron eternos. Pero el pitazo final llegó. Y con él, la celebración. Los jugadores se abrazaron. Las tribunas estallaron. La historia estaba escrita: Santander era campeón nacional juvenil de 1981.

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La selección Santander Juvenil de 1981 consiguió una gesta que permanece en la memoria de los seguidores del balompié de la región. Foto: Archivo / VANGUARDIA
La selección Santander Juvenil de 1981 consiguió una gesta que permanece en la memoria de los seguidores del balompié de la región. Foto: Archivo / VANGUARDIA

No fue una casualidad. Fue el resultado de un proceso que había comenzado un año antes y que encontró su recompensa aquella tarde del 26 de septiembre.

La conquista, además, abrió otra puerta. La selección Santander fue escogida para representar a Colombia en los Juegos Bolivarianos. Con algunos refuerzos, entre ellos ‘El Chonto’ Herrera, aquel grupo volvió a demostrar su categoría y alcanzó el subtítulo.

Aquellos jugadores, con el pasar de los años, se convirtieron en futbolistas profesionales y siguieron dejando en lo más alto a la ‘Tierra del Cañón del Chicamocha’.

Después de 45 años, su legado permanece intacto y más aún teniendo en cuenta que su proeza tardó mucho tiempo en repetirse. Por fortuna, en los últimos años llegaron otros títulos nacionales, tanto con las selecciones masculinas como con las femeninas.

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