Antonio Cervantes “Kid Pambelé” cumple 80 años y su historia vuelve a golpear fuerte: del polvo de Palenque al primer título mundial que cambió para siempre el deporte colombiano.

Bendito 23 de diciembre de 1945. Bendito para el deporte colombiano. Un día como hoy nació Antonio Cervantes Reyes, el hombre que, a punta de puños, abrió un camino que antes no existía.
Kid Pambelé no solo fue campeón del mundo: fue el primero, el que hizo creer a un país entero que sí se podía ganar. Hoy, a sus 80 años, su nombre sigue sonando como un golpe seco en la historia de Colombia.
Llegó a ocho décadas de vida y luce como un roble. Vive en su finca de Turbarco, rodeado de varios familiares. Se le ve poco en las calles, pero está lúcido, con los recuerdos intactos y la memoria viajando una y otra vez a aquella noche gloriosa que lo cambió todo.
El máximo ídolo del deporte colombiano
Para muchos, Antonio Cervantes “Kid Pambelé” sigue siendo el máximo ídolo del deporte colombiano, incluso por encima de figuras históricas como Édgar Rentería, el Pibe Valderrama, Falcao García, James Rodríguez, Mariana Pajón, Catherine Ibargüen o Juan Pablo Montoya.

El Pambe es el Pambe. No solo abrió el camino: lo construyó a golpes, con una historia dorada que jamás será olvidada.
De Palenque y Chambacú al sueño del ring
Pambelé nació en San Basilio de Palenque, un caserío del departamento de Bolívar, fortín de antiguos esclavos afrodescendientes. Sus padres, Manuel Cervantes de Ávila y Ceferina Reyes, se trasladaron a Cartagena cuando Antonio tenía apenas tres meses de nacido, acosados por las dificultades económicas y con seis hijos a bordo.
Creció entre Palenque y el populoso barrio de Chambacú, donde se confundió con todos los niños afrodescendientes pobres que salían a la calle a buscar el sustento diario.

Fue vendedor ambulante de pescado, lustrabotas y vendedor de cigarrillos en el Camellón de los Mártires y el Portal de los Dulces. Allí también dio sus primeros puños en peleas callejeras, convencido desde niño de que el boxeo era su única salida.
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Los primeros pasos y un debut profesional
A los 18 años se dio a conocer en el mundo del boxeo. Solo realizó tres peleas como aficionado: ganó dos y perdió una. Como profesional debutó el 31 de enero de 1964, venciendo a Juan Martínez por decisión en seis asaltos.

Sus primeras 32 peleas profesionales fueron en Colombia: ganó 27, perdió 4 y empató una. Sin embargo, su estilo rústico y poco vistoso generaba rechazo. Hubo noches en las que le ofrecieron COP 400 por una pelea y luego le pidieron rebaja: “Como tú no gustas entre los aficionados, a ver si lo haces por COP 200”.
El apodo que hizo historia: Kid Pambelé
Fue su tío-padrino Pablo quien lo bautizó con el nombre de Kid Pambelé, en homenaje a un boxeador nicaragüense de los años 40. Antonio pidió que ese apodo se quedara para siempre. Con el tiempo, aquel nombre pasó de ser motivo de burla a convertirse en sinónimo de gloria.

Sus puños de acero y su velocidad le valieron sobrenombres como la Amenaza Negra, la Pantera Asesina y la Araña Negra. Pero el camino no fue recto: incluso hubo un episodio oscuro, cuando apostó dinero por su propia derrota. El escándalo derivó en una suspensión de un año y la decisión de buscar nuevos rumbos fuera del país.
Venezuela y Estados Unidos: el punto de quiebre
En Venezuela, bajo la guía del empresario Ramiro Machado y el entrenador Melquíades “Tabaquito” Sáenz, su vida cambió. Allí pulieron su boxeo: menos jabs, más precisión, un demoledor gancho de izquierda y una serenidad que llegó con el tiempo.

En 1970 se radicó en Los Ángeles (Estados Unidos). En su primera pelea derrotó a José Rodríguez por nocaut en el primer asalto. Ese mismo año ingresó al escalafón mundial.
La primera oportunidad mundial y la revancha del destino
El 11 de diciembre de 1971 tuvo su primera opción de título mundial ante el argentino Nicolino Locche, en Buenos Aires. Perdió por decisión unánime, pero dejó claro que estaba listo.
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Diez meses después llegó la cita con la historia.
El primer título mundial de Colombia
El 28 de octubre de 1972, en la división del peso welter junior (140 libras) de la AMB, Kid Pambelé consiguió el primer título mundial de boxeo para Colombia al noquear en 10 asaltos a Alfonso ‘Peppermint’ Frazer, en Ciudad de Panamá.
Eran otros tiempos: televisión en blanco y negro, pocos televisores y una radio que mandaba la parada. El país entero vibró con el relato de Napoleón Perea. En el décimo asalto, en apenas 75 segundos, Pambelé escribió la historia.
“El árbitro declaró a Cervantes campeón”, narró al día siguiente El Espectador.
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Con cada golpe no solo vencía a Frazer: derrotaba la pobreza, el desprecio y a todos los que nunca creyeron en él.
Un reinado histórico en las 140 libras
Defendió su título mundial en diez ocasiones. El 6 de marzo de 1976 lo perdió ante Wilfredo Benítez por decisión dividida. Un año después, el 25 de junio de 1977, en Maracaibo, recuperó el cinturón al noquear en cinco asaltos al argentino Carlos María Giménez.
En total, realizó veintiún combates de título mundial, 18 de ellos defensas. Fue campeón de las 140 libras durante casi ocho años, logro que lo llevó al Salón de la Fama del Boxeo Mundial.
Ídolo popular y símbolo de esperanza
Cada defensa del título era una fiesta nacional. Carros de bomberos, condecoraciones, bailes, encuentros con presidentes, políticos, reinas de belleza y artistas. El dinero llegó en abundancia y gracias a sus gestiones, San Basilio de Palenque obtuvo energía, acueducto y carretera.
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Su récord final: 67 triunfos, 12 derrotas y un empate.
La caída, la lucha y la memoria intacta
El 2 de agosto de 1980, en Cincinnati, fue derrotado por Aaron Pryor. Ya era una leyenda. En 1998 fue incluido en el Salón de la Fama del Boxeo, en Bangkok, aunque no pudo asistir por los duros años marcados por el alcohol y las drogas.
Colombia lo vio caer, sufrir y deambular. Los medios hicieron del ocaso un espectáculo. Pero el tiempo pasó, y la memoria colectiva volvió a ponerlo en el lugar que merece.
El hombre que nos enseñó a ganar
Hoy, a sus 80 años, Antonio Cervantes Kid Pambelé sigue siendo el primer gran rey del deporte colombiano. El hombre que abrió la puerta para que otros creyeran.
La frase lo resume todo y nadie se la podrá arrebatar: “El hombre que nos enseñó a ganar”.















